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Comida a domicilio, alcohol y drogas: los malos hábitos que cogí por culpa de mi ex

Desde conducir mal hasta comer carne tras años siendo vegetariano. Nos puede pasar a cualquiera.
04 Marzo 2020, 4:45am
Bad Habits Ex Relationships Break Up VICE Illustration 2020
Illustration: Alex Jenkins

Estar con alguien puede ser muy gratificante. Tienes con quién acostarte cuando quieras, y además sabe perfectamente cómo darte placer. Puedes contarle las minucias del día a día sin que te diga: “¿A mí qué me cuentas?”. Y, si tienes resaca, la sufres con alguien que si te quiere de verdad te prepara el desayuno y te hace caricias mientras veis Netflix.

Pero no todo son ventajas. Como, por ejemplo, los cables que salen de la mesa de mezclas que ahora ocupa media habitación y parte del pasillo. O que se empeñen en escuchar un audiolibro de Oscar Wilde todas las noches para dormirse con el volumen al máximo y que se oye aunque te aplastes las orejas con la almohada. O que fumen maría todo el día, lo cual quiere decir que tú también fumas todo el día, que a su vez quiere decir que con 26 años los dos estáis hechos unos porreros.

Cuando la relación se acaba, los cables y los audiolibros desaparecen, pero otras cosas, como los porros o el comer carne, se quedan. Sus malos hábitos se convierten en tus malos hábitos y viceversa. Son los restos que quedan, como migas en la cama, cuando la pareja se va.



‘Dejé el veganismo e incluso el vegetarianismo’

Seguía una dieta vegana durante siete años hasta que conocí a mi ex. Nunca quise comer carne o queso y me gustaba cocinar comida vegana.

Mi ex y yo estuvimos juntos dos años y medio, y durante ese tiempo, empecé a comer carne poco a poco. Todo empezó con un caldo de hueso porque mi ex decía que era bueno para la salud por su contenido de colágeno. Dije: “Vale, de vez en cuando no pasa nada”. Pero luego pensaba, “Si tomo sopa de pollo, por qué no voy a comerlo”. Y de ahí pasé a otros productos animales. Me comía filetes poco hechos como si fueran una exquisitez y ahí fue cuando dejé el veganismo e incluso el vegetarianismo.

Rompimos hace tiempo, pero yo sigo comiendo carne y queso. Me gustaría dejarlo, pero necesito una terapia de choque, como uno de esos vídeos de crueldad animal de Netflix. Quizás sirva. Pero poco a poco, imagino.

Alex, 29

‘No solía tomar coca, pero se convirtió en mi droga favorita’

No solía consumir muchas drogas cuando conocí a mi ex, llamémosle T. Había tomado M alguna vez de fiesta y fumaba muchos porros para calmarme. T y yo nos conocimos una noche de fiesta y se convirtió en la base de nuestra relación. Salíamos el viernes hasta el domingo por la noche o el lunes por la mañana, justo a tiempo para ir a trabajar. Pronto, me percaté de que él tenía problemas con la coca. Yo no solía tomarla, pero se convirtió en mi droga favorita por estar con él.

Llegó un punto en el que nos metíamos coca todos los fines de semana. Me rayaba y estaba triste entre semana en el trabajo y sentía que tenía que meterme para poder ser feliz. Se convirtió en un ritual al que me acostumbré. Lo dejamos al año y medio por razones que no tienen nada que ver. Yo quería dejar mi trabajo y viajar por Europa; él quería quedarse y hacer lo mismo de siempre. Hace un año que cortamos, pero yo sigo consumiendo cocaína. No tanta como cuando estaba con T, lo cual que está bien, pero es difícil quitarse el hábito de la noche a la mañana. Jesse, 26

‘Siempre me convencía para pedir Deliveroo, Uber Eats o JustEat’

Mi ex y yo trabajábamos mucho y llegábamos a casa sobre las 8 o 9 de la noche. Estábamos tan cansados que no nos apetecía cocinar. A veces yo sugería que cocináramos algo rápido, pero siempre me convencía para pedir Deliveroo, Uber Eats o JusEat. A lo largo de la semana, pedíamos cena cuatro o cinco veces, que además no nos podíamos permitir. Pedíamos mucha comida vietnamita, pero a veces eran pizzas o hamburguesas. Creo que no era nada sano. Además, me sentía vaga.

En cualquier caso, rompimos en septiembre. Me di cuenta de que me había estado poniendo los cuernos (cómo hizo para sacar tiempo entre tanta comida a domicilio, es algo que nunca sabré) así que me alegro de haberlo dejado. Pero sigo pidiendo comida a domicilio cada dos por tres. Me hizo creer que era completamente normal y aceptable que te envíen un arroz con curry a casa todos los días en vez de hacerlo yo misma, que es mucho más barato, sano y probablemente mejor para mi salud mental. Por su culpa, ¡me volví una vaga! Creo que es casi peor que me pusiera los cuernos. Kat, 24

‘Cogía mal las curvas cuando conducía’

Esto es muy específico, pero por culpa de mi primer novio, cojo mal las curvas cuando conduzco.

Él era un año más mayor, así que solía llevarme a todas partes cuando yo tenía 17 años. Cuando aprendí a conducir, cogí sus malos hábitos y giraba el volante con una sola mano torciendo la muñeca, mientras que la otra se cruzaba. Es difícil de explicar, pero está mal y probablemente es bastante peligroso. Hay que conducir con ambas manos al volante, sobre todo cuando coges una curva por si el coche derrapa.

Llevo haciéndole 12 años y no puedo quitarme la costumbre. Aprendí a conducir estando con él. No me enseñó a conducir, pero se me pegó. No sé por qué lo hacía, pero a mí me debió de parecer muy guay.

Emma, 29

‘Creo que nunca intimábamos cuando estaba sobrio’

Conocí a mi ex en el colegio y estuvimos medio saliendo durante siete meses. Él dependía mucho del alcohol, hasta el punto de que creo que nunca intimábamos cuando estaba sobrio”. Siempre había alcohol cuando quedábamos o hacíamos algo.

Cuando lo dejamos y conocí a mi pareja actual, estaba tan nerviosa de intimar con alguien sin tomar alcohol que tenía que beber antes de quedar o hacer algo. Era raro estar con alguien que de verdad se acordaba de lo que había pasado ese día. Tardé un poco en quitarme la ansiedad, pero llevamos juntos casi dos años.

De vez en cuando, me entran ganas de beber (mucho), pero es algo que tengo que superar poco a poco. Según he oído, mi ex sigue bebiendo como un cosaco. Cuando pienso en ello, me arrepiento y lo veo como una gran pérdida de tiempo y energía. Nat, 21

‘Él se pinchaba todo el rato’

Estuve casada ocho años. Nos conocimos cuando yo tenía 21 años. Yo había estado dos años recuperándome de una adicción a la heroína. Estuve limpia durante siete años, pero él se pinchaba todo el rato.

Un años antes de dejarlo, volví a caer. Él había empezado a fumar crack en frente de mí y yo nunca lo había probado. Acabé enganchada al crack durante ocho meses. Era un hábito asqueroso, que al final me llevó a quedarme sin casa y a vender mi cuerpo. Por suerte, ahora estoy limpia. No necesito ser anónima, porque acepto y perdono mi pasado. Megan, 29

@daisythejones / @alexgamsujenkins

Este artículo se publicó originalmente VICE UK.