Porno

Dentro de eFukt, la web con el porno más raro de internet

Duran, editor de eFukt, asegura que su intención es “explotar la programación biológica y neurológica” de los usuarios.
09 Junio 2020, 4:05am
efukt
Captura de pantalla de: eFukt.com

Pocos años son tan destacables en los anales de internet como el 2006: se publicó el primer tuit, Google introdujo YouTube, Facebook dio a conocer su función de noticias y, en algún lugar alejado de los unicornios y los entornos de trabajo flexibles de Silicon Valley, nació el sitio web eFukt.

La página vio la luz el día de los inocentes en Estados Unidos, lo cual resulta muy apropiado teniendo en cuenta que en seguida se hizo famosa por mostrar a los usuarios material totalmente inesperado. Para muestra, algunas publicaciones recientes: un vídeo de una mujer con un control sorprendente del reflejo nauseoso metiéndose por la boca una salchicha de goma de 60 cm hasta el fondo; otro de un hombre que se lame la punta de su pene para impresionar a una mujer que no parece estar nada impresionada; una camgirl capaz de “inhalar cualquier cosa que no tenga un certificado de nacimiento” haciendo eso, exactamente.

Fundado por Deven, el sitio empezó a publicar vídeos descartados y escatológicos que consumían ávidamente los mismos usuarios que frecuentan Rotten.com y que jugaban a juegos de Flash de tiroteos en institutos en Newgrounds. Entonces, el 4 de diciembre de 2008, el sitio web saltó a la fama por un vídeo: “1 Guy 1 Cup”, en el que aparece un tipo desnudo metiéndose una jarra de vidrio por detrás hasta que la jarra se rompe y todo se llena de sangre y el tipo tiene que quitarse trozos de vidrio que tiene clavados en el culo.

Pero las cosas han cambiado desde 2008, y muchos sitios que también se hicieron populares en la época o bien han desaparecido o se han quedado muy atrás: Rotten.com se actualizó por última vez en 2012, eBaum’s World ahora parece el intento de un diseñador web de imitar a Buzzfeed dejado a medias. Pero eFukt sigue al pie del cañón, haciendo lo mismo desde el principio.

En la actualidad, eFukt lo edita otro tipo llamado “Duran”, que tomó el relevo de Daven en 2014 después de un encuentro en un foro sobre cine excéntrico. “Deven y yo teníamos nuestros proyectos, pero hablamos bastante sobre técnicas y teorías”, me explica por mail. “Un día, Deven me dijo que yo era el mejor candidato para asumir la edición de eFukt”.

Duran, que se autodefine como un “artista delirante y antisocial educado por internet y bastante bueno con los productos de Adobe”, me explica que eFukt nació como “Worldstar para los blancos”, con peleas, troleos y gente haciendo el idiota. Pero “después de ver la demanda de vídeos porno rarunos, pasó a ser un sitio de porno viral y de humor para adultos”, dice.

Para muchos, eFukt fue la primera incursión a un mundo en el que unos se cagaban encima de otros durante el sexo. Los otros sitios gratuitos aún estaban en pañales, pero cualquiera podía ver esos vídeos extremos en eFukt sin pagar un céntimo.

“Se ha dicho de internet que ha desempeñado un papel esencial en la democratización del porno”, dice Clarissa Smith, profesora de Culturas Sexuales en la Universidad de Sutherland. Esa democratización no solo abarcaba a quién podía ver porno, sino también a quién podía crearlo y difundirlo. Con el estallido, a finales de los 2000, del humor negro en internet, creado para su consumo en foros, surgió una nueva ola de contenido pornográfico en sitios como 4chan, Reddit y Newgrounds, la llamada “pornografía gonzo”.

A diferencia de las grandes producciones del porno de pago que dominaban el mercado durante la década de 1990, este subgénero ofrecía un asiento en primera fila para ver un espectáculo casi carente de guion, con un formato poco pulido y más parecido a una prueba de resistencia, con más violencia y prácticas extremas.

