Identidad

¿Por qué no puedes decir 'no' en el trabajo?

Expertos explican por qué es tan difícil decirle que no a tu jefe.
26.8.21
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Ilustración de nadia_snopek vía AdobeStock. 

El diablo viste a la moda, Red social, El lobo de Wall Street: parece que todas las películas desde los 90 hasta algunas de los 2000 romantizaban las relaciones extremadamente problemáticas entre la vida laboral y la personal. Si bien tomar la iniciativa en el trabajo es un paso clave para hacer crecer tu carrera, lxs jefxs a menudo abusan de las mejores intenciones de lxs empleadxs que no establecen límites claros, como explican Sara Capizzi y Stefano Macchi, ambos psicoterapeutas del Centro Clínico Spazio FormaMentis en Milán.

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Por eso es tan importante saber decir “no”: incluso si quieres demostrar que eres buenx trabajando en equipo, no llegarás muy lejos si dejas que los superiores te pisoteen. Pero entonces, ¿por qué es tan difícil decirle que no a unx jefx? Tal vez piensas que tu jefe no aceptará un no por respuesta y pondrás en riesgo tu trabajo si te niegas a hacer algo, pero en realidad muchxs terminamos aceptando más de lo que podemos por presiones psicológicas más profundas.

“Decir no es una forma de definir nuestros límites y hacerlos visibles para los demás”, dijo Capizzi. “Pero para poder decir no, debemos estar en contacto con nuestras necesidades y asumir la responsabilidad de nuestro mundo interno. Cuando hacemos eso, no siempre podemos esperar que la otra persona comprenda cómo nos sentimos. Por eso, decir que no, no siempre es fácil".

“Egoísta”, “grosero”, “mal agradecido” o simplemente “antipático”, son características negativas asociadas con los detractores en el trabajo. Pero también hay algo que envidiarles a nuestrxs colegas que saben exactamente lo que pueden y no pueden hacer y no les importa lo que piensen lxs demás. Para la mayoría de las personas, es difícil tener esa confianza en sí mismxs. “Tal vez piensas que decir no te hará menos popular o provocará un conflicto”, continuó Capizzi. "También es posible que te preocupe que la otra persona se sienta decepcionada de ti y, como resultado, intentes satisfacer esta necesidad de sentirte una buena persona a toda costa".

Según Macchi, este instinto de complacer a la gente se vuelve particularmente prominente en el trabajo porque pasamos gran parte de nuestro tiempo allí y terminamos desarrollando relaciones profundas con nuestrxs colegas. "Es un sentimiento muy humano, derivado de nuestra necesidad de inclusión social a nivel psicológico", dijo Macchi. Además, decir que sí y luego ser recompensado por ello simplemente se siente bien. "Está relacionado con la liberación de dopamina", dijo Capizzi.

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Además de eso, Macchi cree que la inestabilidad del entorno laboral actual hace que las personas sean más propensas a decir que sí por dos cosas: obviamente, la amenaza de ser reemplazable y también, en cierto modo, vivir con la ansiedad de tener menos protecciones legales. Esto nos lleva a tratar de crear vínculos más sólidos en el trabajo y complacer a lxs colegas, "para evitar el riesgo de quedarnos solxs sin querer", como dice Macchi.

Sin embargo, decir constantemente que sí al trabajo extra, por ejemplo, puede ser peligroso. “Cuando hay un desequilibrio entre las demandas de la organización y los recursos o necesidades personales del trabajador, este último experimenta una condición de estrés”, dijo Capizzi. Ese estrés, si se acumula, puede llevar al síndrome de desgaste laboral, "una sensación de agotamiento, desmotivación, desinterés, desapego emocional del trabajo y una disminución de la eficiencia", explicó Capizzi.

Algunos de los síntomas del síndrome de desgaste laboral incluyen irritabilidad, dificultad para concentrarse, tendencia a aislarse, problemas para dormir y comer, incluso síntomas físicos como migrañas o problemas de digestión.

“En términos generales, las personas que tienen mayor riesgo de experimentar el síndrome de desgaste laboral son aquellas que tienen altas expectativas de sí mismas, que son perfeccionistas y tienen una tendencia a querer hacer demasiado”, continuó Capizzi.

Creo que no hace falta decir que esto no es sostenible a largo plazo. Decir “no” es importante porque nos permite "reactivar nuestro sentido de autodeterminación y autoeficacia en nuestras tareas", dijo Macchi. Además, decir lo que realmente puedes hacer puede ser útil para la empresa, de modo que el equipo pueda organizarse y encontrar soluciones alternativas para alcanzar sus objetivos.

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“Decir “no” puede hacerte ver, ante los ojos del jefe, como unx colaboradorx activx, una persona que puede proteger sus propias necesidades y las de la empresa”, dijo Macchi. De hecho, si evitas decir que no, puedes correr el riesgo no solo de desgastarte, sino también de estresar a tus colegas e interrumpir su flujo de trabajo si necesitas ayuda adicional para terminar una tarea.

Sin embargo, después de años de decir que sí a todo, es posible que ni siquiera sepas por dónde empezar. “Puedes irle bajando poco a poco y preguntarte qué es lo que te impulsa a decir que sí en ese contexto”, dijo Macchi. Puedes empezar por ser honestx contigo mismx, entendiendo tus límites y lo que es realmente importante para ti, encontrando tu “centro de gravedad”, como dice Macchi. Primero piensa y acepta que decir “no” es una opción ante tus propios ojos antes de empezar a pensar en estrategias específicas relacionadas con tu trabajo.

Si quieres decir que no pero tienes miedo de las repercusiones o simplemente no estás acostumbradx a establecer límites, debes "preguntarte qué sería lo peor que podría pasar si te negaras a algo", dijo Capizzi, "o si realmente te puedes beneficiar de decir que sí a cualquiera que sea la petición".

Por último, aprender a ser franco y sincero contigo mismx requiere práctica y tiempo. Pero como dice el viejo refrán, "en boca cerrada no entran moscas", es mejor que hables por ti mismx, de lo contrario, no puedes esperar que los demás entiendan y respeten lo que quieres.