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Desde la Revolución de los Pingüinos hasta la 'Nueva Mayoría'

¿Qué diablos pasa en Chile?
2.7.13

Foto vía.

Educación gratuita, pública y de calidad; ésta es la principal demanda del movimiento estudiantil chileno, que desde el llamado “mochilazo” del año 2001 ha resistido y rearticulado su actuar en las aulas y calles al sur de los Andes. Esta es una breve explicación sobre los temas que hacen hoy noticia en Chile.

La Revolución de los Pingüinos

No fue sino hasta 2006 que el alza del pase escolar en el transporte público pisaría aún más hondo, llegando a poner en jaque la validez la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Educación, impuesta por Augusto Pinochet en dictadura), la desmunicipalización de las escuelas públicas, la efectividad de la Jornada Escolar Completa (promedio siete horas cronológicas en aula) y la segregación social que la PSU (Prueba de Selección Universitaria) perpetúa al medir indiscriminadamente conocimientos de estudiantes ricos y pobres; poniendo en entredicho la distancia abismal entre la calidad de ambas enseñanzas.

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Pero la llamada Revolución de los Pingüinos sustentada en asambleas locales y coordinadoras nacionales —en estrecha relación con las federaciones universitarias— se vieron con un portazo en las narices luego de meses de negociación con el gobierno concertacionista de Michelle Bachelet.

Revolución de los Pingüinos (documental de Jaime Díaz Lavanchy).

Mediante la criminalización de las multitudinarias marchas que realizó la prensa, llamándolos “lumpen”, “inútiles y subversivos”, “marginales”, “vándalos”, “antisistemas”, “violentistas”, “anarquistas” y centrando sus reportajes en los hechos de destrucción de mobiliario público y privado, los pingüinos comenzaron a operar con la estrategia de la creatividad, lo que hizo posible obtener imágenes multicolores en prensa internacional a punta de flashmob (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8) pasacalles, batucadas, intervenciones dramáticas, besatones, carros alegóricos y estructuras de cartón piedra que ya han representado a los dos presidentes y a los cinco ministros de educación removidos (Provoste y Beyer) o renunciados (Zilic, Lavín, Bulnes) de su cargos.

Independiente del amplio y transversal apoyo de la ciudadanía hacia el movimiento y sus demandas, tomó posesión en 2010 como presidente el magnate derechista Sebastián Piñera, agudizando y realzando la crisis social que los estudiantes de Chile desean transformar.

El agosto de Hinzpeter

No cambiaron muchas cosas entre Bachelet y Piñera. El uso de la fuerza policial represiva y de los medios de información se unificaron, por lo que hasta el día de hoy, la mayoría no se extraña que las jornadas de protesta todos los canales muestren exactamente las mismas imágenes de destrozos. Sin embargo, la sorpresa se hizo sentir en agosto del 2011, cuando el movimiento sintió la mano más dura de la represión del Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

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El jueves 4 se convocó a marcha, pero las autoridades no permitieron la reunión de los estudiantes en Plaza Italia, centro histórico de reunión popular, lo que desencadenó una jornada de violentísima persecución, represión y batalla callejera. Esa misma noche, Santiago se iluminó con barricadas, las tomas de los colegios agudizaron su resistencia y las bombas lacrimógenas intoxicaron los barrios donde los padres, abuelos y hermanos de los estudiantes sacaron las ollas y cucharas de palo para protestar por la crudeza con la que los adolescentes fueron reprimidos por las fuerzas especiales. Veinte días más tarde, muere por la bala de una ametralladora UZI —del (ahora ex) sargento Miguel Millancura— el estudiante Manuel Gutiérrez, quien observaba junto a su hermano una protesta nocturna en su barrio, convirtiéndose en el primer estudiante muerto de la lucha estudiantil.

Paralelo a estos sucesos, se envió al congreso la llamada Ley Hinzpeter o “Ley para el fortalecimiento del orden público”, según la cual protestar sería considerado un delito, pudiéndose encarcelar a quienes las convoquen, restringiendo, al mismo tiempo, el uso de los espacios públicos y el derecho a libre reunión. Además la derecha reimpulsaría la “Ley de detención por sospecha” lo que le permitiría a la policía detener a cualquier transeúnte basándose en su aspecto físico y/o estético. A esta ley ahora se suma el proyecto de “Ley mi cabo” la que, entre otras cosas, impide insultar a la fuerza policial.

