Foto de Alejandro Ros

Juana Molina presenta nuevo disco: ANRMAL

Mientras todos hacen música home studio, la artista argentina lanzó su nuevo disco ANRMAL, un álbum a partir de un concierto en México.
6.11.20

Hace 22 años que Juana Molina graba los discos en su casa. Sin embargo, con la pandemia encima, decidió traernos a la memoria los viejos sonidos del vivo con un disco de su último concierto. Lo tituló ANRMAL y cuenta con once canciones que tocó junto a Odín Schwartz y Pablo González en el festival NRMAL en México en marzo de este año. Un concierto que nadie predijo sería el último. 

En este disco revivimos, desde nuestros hogares, algo que extrañamos todos y todas: los sonidos de la muchedumbre aglutinada en un mismo espacio, la suciedad de las guitarras a punto de ser amplificadas, aplausos en los finales de las canciones, gritos que arengan las letras más conocidas. Se extraña el vivo. “Esto da como una arenga espiritual”, me dijo Juana por Zoom, una semana después de haber lanzado ANRMAL por spotify a finales de octubre.

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En este concierto, la artista argentina de 57 años mostró, una vez más, el nivel musical del rock, punk y de la psicodelia que la distingue. Reflejó también lo mejor de WED 21 (2013) y Halo (2017), haciendo un repaso de sus últimos trabajos junto a las versiones punk de “Un día” y “Paraguaya”. Este disco es una excelente oportunidad para conocer o revivir la obra de Juana Molina en concierto.

VICE: ¿Qué recordás del concierto en México? ¿Cuándo tomaron la decisión de grabarlo y que el resultado final sea un disco?

Juana Molina: Me acuerdo que estábamos en el backstage pensando en qué ponernos, hacía frío, finalmente usé un chaleco de un fotógrafo que me había escrito por Instagram y me subí al escenario. A partir de ahí todo se dio de una manera espontánea. No habíamos pautado en hacer un disco con este show, nos llamaron después comunicándonos que había sido grabado, ¡y justo salió bien! Nos enviaron los archivos, acá los terminamos de mezclar y quedó perfecto. Me acuerdo también del público, muy cariñoso, fue un gran concierto la verdad.

¿Qué diferencia sentís cuando tenés premeditada una grabación del vivo y cuando no?

Cuando esa pauta está establecida de antemano lo vivís de una manera totalmente diferente. Tener premeditado que eso que vas a tocar arriba del escenario va a grabarse, va a quedar para siempre, es algo que te condiciona en los movimientos y las exigencias de los sonidos. Te quedás un poco inmóvil y las ideas que rondan en tu cabeza seguro son distintas a si esa premeditación no existiese. Muchas veces grabamos shows y justo no salían bien, muchas veces no grabamos shows que salieron increíbles; con este casualmente fue distinto, lo hicimos y después nos anunciaron la grabación.

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¿Cómo surgieron las reversiones con estilo punk de “Un día” y “Paraguaya”?

Esas cosas salen en los ensayos, cuando importan los requisitos técnicos. Entonces muchas veces pasa que tocamos las canciones en otro estilo, modo punk, modo bolero, etc. En este caso, todavía estábamos con Diego López de Arcaute cuando salió la versión punk de “Paraguaya”, que surgió en un festival donde no llegaron nuestros instrumentos y tocamos con lo que había en el escenario, cosa que para mí es imposible porque suelo tener un set complicado. Ese día las versiones punk nos salvaron. Improvisamos en el momento y quedó bien, salió un show único. A partir de ahí el sello me ofreció agregar en el disco versiones punks de otros temas, y salió un EP con cuatro canciones que se llamó For Fun

¿Cómo ves en retrospectiva tus primeros shows en relación a este último?

 Era otra persona. Mis primeros shows era una pesadilla. Me encantaría contactar a las personas que me iban a ver para invitarlos ahora. Siento que sufría mucho, me equivocaba en algo y volvía a empezar de cero, era más exigente. También era extraño porque cuando empecé ya era Juana Molina, pero sin experiencia musical. Mi imagen arriba del escenario no coincidía con mi nombre. Yo solo sentía que era una persona muerta de miedo.  

De todas maneras creaste un público súper fiel desde el principio, ¿no?

Totalmente. Fue a partir de esos fans que pude continuar. Los que se iban en el medio del show y después volvían, los que me veían repetir todo una y otra vez. Ellos notaron algo que creció con el tiempo. 

¿Cómo percibís los públicos de las distintas culturas a la hora de tocar en vivo?

Son demasiado diferentes. Los públicos de los países nórdicos en Europa son inexpresivos, siempre siento que están aburridos y me agota físicamente porque tengo que dar un montón sin tener lo que espero a cambio. En los países latinoamericanos lo siento distinto, hay un feedback, me alimento de ellos y ellos se alimentan de lo que yo le doy. Cuando pasa eso termina siendo un show increíble, pero cuando no recibís nada, realmente terminas exhausto. Es cultural, no los juzgo, aunque les haya encantado la canción no hacen demasiado ruido.

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