Coronavirus

Fotos del antes y el después de mujeres que se han rapado la cabeza durante el confinamiento

El pelo rapado tiene connotaciones históricas diferentes para las mujeres que para los hombres, pero ¿y qué? Deberías hacerlo igualmente.
16 Abril 2020, 3:54am
mujeres rapadas
Robyn, antes y después de raparse la cabeza

Hace una semana, publicamos un artículo en el que una estilista reseñaba nuestros cortes de pelo durante el confinamiento, y hemos visto que cada vez más mujeres se están afeitando la cabeza.

Una gran diferencia entre que lo haga un hombre o una mujer son los estereotipos que hay asociados. Si eres un hombre, pueden pensar que eres un ultra o, como diría mi jefe, alguien que le quitaría a una viejecita su pensión (lo cual es irónico porque la mayoría de los skinheads de las grandes ciudades son chicos gais a los que les gusta el tecno y se mueren por vivir en Berlín).

Cuando eres mujer, estos estereotipos no te afectan tanto, pero hay otros que sí. Uno muy común es que la gente asuma que perteneces al colectivo LGBTQ+ o quieres parecer masculina o andrógina, lo cual no es malo, obviamente, pero es algo que históricamente se ha usado para desfeminizar a las mujeres que llevaban la cabeza rapada.

“Mucha gente me hace preguntas relacionadas con el género”, dice Jennifer, que se rapó la semana pasada, “pero creo que, si quieres raparte, tienes que hacerlo sin importar nada más”.

Jennifer con pelo y Jennifer con la cabeza rapada

“Nuestra percepción del pelo, y en especial el de la mujer, está muy marcada por el condicionante del género”, dice Kitty, que también se ha rapado hace poco. Se refiere a la asociación que solemos hacer entre el pelo largo y la feminidad y a cómo ese estereotipo no es verdad y se puede subvertir. “Siempre he asociado el pelo con ideas de belleza, particularmente cuando eres joven y tienes el pelo muy largo. Así que está bien presentarme a mí misma de una forma no controlada por los ideales de belleza femenina de la gente”.

Robyn, una periodista cuyo corte de pelo ha conseguido más de 2000 me gustas en Twitter, piensa parecido: “Probablemente, la sorpresa más grande es que sigo siendo igual de femenina que antes”.

A diferencia de los hombres, que pueden ir por la vida calvos sin que nadie los mire de reojo, las mujeres están sujetas a otro pensamiento cuando se rapan: puede que estén enfermas.

Grace

“Salí a correr ayer”, dice Robyn, “y muchos me evitaban. No llevaba mucho maquillaje y soy muy pálida por naturaleza, así que me pareció que mucha gente me miraba como preguntándose si debería estar en la calle. Como si estuviera yendo a quimio o algo”.

Grace, una bloguera de Brighton, nos cuenta experiencias similares de los dos años que lleva rapándose el pelo: “Mucha gente cree que estoy enferma”, me dice, “porque tengo el pelo muy corto y llevo un pañuelo en la cabeza. Una vez, una niña me vio en un centro comercial y gritó: ‘¡Mamá!, ¿por qué está calva esa mujer?’. Yo me reí y pasé, me pareció gracioso. Pero entonces la madre la empujó a un lado y le chistó: “Shh. No digas eso. Probablemente está muy enferma”.

“Pensé que era mi deber explicárselo, así que le dije a la niña: ‘Llevo la cabeza afeitada porque quería recaudar dinero para una organización benéfica. He estado muy malita, tenía un tumor cerebral’. Y le dije a la madre: ‘Pero por favor, no asuma que he estado enferma’. Se sentía avergonzada y me pidió perdón”, cuenta.

Kitty

Grace se rapó la primera vez para recaudar fondos para la Brain Tumor Charity, una organización benéfica que la había apoyado durante su enfermedad. Pero el tumor no fue el motivo directo de su corte de pelo. A pesar de eso, todavía se encuentra con gente que, condicionada por el género, lo da por sentado. En todo el tiempo que yo he llevado el pelo corto, nunca nadie había asumido que estaba en quimioterapia. Quizás un lado positivo del confinamiento es que el creciente número de mujeres que se está rapando el pelo pondrá fin a esta estigmatización de género.

Pero aunque los ideales y la estética de llevar la cabeza rapada cambien según el género, hay algo que todos ellos tienen en común: raparse el pelo es una respuesta al estrés extremadamente catártica. Joely estaba viajando por Perú cuando se declaró el confinamiento; no podía salir a la calle y la policía estaba por todas partes, y cuando salía tenía que llevar una mascarilla todo el rato.

Joely

“No ha pasado nada interesante desde hace mucho tiempo porque no puedo hacer nada”, dice. “Así que raparme fue una liberación enorme. Pensé, Voy a hacer algo interesante, así cuando vuelva a casa, habré hecho algo emocionante”. Muchas de las otras mujeres con las que hablé también mencionaban ese sentimiento de liberación y de tomar las riendas del asunto.

“La pandemia es una situación estresante para todo el mundo”, dice Kitty, “Atrapada en casa, sin poder llevar una vida normal, raparme la cabeza me ha hecho sentir que puedo controlar algo. Es como una respuesta al estrés, supongo. Fue muy liberador”.

Para Robyn, raparse la cabeza es una forma de sacar lo mejor de esta situación. “Es el momento perfecto para mucha gente”, me dice. “Es hora de hacer algo que siempre has querido hacer, pero nunca has tenido el valor. Para las mujeres, es realmente catártico y una buena forma de entender un poquito mejor la relación que tenemos con nuestro pelo”.

Tú también puedes. ¿Qué otra cosa vas a hacer, si no?

@jamesdgreig

Este artículo se publicó originalmente en VICE Reino Unido.