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relaciones

Cómo salvar una relación cuando ya no sientes nada

Es mucho más sencillo para algunos decir un “aquí te quedas”, bajarte Tinder y empezar a darle al Super like​, pero hay otras opciones.

por Alba Carreres
28 Septiembre 2018, 4:00am

Imagen vía Flickr por Alen Indigo/CC BY 2.0

Juan y Ana llevan tres años y medio juntos. Ya no se besan para darse los buenos días ni siquiera se envían un mensajito a media mañana para preguntar qué tal. Los dos están de acuerdo en que ya no sienten aquellas mariposas en el estómago que sentían cada segundo que pasaban juntos.

Los sábados a las diez de la noche echan un polvo para cumplir, y si van borrachos los dos incluso les cae alguno extra el viernes. Juan alarga las jornadas laborales al máximo porque ahora mismo es más importante su trabajo, Ana mata sus horas libres apuntada a un curso titulado “Las armas de la crítica” sobre Karl Marx porque dice que es algo que siempre había querido hacer. Lo que antes era pura magia ahora es simplemente algo automático que hacen sin pensar.

Todos hemos sido alguna vez Ana y Juan. Llegados a este punto de la situación hay quienes prefieren cortar y buscar alguna sensación más complaciente. Cuando sientes que ya no queda nada es realmente complicado volverte a enamorar de esa misma persona.


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Para encontrar la solución a ese problema en primer lugar hay que entender de qué va el amor. David Bueno, genetista, experto en neurociencia y estudioso de los procesos químicos que hay detrás del amor asegura que existen tres fases en el enamoramiento. “La primera sería el primer contacto con la persona en cuestión. Las feromonas son las encargadas de determinar si esa persona te atrae o no, se trata de un olor que a simple vista no se percibe, pero a todos nos ha pasado de cruzarnos por la calle con alguien y mirarte a esa persona más de la cuenta aunque no te guste físicamente”.

A través de las feromonas podemos percibir el sistema inmunitario de la otra persona y tendemos a juntarnos con personas con un sistema bastante distinto al nuestro. Esto tiene una explicación: cuanto más distinto sea más posibilidades de supervivencia para nuestras futuras crías.

La segunda fase sería la de la chispa o flechazo. Esta es la fase más placentera y mucha gente cae en el error de pensar que el amor es solo esto. “Hay personas que son adictos a esa sensación porque la reacción que tiene en nuestro cuerpo es similar a la de las drogas. La mala noticia es que la fase de enamoramiento dura entre dos y tres años”.

El problema está en cuando confundimos amor y enamoramiento y pensamos que lo que nos pasa al principio de las relaciones es algo eterno, cuando lo que realmente perdura es ese amor

Después de esto llega el amor. “No es un placer excitatorio. En esta fase interviene la dopamina, el placer y el bienestar. Estar a gusto con esta persona” explica David. Hay personas que llegadas a este punto esperan buscar otra vez el enamoramiento como el del primer día y allí está el error. “Todos conocemos a parejas que rompen una relación porque sienten que no hay llama. El caso es que el amor no caduca. El enamoramiento sí, aunque es algo cíclico y cada cierto tiempo se puede reactivar”.

Hay una frase preciosa pero que no es para nada cierta de Azul oscuro casi negro, que dice “¿Sabes qué es lo peor del amor cuando se acaba? Que se acaba". El problema está en cuando confundimos amor y enamoramiento y pensamos que lo que nos pasa al principio de las relaciones es algo eterno, cuando lo que realmente perdura es ese amor.

Ahora que ya tenemos claro que poca cosa podemos hacer para volver a enamorarnos de la misma persona pensemos en lo que podemos hacer para cultivar el amor. Noelia Sancho, psicóloga y sexóloga especialista en parejas nos explica que "para que una pareja funcione tiene que haber unos pilares básicos comunes: estilos de vida, percepciones compartidas, valores y objetivos, aunque también es sano para la relación hacer algunas actividades por separado”.

