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Cultură

Por qué la casa real no debería reinar

O incluso ir a prisión.
21.1.14

Sé que estáis hartos de estas listas de “diez cosas que…” . También sé que la monarquía es un blanco fácil pero, tras leer esta semana que Mariano Rajoy afirma estar convencido de la inocencia de la infanta Cristina, me siento obligado a delatar algunas razones por las que ella y el resto de la casa real (*), deberían no reinar o incluso ir a prisión. Si has leído la prensa en los últimos tiempos, sabes que el asunto es flagrante y bochornoso. Rajoy ha asegurado también que el rey es “una persona”. En ese terreno prefiero no entrar.

* Entenderéis que no utilice mayúsculas en términos como “Casa Real” o “Infanta”, porque no sólo no las merecen, sino que minusvaloran el buen uso del lenguaje.

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UNO- La constitución dice que todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna. Está bien que la gente adquiera un piso. El problema es que la infanta Cristina, se pasó. Su padre le prestó dinero, lo que también está bien, pero cuando son 1,2 millones de euros no parece muy legítimo, porque la solvencia del rey depende directamente de los españoles (¿En qué momento hemos dado permiso para tener esa liquidez y nosotros no?). Adquirió el famoso palacete de Pedralbes gracias a ese pellizquito. El dinero, de la cuenta personal del monarca, se declaró a Hacienda y ante notario. Eso sí, Cristinita solo ha devuelto 150.000 euros hasta la fecha.

DOS- La vivienda tiene 622 metros cuadrados habitables sobre una parcela de 2.145. Urdangarín y la infanta la adquirieron en octubre de 2004 por siete millones de euros. Además se gastaron bastante dinero en acondicionarla. Hacienda reveló que muchos de esos trabajos (que costaron tres millones de euros) fueron pagados por esa fructífera y muy poco útil empresa llamada Aizoon. Los duques se gastaron en el jardín casi 140.000 euros y solo en váteres para sus reales excrementos, más de 22.000 euros.

TRES- Aizoon, propiedad de los duques de Palma era (es) una sociedad familiar que se nutría de los contratos que Urdangarín conseguía de las administraciones valenciana y balear. La empresa obtenía ganancias a través de la fundación Noos. El jaleo empresarial de contratos, deudas, facturas de humo, sociedades, gentes de proceder mafioso y movimientos de Iñaki Urdangarín, dieron como resultado  indecentes cantidades de dinero y la vida escandalosamente millonaria que todos conocemos.

CUATRO- La defensa de Cristina de Borbón, se está basando desde el primer momento en que ella, inocente (y rozando el retraso mental a juzgar por las explicaciones) no sabía lo que firmaba de su propia empresa; no sabía de dónde salía el dinero para pagar su ostentosa vida, ni en qué consistía su trabajo y competencias y no sabía ni a qué se dedicaba su marido.  Es decir, sería tanto o más deficiente como las malas lenguas presuponen en ocasiones a su hermana.

CINCO- La web de la casa real es una vergüenza. Se filtran naderías que no interesan y que pretenden engrandecer y acercar la imagen de la familia Borbón a los ciudadanos. Pero no los presupuestos ni la información de verdad importante. Sus community managers, o como los llamen ellos, desconocen la libertad que impera en internet, así como la rabia que produce en el pueblo comprobar cómo se nos toma el pelo sin recato alguno.

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SEIS- Hace apenas unas semanas se emitió en la televisión francesa un ilustrativo documental  en el que se mostraba la opacidad de la casa real, y la tremenda campaña en favor del rey Juan Carlos. Un discurso -preinternet, claro- dedicado a engrandecer la figura del monarca, para idolatría de un pueblo poco cultivado, como se presupone al español. Resulta tan ofensivo, tan doloroso que se nos trate como imbéciles integrales…

SIETE- La infanta Cristina ha mostrado una moral relajada, o un pasotismo fuera de lo habitual (aunque su defensa se empeña en tildarla de “mujer enamorada”). Al parecer, entre los años 2003 y 2004, Urdangarin mantuvo una relación paralela a su matrimonio con una amiga de la pareja. Así lo atestiguan las decenas de correos electrónicos del duque que han salido a la luz. La supuesta amante fue su novia años atrás, y se casó posteriormente con uno de los mejores amigos del duque, uno de sus excompañeros del equipo de balonmano del FC Barcelona. Los mensajes de Urdangarín eran puro lirismo: “He pensado que quizá sería un buen momento para vernos pero… cuántos problemas. Sitio, hora, trabajo, niños, el marcaje… seguro que es imposible. Otra ocasión que pasa…” (…) “Escuchando a Miguel Bosé en el despacho no puedo dejar de recordar momentos bonitos, muy bonitos, que hemos pasado”.

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OCHO- Los mails más sonrojantes son los que dedicaba a un amigo (sí, un hombre) diciendo cosas como “Dime como estás el viernes para comer o para cenar, mejor para cenar y follar… que de follar no te libras” y aquellos en los que firmaba como “El duque empalmado”.

NUEVE- Cristina siempre ha sido esquiva con los medios, con la propia casa real y ahora con la justicia. Sin embargo, no se ha privado de una vida regalada. Apenas acudía a su trabajo en La Caixa, ha tenido regalos y lujos de todo tipo, y hacía fiestas, con celebrities incluso en su propia casa. La del 40 cumpleaños de su marido -una sorpresa por todo lo alto-, fue pagada con dinero de Aizoon: carpas y estufas en el jardín; casas reales con notables cogorzas por el palacete… y Cristina pagando a cuenta de una empresa ladrona.

DIEZ- Los evidentes escarceos sexuales del monarca a cuenta de su país, las clases particulares y colegios de los Borbones, el patrimonio, las vacaciones, los viajes, escapadas cazando elefantes o bañándose en idílicas playas, actos protocolarios innecesarios, las tensas relaciones entre unos y otros de esta familia… todo es oscurantismo y leyenda, todo absurdo e inútil y todo con un dinero (nuestro, mientras pasamos muchísimas estrecheces) que no les ha costado nada ganar. Campechanos, humildes, sencillos… ¿A estas alturas alguien se lo cree?

Moraleja: Si la justicia Real (ésta sí, con mayúscula) estuviera legislada, todos estos parásitos pasarían el resto de su vida en Guantánamo, y sus propiedades, cuentas en Suiza, negocios y bienes pasarían a manos de sus legítimos dueños (los ciudadanos españoles).