Fobia: Física y química de una banda desobediente
Foto cortesía de Seitrack

Fobia: Física y química de una banda desobediente

Después de 6 años sin tocar juntos, Leo, Paco, Iñaki, Chá! y Jay de la Cueva tocan en el Palacio de los Deportes de CDMX este viernes 29 de junio.

A Fobia le tocó vivir años agrestes, cuando las leyes físicas callejeras dictaban que para hacer rock en México era determinante emerger de algún barrio salvaje y ser preferentemente feo. Sin embargo, el grupo no acató ninguna clase de orden. A fines de los ochenta se decía que se trataba de un combo de niños ricos y guapos. Suficiente para desconfiar, para desacreditar con los oídos tapados cuando la realidad era que Paco, Leonardo, Cha!, Iñaki y Gabriel (después del último vendrían a empuñar las baquetas Chiquis, y posteriormente Jay de la Cueva) poseían una propuesta estética avezada. Otra química.

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Innecesario sería deshebrar aquí la historia de la banda. Lo que es importante acotar es que, tras un buen tiempo ausente, Fobia regresa para festejar treinta años de historia, y lo hace con su alineación mejor aceitada. El plan: echar a andar una gira cuyo punto rojo tendrá lugar en el Palacio de los Deportes este viernes 29 de junio. “Parte del chiste de hacer esto es tocar las versiones originales, tal como venían en los discos”, avisa Cha!, el bajista de la banda; “y estamos en eso, retomando arreglos, buscando aquellos viejos sonidos para reproducirlos con exactitud”.

Al otro lado del auricular, el músico se reserva nada respecto a la reunión con sus compañeros. Habla de genio y chicas, de rumores y chavorrucos, de los míticos años ochenta y de la recién lanzada caja que aloja todos los discos de Fobia. De física y química. El de las cuatro cuerdas habla sin trabucos, concentrando tres décadas de avatares en unos cuantos renglones: “Empezamos todo esto hace mucho, como de cuates. Así, de a ver, tengo esta canción. Órale. Un microbito. Jajaja. Toquemos. Y mira, lo que hemos hecho ha tenido repercusión. Ha conectado con mucha gente”.

NOISEY: Cha, cuéntales a quienes no estuvieron ahí, ¿realmente los años ochenta fueron tan buenos como dicen?
Cha!: Mira, una vez estaba viendo Seinfeld y Jerry decía que creció en los años ochenta y que por eso sufrió mucho, porque entonces todas las mujeres usaban blusones con hombreras. Contaba que deberíamos estar agradecidos porque ahora se usan pantalones a la cadera y ombligueras pero, ¿sabes qué? A mí me gustaba cómo se veían las mujeres con hombreras y mallas. Entonces todo es cuestión de cómo viviste esos años. Yo nací en el 68, entonces mi infancia la viví a lo largo de los setenta y digamos que mi adolescencia fue en los ochenta, una era que viví bien y bonito. Me tocó escuchar los discos de The Cure, Bauhaus y The Smiths así, como iban saliendo. Me tocó también ver cómo nacía una nueva escena de rock en México: estuve en Rockotitlán cuando lo inauguraron, con Fobia llegué a tocar en fiestas para que se abriera el LUCC, me tocó ver a las Insólitas Imágenes de Aurora en el Bar Nueve. Escuchaba Rock 101, WFM. Sí. Estuvieron bien chidos los ochenta, la neta.

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¿Y los noventa?
A los noventa no les agarré tanto la onda. Yo venía de seguir a Depeche Mode, un grupo que tenía todo súper cuidado, desde sus máquinas hasta el look, pero luego llegó el grunge, bien desparpajado. Lo padre de Fobia fue que todo lo que escuchábamos lo adaptábamos a nuestra música. Finalmente sí, cuidábamos todo, desde la escenografía que usábamos hasta la ropa. Y a nuestra manera, absorbimos todo lo que pasaba a nuestro alrededor, pero nunca fuimos grunge ni electrónicos. Traíamos nuestro propio choro.

Foto cortesía de Seitrack

Es interesante lo que cuentas, porque cuando más popular fue Fobia, el grunge era quien controlaba la escena.
Exacto, así fue. Pero fíjate, Mundo feliz y Leche son discos muy distintos a Amor chiquito, un álbum de muchas guitarras donde, además, ya no estaba Gabriel sino Chiquis, cuyo estilo era más potente. Entonces estábamos trabajando con Gustavo Santaolalla y no con quien antes lo hacíamos, Marteen. Todos esos factores hicieron que cambiara el sonido del grupo. Los tres primeros discos los hicimos en Nueva York porque buscábamos absorber lo que estaba pasando en ese momento justo ahí. Recuerdo que estando allá nos tocó ver a los Happy Mondays y a los Cocteau Twins, y cuando estás grabando esas experiencias son determinantes. Siempre le dimos nuestro propio sabor a lo que hacíamos.

