Ayer, miles de personas dictaron sentencia en las calles contra lo que, en palabras de Gerardo Tecé, fue "una agresión contra la mitad de la población": la sentencia del caso de La Manada, que condena a los cinco agresores por abuso sexual y no por violación. Los jueces han entendido que no hay violencia ni intimidación en el hecho de que cinco hombres te metan en un portal y te penetren por todos tus orificios sin tu consentimiento. Y el feminismo se ha echado a la calle al grito de "No es abuso, es violación".
Ya ocurrió cuando el juez admitió como prueba una investigación posterior a la agresión a la víctima que demostraba que "había seguido con su vida normal" después de aquello, y ayer volvió a ocurrir: el movimiento feminista demostró su fuerza y su rabia en las calles de toda España, en las plazas y a las puertas de los principales órganos judiciales de nuestro país para protestar contra una justicia patriarcal que juzga a las víctimas y protege a los agresores.
"Sola, borracha, quiero llegar a casa", "Justicia de mierda la estáis juzgando a ella" o "Jueces machistas fuera del juzgado" fueron algunas de las consignas que resonaron en las calles de cientos de pueblos y ciudades ayer, y le hemos pedido a mujeres de toda España que nos envíen fotos de lo que vieron y vivieron.
Alba (Santiago de Compostela): Durante el día sentí una impotencia y una frustración terribles. ¡Qué asco! Lo que iba a ser una concentración en la plaza 8 de marzo, acabó siendo una manifestación que recorrió la ciudad y llenó la plaza de la Quintana.
Judith (Aranjuez, Madrid): Siento mucha frustración y tristeza, sobre todo, pero me siento orgullosa de vernos a tantas mujeres unidas y ver que tanta gente está abriendo los ojos, no se conforma ante un sistema totalmente injusto y se une para luchar, que es la única forma de cambiar las cosas: desde abajo.
Laura (Barcelona): Ayer nos concentramos en la plaza Sant Jaume. ¿Y qué pasó? pues que la plaza se quedó pequeña y decidimos avanzar por Via Laietana hasta ver el mar. Una de las sensaciones más emotivas fue la de compartir un día tan triste con tantas chicas jóvenes. Ha llegado la hora de acabar con la Justicia Patriarcal.
Clara (Mérida): Esa sentencia fue una prueba más de que hay una lucha bestial desde hace tiempo por definir lo que es de sentido común. Pero que en una ciudad pequeñita como Mérida en seguida la gente se organizase para salir me hizo sentir como que se está gestando algo muy grande. Y no fue como la de Madrid, desde luego, pero había mujeres mayores, jóvenes, hombres, madres empujando a la fila de delante a sus hijas para que escucharan el manifiesto… es algo grande.
Ana Iris (Madrid): Ayer, en la puerta del Ministerio de Justicia de Madrid, me hice amiga de esta niña. Iba vestida de morado, agitaba su pancarta y aplaudía sin saber qué significaba todo aquello. Me contó que se acababa de comer una bolsa de patatas. Cuando la concentración se convirtió en manifestación y cortamos la Gran Vía y la Carrera de San Jerónimo hasta llegar al Congreso pensé en ella. En que ojalá, cuando ya entienda por qué viste de morado y agita carteles, nunca tenga que llevar uno con ese texto.
María (Miranda de Ebro, Burgos)
Esther (Pamplona): Siento rabia, siento impotencia, pero también siento orgullo y fuerza rodeada de todas y todos vosotros.
Ángela (Oviedo): Para ser Oviedo una ciudad más bien pequeña y tratarse de una concentración espontánea, la respuesta fue abrumadora. Nos reunimos personas de todas las edades y géneros, tuvimos que cambiar de lugar en dos ocasiones ya que no entrábamos en los que se habían habilitado para nosotras.
Alexandra (Barcelona): Pues eso, #Hermanayosítecreo.
Belén (Albacete): Fue muy emocionante, de esas cosas que transmiten mucha verdad. Eso sentí, solidaridad. Me emocionaba ver a gente joven junto a gente mayor, mujeres y hombres. No se oyó ni un insulto ni una actitud violenta. Nadie lideraba la protesta, esto es importante. Era espontáneo y todos sentíamos lo mismo. Esta es nuestra manada y si tocas a una, nos tocas a todas.
África (Valencia): "Esta es la manifestación que se celebró ayer en Valencia. Fue muy reconfortante ver cómo reaccionamos tan rápido y ver esa convocatoria multitudinaria. Había familias —yo fui con mi padre, que no se manifestaba desde allá por los 90, cuando dejó el tabaco—, cortamos las calles y ni un coche pitaba ni se quejaba. Fue muy emocionante".
Laura, Palamós (Girona): "La protesta que surgió ayer en Palamós, mi pueblo, fue muy emotiva. Todas estábamos muy indignadas y dolidas. Furiosas, esa es la palabra".
Andrea (Madrid): Después de esto, ¿qué tengo que considerar violencia? Ayer estuve en la manifestación de Madrid con los miles de mujeres, hombres y familias que sí te creemos. ¿Tenemos que estar muertas para que se considere que nos han violado? La violencia debe conllevar un castigo ejemplarizante, en este país es gratis. Ayer me sentí fuerte con las miles de personas que reivindicamos que esta sentencia es vergonzosa.
Ana (Vigo): La frase de la pancarta de mi amiga Alba lo dice todo: "La Manada somos nosotras".
Antía (Santiago de Compostela)
Marta (Valladolid): Me quedo con la emoción al ver a tanta gente de diferente procedencia y edad y sexo junta ayer gritando por lo mismo. "Esta lucha la vamos a ganar" se coreaba.
Eva (Oviedo): Que la rabia que hoy sentimos nos empuje a la victoria. Nos habéis declarado la guerra, pero no sabéis que somos la resistencia.
