¿Hitler escondido en Tunja? Un historiador nos explica todo
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¿Hitler escondido en Tunja? Un historiador nos explica todo

Hace unos días, la CIA desclasificó una serie documentos entre los cuales figuraba una supuesta foto de Hitler, y un soldado nazi de nombre Citroen, en Tunja, Boyacá.
4.11.17

Un fragmento del informe más reciente y famoso informe de la CIA dice que "el 28 de septiembre de 1955, el amigo de Cimelody-3 obtuvo la fotografía citada, y al día siguiente se la mostró a Cimelody-3» (…) en el epígrafe de la foto se lee: "Adolf Schrittelmayor, Tunga, Colombia, América del Sur, 1954".

Toma de captura del documento desclasificado de la CIA

¿Hitler en Boyacá? ¿Es posible? ¿De ahí viajó a Buenos Aires, como dicen las teorías de la conspiración?

Llegué a casa de Camilo Rodríguez, historiador de la Universidad Javeriana (de curiosidad políticamente incorrecta), con un propósito taladrado en mente: necesitaba saber si era posible que Adolph Hitler, ese man que la historia oficial se había encargado de presentar –entre muchas cosas– como un suicida infame de finales de la Segunda Guerra Mundial, había logrado escapar de Alemania a tierras tropicales, vivir en Colombia, Brasil o Argentina, e incluso "bañar" en Paipa, en agüita termal, como algunos dicen que pasó.

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Necesitaba saber qué tipo de utilidad estratégica podría rendir el hecho de fingir una muerte como esta. Necesitaba saber si, como sugirió el escritor del Exilio de Hitler, Abel Basti, todos los servicios secretos internacionales, incluyendo el Mosad, sabían que el führer no se había suicidado en ningún bunker, con ninguna Eva Brown, sino que se había escapado, se había metido en un submarino, y había reaparecido en el continente americano para vivir una plácida vida en el retiro. Por acá.

¿Qué tipo provecho podía significarle a los gringos, los rusos y los judíos pretender el suicidio de este man? ¿Qué importancia darle, finalmente, a la serie de desclasificados de la CIA y el FBI, con la sospecha de que solo se desclasifica y se hace público aquello que con seguridad no desencadenará ningún tipo de consecuencia histórica?

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Según Camilo, el mito del escape de Hitler nació gracias a la actitud celosa de los soviéticos frente a los restos que supuestamente conservaban del líder alemán. Después de que el ejército rojo alcanzara Berlín y lograra acordonarla, y siguiendo los ánimos de la proto iniciada Guerra Fría, la URSS prefirió mantener una posición ambigua, pues Stalin nunca afirmó con contundencia si Hitler había fallecido o no. La confirmación se dio tiempo después y como prueba se presentó un cráneo, (que ya se comprobó que no perteneció al führer) y dos registros dentales pertenecientes supuestamente a Adolph Hitler y a su esposa, Eva Brown.

Los móviles de los soviéticos, según la interpretación de nuestro historiador pudieron haber sido a), no tener evidencia física de su muerte, pero sí ganas de generar confusión para eventualmente jactarse del triunfo de haber derrotado al principal enemigo de la II Guerra Mundial o b), sí tener un reconocimiento efectivo del suicidio o muerte de Hitler, que no quisieron aclarar, pues en el marco de la Guerra Fría cualquier confusión podía llevar a los gringos y, en fin, al bloque capitalista, a gastar en vano recursos de inteligencia.

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Nada mal.

"El mito es muy irónico porque toda la gente nacionalsocialista o de derecha que yo conozco niega que Hitler se hubiera escapado del Búnker, porque eso va en contravía de la narrativa clásica que dice que el führer murió con el Reich, y que por eso es un mártir. Si se hubiera escapado, quedaría como un cobarde. Además, no se habría casado con su esposa meras horas antes, si el plan principal era escapar".

Otros elementos contribuyeron, en cualquier caso, a que se alimentará el mito.

Camilo revisa sus notas y aclara que se "permitió" leer dos documentos desclasificados, uno del FBI y otro de la CIA, para ayudarme a despejar. "El primero, el desclasificado por el FBI, dice que Hitler ya estaba en Argentina en 1945, que lo habían visto salir de un submarino en un puerto dizque en Buenos Aires. El otro, el de la CIA, está fechado en 1955, y habla puras incoherencias. De un tal Citroen quien insiste en haber sido un soldado nazi, lo cual es muy difícil de comprobar sin un estudio riguroso". La conclusión anexa en ambos informes es que se desestimen los relatos porque, reza literalmente el documento del FBI, "todo el mundo sabe que Hitler está muerto."