Es la química de Fobia lo que está logrando que sigamos aquí.

Sería bueno que invitaran a Gabriel a tocar al Palacio de los Deportes, y a Chiquis también.
Me encontré a Gabriel en el concierto de David Byrne y quedamos que haríamos algo padre para el Palacio; ojalá se pueda porque él vive en Europa. Y con Chiquis igual estaría bueno que pasara, fue parte importantísima del grupo.

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Siendo tú quien completa la base rítmica, ¿quién te gusta más como baterista, Gabriel, Chiquis o Jay de la Cueva?
Gabriel tenía muy buen gusto, quizá no era un virtuoso (como los son Jay y Chiquis), pero tenía grandes ideas. Me gustaba mucho tocar con él porque técnicamente estábamos muy a la par. Con Chiquis y Jay sí tuve que elevar mi nivel, porque son unos musicazos. Ahora, lo padre de Jay es que para mí es una mezcla rara entre Gabriel y Chiquis, tiene una capacidad técnica increíble, pero muy buen gusto igualmente. Los tres tuvieron una conexión muy importante con el resto del grupo. Hablo de algo que es básico para una banda: la química.

La química. ¿Cómo está Fobia actualmente en ese tema? Se rumora que no viven el mejor de los momentos.
Está trilladísimo recurrir a la referencia de las novias y las esposas, pero es muy acertada la analogía. Este regreso de Fobia ha sido como encontrarte a una ex novia. Cuando dejas de ver a alguien durante varios años, pues, te llegan rumores, de “ay, es que dijo; ay, es que hizo; ay, es que pasó tal”. Y luego uno mismo es quien hace que esos chismes se hagan más grandes, porque cuando finalmente vuelves a tener a esa persona enfrente, a ese ser con quien viviste tantas cosas padres, regresas a lo que vivieron antes. Los primeros ensayos fueron tensos, estábamos tímidos, nadie quería tomar la batuta de cuál canción tocar. “Descontrol” empieza con la guitarra, entonces Paco la empezó a tocar y ya, lo fuimos siguiendo. De pronto empezaron a salir los chistes, el “ah, te acuerdas de tal cosa”. Y después llegaban las ideas, esa cosa creativa que siempre nos ha mantenido unidos, y empezábamos a proponer cosas para el show; escenografías, proyecciones, luces.

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En estos ensayos yo me he dado cuenta de dónde estoy y con quiénes. Estoy viviendo el presente con los amigos que tengo desde los catorce años de edad. Y veo que lo que hicimos estuvo bien padre. Estamos revisitando los discos, viendo lo que hicimos cuando teníamos 18 y es de, órale, tenemos mucha historia juntos, qué padre que podamos revivir esos días y, además, qué bueno que tengamos salud, que sigamos vivos los cinco. Por mi mente pasan la clase de cosas que no se piensan cuando eres joven, pero que a nuestra edad se valoran. Es la química de Fobia lo que está logrando que sigamos aquí, que vayamos a hacer una presentación en el Palacio de los Deportes y toda una gira.

Dejemos la química y pasemos a la física. En su día, ¿cómo fue para ti descubrir que Paco y Leonardo andaban “loqueando”, que lanzaron Destruye hogares y, además, levantaron Fobiarama, lejos de ti, Iñaki y Jay?
Destruye hogares lo armamos todos juntos, fue a la mitad de la producción del disco que vino el rompimiento. Básicamente lo que se escucha en ese álbum es lo que hicimos los cinco, pero está tocado por otras personas en lugar de Jay, Iñaki y yo. De alguna manera tiene nuestra esencia. Volviendo a la analogía de las novias, aquello fue de “míralos, andan con otros”. Entonces hay cierto recelo respecto a ese disco. Sobre Fobiarama, era algo que queríamos hacer desde hacía mucho tiempo. No lo concretamos en su momento, pero la verdad creo que Paco y Leo lo hicieron muy bien. No pude ir a ninguna fecha, pero todos los músicos con los que tocaron me caen rebien y además se hizo una muy buena selección respecto a quién tocaba cada disco de Fobia. Por un lado yo sí pensaba, “a ver qué tal, porque si no estamos todos no va a ser lo mismo”, sentía curiosidad, pero también la alegría de ver que Leo y Paco se seguían arriesgando a hacer ese tipo de cosas.