Según Smith, los moderadores de películas X no han apreciado un aumento de la violencia en las películas que les entregan para su evaluación, pero eso es porque esas películas no pasan por sus manos, sino que se suben directamente a internet. Sin las restricciones que imponen las juntas de clasificación, la representación del sexo ha mutado hasta el punto de que hacen falta sitios web enteros para recordar a la gente que el sexo que aparece en el porno no es real.

Duran dice que ha recibido críticas tanto por “vídeos que se pasan de bestias como por vídeos que son demasiado flojos”.

Una crítica que no le preocupa en exceso. Según él, con lo que publica en el sitio espera “explotar la programación biológica y neurológica de los usuarios”; es decir, dejarlos boquiabiertos con contenido asqueroso. Además, señala que deja en manos del público la decisión de dónde se establecen los límites: “A veces me apetece hacer reír a la gente, otras quiero contar una historia, otras quiero solo generar anomia o sorprender a la gente”.

El problema es que, dando un repaso rápido a los archivos del sitio web, uno ve muchos vídeos en los que se están sobrepasando límites obvios: a las mujeres que aparecen en ellos se las ve incómodas, o los vídeos parecen claramente grabaciones de aficionado registradas con móviles en la intimidad y que seguramente nunca debieron publicarse.

“eFuckt no se posiciona de ningún modo respecto a nada porque es un sitio web, no una persona”, dice Duran cuando le pregunto al respecto. “Mi opinión personal es: la violación es censurable y el consentimiento, imprescindible. Si una chica firma para que la azoten por dinero y luego no le gusta nada y llora, ha habido consentimiento”.

Pero, como ya ha demostrado el caso de GirlsDoPorn, el hecho de que alguien dé consentimiento para que lo graben no implica que también lo esté dando para que ese contenido se difunda. Los fundadores de GirlsDoPorn, Michael Pratt y Matthew Wolfe subían anuncios a Craiglist para contratar a aspirantes a modelos y les ofrecían entre 2000 y 6000 dólares por practicar sexo delante de una cámara durante media hora, tras acordar que las imágenes solo podrían verlas usuarios que pagaran por ellas o tiendas de vídeo independientes fuera de los Estados Unidos. Sin embargo, después de grabar durante hasta siete horas, en algunos casos, y recibir una retribución de menos de la mitad de la oferta inicial, las chicas vieron sus vídeos publicados en un sitio web que funcionaba a base de suscripciones.

Pratt, Wolfe y otros implicados han sido acusados de tráfico sexual por ello. Actualmente, Wolfe está en prisión preventiva y se ha emitido una orden de búsqueda para Pratt, que se cree que ha huido a Nueva Zelanda.

A veces es complicado discernir entre el sexo duro consensuado ⎯como las escenas en las que una actriz finge sentirse incómoda⎯ y la agresión sexual. Clarissa Smith señala que “la actuación consiste precisamente en convencer al espectador de que lo que está viendo es real, por lo que me parece muy difícil determinar cuándo una escena de eFukt es consensuada o no”.

La cuestión, por tanto, quizá se reduce a un aspecto que se da casi en cualquier sitio porno: que el espectador se sienta incómodo con determinados vídeos. En este caso, obviamente, es la razón de ser misma de eFukt. “Creo que eFukt y su contenido dependen del elemento sorpresa, de que el espectador se vea arrastrado a un espacio incómodo y sienta que no tiene control absoluto sobre lo que ve”, dice Smith.

Y ese es su encanto, por retorcido que suene. La ambigüedad moral de eFukt es lo que atrae a sus usuarios y los lleva a compartir contenidos con los amigos. “La moral, al igual que el humor, es una creación totalmente subjetiva”, señala Duran cuando saco el tema a relucir. “Yo juego con los conceptos de lo que está bien y lo que está mal, pero no creo en la dualidad”.

Hay algo en lo que coinciden Duran y otras personas con las que hablé: eFukt no es porno, sino una caricatura de aquello en lo que se ha convertido el porno, los momentos destacados más absurdos de un medio inherentemente absurdo. La pregunta es: ¿cuánto tiempo va a seguir prolongando el absurdo Duran?

“La única manera de que pare es metiéndome una bala en la cabeza”.

@madeleineholth

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