La música electrónica como la conocemos hoy en día, no es más que una bola de nieve que se ha ido formando con el tiempo y con grandes aportaciones por parte de mentes insaciables de experiencias sonoras. Las herramientas y tecnologías para componer, grabar y ejecutar música se han diversificado y potencializado en las últimas décadas, lo cual nos permite tener hoy, un basto catálogo de archivo en terrenos de música creada con instrumentos electrónicos.Todo esto se remonta a la idea primitiva del ser humano por crear sonidos extraordinarios, y poco ordinarios. Hoy por hoy, existen tantos géneros y estilos dentro de la música electrónica, que es difícil aseverar como la música, de ser una bella arte, pasó a ser un arte de dominio público y a su vez, se permeo en muchos discursos y estilos musicales, como el pop, el rock o incluso la música de orquesta.Si bien este texto no trata de abordar de manera detallada la contextualización e historia de cómo la música pasó de ser algo que sólo se creaba con instrumentos musicales, a devenir en un gran abanico de posibilidades tecnológicas con la llegada de la era eléctrica y electrónica. Lo que si nos interesa abordar son las primeras manifestaciones de la música hecha y conceptualizada con "ruidos".En los primeros años del siglo XX, la música necesitaba un nuevo cambio de dirección, y era claro que la música clásica no cubría esta necesidad de expresión para los artistas. La música aún era un lujo que pocos podían pagar para apreciarla en vivo y que otros pocos conocían, ya que siempre fue arte de culto y para gente con alto poder adquisitivo.Con la creación de la corriente artística conocida como futurismo a principios de 1900, fundada por el poeta italiano Tommaso Marinetti, un nicho cercano de artistas empezaron a conceptualizar y teorizar el sonido como algo más que ruido. El pintor y compositor italiano; Luigi Russolo es considerado como uno de los pioneros de la música experimental. Luigi no sólo componía obras, sino que también creaba sus propios instrumentos, la familia de instrumentos conocida como Intonarumori fue una de las primeras rarezas para producir sonido ajena a las familias tradicionales de instrumentos de cámara.El impacto que generó en aquella época no fue de gran reconocimiento, pero sí fue una pieza fundamental para desarrollar lo que el artista llamaba "El arte de los Ruidos", que básicamente eran composiciones futuristas de sonidos y silencios emanados de sus instrumentos experimentales y que no solo fueron experimentos para el mismo artista, también fue presentado en vivo en recitales de música en directo haciendo uso de esta técnica futurista de generar sonidos abstractos.
En los primeros años del siglo, un profesor y músico llamado Leon Theremin, desarrolló un artefacto que cambiaría la manera de entender y relacionarnos con la música. El Telharmonium, o mejor conocido como Theremin, fue un instrumento creado para satisfacer necesidades de expresión pero sin la complejidad del mundo teórico y cifrado de las partituras.Este gran invento revolucionó que fue concebido aproximadamente en el año 1912, fue sólo un parteaguas para detonar la curiosidad del mundo por los sonidos generados a través de la variación de voltaje electrónico o de vibraciones electromagnéticas.Para el año 1928 apareció otro gran invento llamado Ondas Martenot, las cuales deben su nombre al laudero que las creó y que fueon un gran avance para su época, ya que simplemente este tipo de concepción dio resultado a lo que podría ser la idea futura de un sintetizador. Las Ondas Martenot fueron diseñadas para usarse con orquesta, y hoy en día hay músicos contemporáneos que las siguen utilizando y que alaban el trabajo artesanal y conceptual con que fueron creadas.En síntesis, esta primera etapa del siglo XX fue un caldo de cultivo con gran importancia para la música en terrenos de arte experimental y que si no fuera gracias a estas mentes tan avanzadas a su época, posteriormente no habría salido a la luz con tanta popularidad la música concreta.
En su etapa final, la música concreta comenzó a ser una de las columnas vertebrales junto con el arte de los ruidos, para crear el abanico de sonidos que tenemos hoy en día, al cual le llamamos burdamente, música electrónica.
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