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Yo creo que está padre ser chavorruco, porque de alguna manera sigues siendo quien eres.

¿Te invitaron a tocar en Fobiarama?
Mh. Ay, la verdad no me acuerdo. Creo que sí, pero como Iñaki, Jay y yo andábamos tocando mucho… La verdad, te fallo, no me acuerdo de ese dato. Creo que sí, que sí nos invitaron.

Te encargaste del diseño de la caja que contiene todos los discos de Fobia en vinilo.
Diseñé yo esa caja, sí. Y sabes qué, de alguna manera eso fue lo que arrancó todo esto de encontrarnos otra vez. Sacar una caja fue iniciativa de la disquera, en particular de Memo Gutiérrez. Y cuando yo les mandaba bocetos a los demás, rebotábamos ideas y Memo se metía, nos decía, “ay, ya, júntense para una firma de autógrafos”; y nosotros de “no, ya, Memo, estate”. Él tenía muy clara la idea de juntarnos para firmar autógrafos, pero al hablar con el managment de Paco y Leo decidimos ir más allá, hacer algo para que la gente lo recordara tanto como nosotros.

Lo que muchos recuerdan es que Fobia solía ser la envidia de los demás grupos de su camada. Leonardo atraía mujeres por hordas. ¿Cómo era vivir ese fenómeno desde dentro?
Siempre tuvimos una gran ventaja: poseemos gustos muy distintos en cuanto a las chicas. Cada quien siente atracción por un genoma muy particular. No quiero sonar mamón pero, a ver, sí iban muchas chavas muy guapas a los conciertos, muchas, muchas, así que ninguno de nosotros se quedaba chiflando en la loma. Obviamente Leo es un tipo muy galán, todas iban a verlo a él, pero igualmente Paco tenía mucho pegue, e Iñaki y yo también. La cosa es que yo era bajista y no me pelaban tanto.

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Para esta gira seguramente alrededor de ustedes habrán hartas señoras guapas.
Y me encanta la idea. Somos un grupo con treinta años de historia; entonces quienes nos iban a ver en nuestros comienzos y tenían veinte, ahora ya tienen cincuenta, como nosotros. Está padre que vayan con sus hijos y hasta con sus nietos. Ya abarcamos varias generaciones con nuestra música. Aunque no hay que olvidar que existe Rosa Venus, y mucha gente más joven nos conoció gracias a ese disco. Habrá señoras guapas, pero también todo tipo de gente.

¿Te molesta el término chavorruco?
Me molesta cuando lo usan como insulto. La verdad yo creo que está padre ser chavorruco, porque de alguna manera sigues siendo quien eres. No por cumplir cierta edad tienes que cambiar de gustos, de forma de hablar o de vestir.

¿Qué opinas del Rock en tu Idioma Sinfónico?
Uf. Es buena esa. Está padre que se festeje aquella época, aquellas canciones. Pero como músico, como bajista, escucho ciertas canciones y digo, “ah, eso no es lo que yo tocaba”. No sé. Esa idea sinfónica me gusta, pero me asusta. Por ejemplo, nada más están los cantantes, y los bajistas qué, ¿por qué nos olvidan? Aunque Sabo nos representa a todos muy bien, eso sí.

De salida, Cha!, ¿has tenido oportunidad de ver los videos que hay en YouTube de las varias apariciones que Fobia tuvo en los maratónicos shows que hace décadas solía conducir Verónica Castro?
¿Sabes qué es increíble? Que ver ese tipo de cosas es como meterte a una máquina del tiempo. Y eso está poca madre. Ves en internet esos programas y piensas: cómo me gustaría viajar en el tiempo y estar ahí otra vez. Nosotros estuvimos ahí, justo ahí. Vivimos el momento. Y estuvimos con la Vero, frente a esos ojotes, la vimos así, súper guapa. Y tocamos, además. Con Fobia, viví momentos importantes para la televisión mexicana. Sea como sea. Pasajes importantes para nuestra generación. Siempre he pensado que alguien debió esconder cámaras en camerinos como esos. Saldría cada joya.

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Fobia comienza su gira de 30 años este viernes 29 de junio en el Palacio de los Deportes de la CDMX. Se abrió una segunda fecha para el 21 de septiembre en ese mismo recinto. Y van a girar por más ciudades del país.