festivales Latinoamérica 2019
Ilustración de@lenny_maya

Bienvenido al 2019: el año de los festivales en América Latina

Reunimos la tradición festivalera del continente en más de 100 eventos que te dejarán con la cartera vacía. Clávate en nuestra infografía, el análisis más completo para la temporada.

Esperamos que hayas ahorra el aguinaldo de diciembre, ese dinero que te dio tu abuela de regalo, lo poquito que ganaste ayudándole a tu hermana, y que hayas vendido esos bonos que tus tíos te dieron. De verdad, ojalá que hayas guardado esos centavos, porque este año tu cartera está en riesgo de no resistir la cruzada festivalera. ¿Están readys?

De a poco, Latinoamérica ha dejado un hueco protagónico en su agenda cultural para llenarla con festivales musicales de todo tipo de tamaños. Algunos copan hasta cuatro días en el calendario, como el Freedom en Colombia o el Nuestro Amanecer en Venezuela. Y los que duran un día, como el Grrrl Noise en México o el Alternativo Music Festival en Perú.

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Latinoamérica tiene una tradición festivalera que no es necesariamente nueva y que ha caminado de la mano de la escena por al menos el último par de décadas. Ahora mismo, se trata de un aspecto ––quizás el más crucial––, sobre el que descansa nuestra industria musical.

El año pasado, tan solo en los cuatro festivales más grandes del continente ––Estereo Picnic, Vive Latino, Lollapalooza Chile y Lollapalooza Argentina––, hubo una presencia acumulada de casi 700 mil personas que se traducen a ganancias millonarias en todos sentidos. Económicos y comerciales, claro, pero también de oferta musical y cultural.

Los festivales, como en cualquier otra región, funcionan desde varios frentes que se ajustan a las necesidades de los músicos y del consumidor. En ese sentido, el término "gira", como se entiende en Estados Unidos o Europa, tiene diferentes matices dependiendo de dónde la digas en América Latina. O al menos, no se concibe de la misma forma que en esas latitudes, y esa es una de las grandes causas por las que nuestra industria de conciertos y eventos musicales funciona de manera tan distinta y desigual.

Los festivales en Latinoamérica han permitido que a nuestras tarimas lleguen propuestas que de alguna otra forma no lo harían. Kendrick Lamar estuvo en el Hellow Festival de Monterrey hace dos años y quizás sea la única posibilidad que hayamos tenido de verlo en vivo en México ––así que aprovechen amigos colombianos, argentinos y chilenos. Lo mismo se replica en el caso de Aphex Twin ahora, quien aparecerá por primera vez ––si dejamos fuera de la ecuación a Brasil–– en Latinoamérica gracias a Ceremonia.

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Al programar bandas colchón que aseguren éxito en taquillas, los curadores pueden apostar por más y mejor. Y nos encanta. Porque como consumidores nunca estamos en una zona de confort. Buscar y proponer es el nombre del juego, y por ello, en una época de distracción absoluta, los festivales tienen esta relevancia tan vital en la manera en la que consumimos artistas nuevos y canónicos.

Lo que nos lleva de nuevo a la esencia básica de un festival: encontrar actos desconocidos. Los festivales actualmente también son el espacio que puede hacer la diferencia para las propuestas emergentes, el punto de inflexión para ser una propuesta con una vida útil real, o solo otro acto pasajero. Así que también son espacios donde se ejerce la más feroz de las competencias.

Además, la oferta de festivales es cada vez más amplia en cuestiones de tamaño, precios y desde luego, géneros. Si queremos un poco de trap nueva era con Duki o Khea está la posibilidad de trasladarnos a Chile al Urban Trap Fest que se hará en junio. O si el cuerpo nos pide mosh y pogo nos vamos al Cosquín Rock de Argentina que se llevará a cabo en febrero. Y si nos interesa más acercarnos a electrónica de primera línea, ahí está Mutek en México y Buenos Aires.

Si te preocupamos mucho al inicio por los precios, perdónanos. De hecho hay una oferta, aunque no muy grande, de festivales gratuitos como el Rock al Parque o las fiestas de San Pacho en Colombia. Pero si eres de la alta sociedad también encontrarás festivales como el Lollapalooza en Chile que puede costar $150 USD o el EDC en México con un precio de $130 USD.

Ya que sabes todo esto, te dejamos un calendario con fechas, precios, headliners y lugares de los festivales más esperados para 2019 en Latinoamérica. Úsalo con sabiduría, y que la vida y el tercer ojo de Bad Bunny te permitan disfrutar y estar en tantos festivales como puedas.

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