También es importante que la hoja de ruta de ambos coincidan los objetivos y el tiempo para lograrlos vaya acorde. En el caso que no sea así lo más probable es que la pareja se rompa.

Otro tema distinto es si estos pilares están claros pero ya no hay chispa. “Cuando en una pareja no hay enamoramiento pero sí existe admiración hacia la otra persona y gusto por el físico se pueden trabajar algunas pautas para que surjan sinergias entre ambos”, asegura Noelia.

Saber qué está pensando el otro o buscar nuevos retos y motivaciones juntos es la clave para romper la rutina y que la relación no se vaya a pique

“Volver a sentir lo mismo que el primer día es muy improbable aunque no es del todo imposible. Ser consciente de la situación, hablar de ello en terapia y buscar nuevos incentivos sería lo que salvaría una relación”. Nos dice.

“Cuando una pareja llega a un estadio de madurez lo que hay que buscar es complicidad”, asegura Noelia. “Muchas parejas encuentran en este sentimiento de equipo el motor para continuar avanzando de forma placentera”. Así pues saber qué está pensando el otro o buscar nuevos retos y motivaciones juntos es la clave para romper la rutina y que la relación no se vaya a pique.

Noelia Sancho dice que la llama puede llegar a avivarse cuando hay una novedad muy grande alrededor de esta pareja. “Un cambio de país, un traslado, una nueva casa…”. Interpretar la situación como nueva ayuda a fortalecer los vínculos de pareja.

Cuando llegas a cierta edad también es importante que se mantenga la atracción interpersonal, explica Noelia. “Nuestro cuerpo experimenta cambios a lo largo del tiempo, y alguien que antes nos podía resultar atractivo al cabo de los años puede no parecernos sexy”.

Sin embargo Noelia Sancho nos asegura que al ser humano le da mucho miedo la incertidumbre, los cambios y el sufrimiento. “Esa es la razón por la que nos enganchamos a parejas que sabemos que no funcionan o rogamos por relaciones que no nos hacen bien. Sabemos que una relación no nos conviene cuando visto con perspectiva y tiempo vemos que esta relación se ha estancado y que ya no aporta nada”, nos dice Noelia.

Es mucho más sencillo para algunos decir un “aquí te quedas”, bajarte Tinder y empezar a darle al Super like

Tomarse un tiempo y reemprender al cabo de unas semanas no es para nada la solución a ese problema. “Normalmente volver al poco tiempo de romper no suele mejorar nada, más bien empeorar. Nadie ha cambiado, aunque quiera, porque no le ha dado tiempo. Y nadie hace borrón, porque la memoria reciente está ahí. Esto es muy diferente de cuando las dos personas han evolucionado e incluso vivido otras experiencias y relaciones, entonces podría ser posible empezar a hablar de un nuevo comienzo de pareja”.

Si hay intención de prosperar en ambos miembros de la relación existe posibilidad de éxito. En el caso de Ana y Juan tienen varias alternativas para arreglar su situación, si es que la quisieran arreglar. Un viaje a solas o con amigos, una conversación seria sobre irse a vivir juntos, pensar dónde pondrán aquella estantería de Ikea que llevan tanto tiempo pensando en comprar y pasarse la tarde montándola conjuntamente.

También podrían apuntarse a clases de tango para principiantes, apuntarse al gimnasio juntos o escribir los nombres de las localidades que les gustaría visitar en trocitos de papel y sacar uno al azar cada viernes por la tarde. Si Ana y Juan quisieran follarían en los Pollycleans de los festivales como hicieron su primera noche juntos, o se quedarían hasta las tantas hablando de cosas sin sentido.

Siempre quedan cartuchos que quemar antes de tirar una relación de tres años y medio por la borda. Sin embargo es mucho más sencillo para algunos decir un “aquí te quedas”, bajarte Tinder y empezar a darle al Super like, volver a ser la reina de las tarimas y de la noche entera, con la espera de volver a sentir aquellas mariposas que como mucho dentro de tres años dejarás de sentir.