Básicamente: dejen de pendejear.


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Pero el que la información del Hitler fugitivo fuera falsa, no quiere decir que no estuviera saturada, de alguna manera, de verdad. Otra serie de desclasificados de la CIA, me cuenta Camilo, habrían dejado en evidencia el gran número de nazis cooptados por los Estados Unidos para su propio beneficio militar. La operación Bloodstone, por ejemplo, consistió en reclutar a nazis como colaboradores para que trabajaran en contra del comunismo, encubiertos en territorios Soviéticos y en Suramérica. La operación Paperclip, que Camilo señala como un "clásico", consistió en la cooptación de científicos e ingenieros nazis, principalmente de cohetes y de mecánica precisa, como el condecorado por sus contribuciones a la NASA: el señor Von Brown. Incluso, exclama Camilo emocionado, "hay registros que muestran de la colaboración de un Nazi, Klauss Barbie, en el asesinato del Che Guevara en Bolivia. Quien después de prestarles este servicio, fue enviado a Francia para que lo condenaran por sus crímenes durante la Segunda Guerra Mundial".

"Todos estos colaboradores, desde agentes, soldados, y científicos eran nazis, pero [dice Camilo con un sarcasmo picarón] el gobierno de los Estados Unidos hizo un sacrificio en nombre de la democracia y libertad mundial".

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El mito también descubre que existieron unas posibilidades de fuga gracias a la confusión de los aliados, a la activa contribución de sectores del Vaticano y a cierta participación de filonazis "morrongos", como lo fueron Evita y Perón. Perón, aclara Camilo, tenía ideas más bien fascistas [que señala proponían un corporativismo político y económico similar, pero no basado en un factor étnico], pero "guardaba afinidades aunque no comulgara en todo con el nacional-socialismo. Y Evita, la famosa Evita, ella yo sí diría que era nacionalsocialista de verdad".

Por eso es que el mito aún siendo falso, revela mucho: "hay evidencia de documentos de la cancillería de Argentina, que demuestran que efectivamente recibieron y ayudaron a reintegrar con pasaportes falsos, a nazis, como lo hizo un sector del Vaticano de la mano del obispo austriaco, Alois Hudal".

"Es difícil que Adolph Hitler, la cara más icónica de la Segunda Guerra Mundial, hubiera podido escapar por tierra, pero Josef Mengele, el famoso médico y director de sanidad de Auschwitz, se presentó ante los aliados, quienes, entre la confusión, creyeron que no estaba en su lista (aunque obvio estaba y de hecho entre los más buscados) y lo dejaron escapar. El tipo se fue para Italia, consiguió un pasaporte y partió para Brasil, donde murió como en los ochentas ahogado", según leí yo, supuestamente mientras escapaba del Mosad.

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Tratar de salir de Alemania siendo Hitler era imposible, insiste. Alemania estaba en guerra, estaba literalmente rodeada por todos lados. "Si hubieran cogido un bombardero, se los habría bajado en algún momento un caza de los aliados. Si hubieran salido por tierra, iban a la de Dios, él siendo la cara más icónica de la II Guerra Mundial, no es como que se hubiera podido hacer pasar por un refugiado de guerra, en uno de los checkpoints aprovechándose de la buena voluntad". Camilo añade que si se hubiera logrado escapar, seguramente se habría quedado en España, escondido por Franco, como lo hicieron otros nazis de alto rango, o se habría ido directamente a Argentina, pero definitivamente no a Tunja, Boyacá.

Además, las teorías conspirativas tienen lo suyo cuando su información supone algún tipo de valor estratégico para el poder involucrado. Pero qué beneficio les implicaba a los Estados Unidos, a los soviéticos e incluso a Israel saber que el Hitler, el tipo que siendo prácticamente un huérfano austriaco llegó a ser el Canciller del Imperio Alemán, el individuo que institucionalizó la idea de un Etno Estado, que además de querer lejos y muertos a los judíos, promovió la idea de un cuerpo social jerarquizado pero de colaboración armónica entre clases sociales con regulación estatal, qué beneficio, entonces, tendría para ellos que él estuviera vivo. Hitler significó también, y por eso no le veo provecho a que lo dejaran vivo, una crítica del mundo moderno y del capitalismo y comunismo occidental.