Es en este contexto donde emerge la figura de Camila Vallejo, rockstar comunista y de Giorgio Jackson, ambos presidentes de las federaciones de estudiantes de la Universidad de Chile y de la Católica, respectivamente. Por otro lado, la ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios) y CONES (Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios), organizaciones horizontales de estudiantes secundarios se han negado a elaborar representaciones mediáticas y han ido reemplazando año tras año a sus voceros.

La cartera de Educación

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Mas de un centenar marchas estudiantiles nacionales, a las cuales se han unido los profesores, sectores de la salud, la minería, la pesca y sindicatos de trabajadores del retail como de bancos, han recorrido el país, marcando la pauta noticiosa nacional e internacional. Mientras tanto, en La Moneda, el desfile de ministros trajo a la cabeza de la cartera a Carolina Schmidt, ex gerente general de Revista Capital del Grupo Luksic, la que asumió con una alta aprobación ciudadana que acumuló durante su estadía en el Sernam (Servicio Nacional de la Mujer), donde incluso llegó a desaprobar dichos de Piñera.

Bombas, balines y secuestro

En el desarrollo de este movimiento se han ensayado variadas estrategias de control sobre el estudiantado. La más frecuente es el uso de bombas lacrimógenas, cuestionadas por sus efectos abortivos; su uso fue suspendido sólo por un par de días para retornar flamantemente con el permiso y las declaraciones del Ministro Hinzpeter.

Otra estrategia ha sido el uso de balines para reprimir la protesta, no sólo estudiantil, sino que ciudadana, las cuales son lanzados con el fin de marcar a quienes generen destrucción y violencia; mas la policía les ha encontrado usos cercanos a lo recreativo que al de marcaje, pues hasta el día de hoy se hace acreedor de varios ojos ciegos.

Con menor frecuencia pero con superior gravedad, se han dado a conocer casos de secuestro que se han sucedido en estas semanas. El primero de los casos es el de César Reyes, estudiante detenido frente del Colegio Salesianos por la PDI (Policía de Investigaciones) durante una marcha, quien acusó de secuestro, interrogación contrastada con fotos de facebook y tortura. Así mismo, le ocurrió a la observadora de derechos humanos Stephanny Muñoz, detenida e interrogada para entregar información sobre manifestantes y conocidos.

Despertar con barricadas

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Este 25 de junio el Ministerio de Educación fue tomado por estudiantes, los que fueron rápidamente desalojados; éstos pidieron la remoción de la cabeza del ministerio, quién no se encontraba en las dependencias. Un día después la ciudad despertó incendiada. La acción coordinada de encapuchados durante la madrugada tuvieron a la policía reestableciendo el tránsito y terminando con los largos atochamientos matutinos.

Horas mas tarde se realizó una esperada e histórica marcha que convocó a cerca de cien mil estudiantes secundarios y universitarios, mineros, trabajadores del gremio portuario y servidores públicos, quienes paralizaron sus labores en todo Chile, sumándole a las demandas el fin del sistema de previsión privatizado AFP; otra herencia de la dictadura y que hasta el día de hoy mantiene a mas de la mitad de la población jubilada recibiendo una pensión de menos de 160 dólares al mes, destinándolos a la pobreza extrema.

Durante el día el estudiantado supo que la Ministra se encontraba en Italia de vacaciones, por lo que llamaron nuevamente a su remoción del cargo. Pero esta vez, lo mismo replicaron algunos medios. Paralelo a ello, los colegios continuaron en toma, complicando el panorama para el fin de semana donde se desarrollaron las primarias. Horas más tarde el Serviu (Servicio de Vivienda y Urbanismo) sufriría un ataque con bombas molotov, lo que funcionaría como catalizador para el desalojo de escuelas que serían centros de votación.

El desalojo

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Mientras que a lo largo de Chile las universidades, escuelas y liceos en toma continuaban con sus actividades y asambleas, los televisores estaban prendidos mostrando la franja electoral de los candidatos de derecha y de la ex Concertación, hoy “Nueva Mayoría”. Michelle Bachelet, perteneciente a ésta última llamaba a evitar “un baño de sangre” con la desocupación de los establecimientos educacionales por parte de la fuerza policial. Finalmente, todo quedó en nada y los Carabineros hicieron lo que les ordenaron. Los estudiantes de 21 liceos resistieron violenta y pacíficamente cada desalojo, con un resultado total de 146 detenidos.

Las primarias

Pablo Longueira y Andrés Allamand representan a la ultraderecha y a la derecha medida de la Alianza (de partidos UDI y RN); ambos profundizan el modelo neoliberal, pero mientras que el primero —regalón de Augusto Pinochet y fiel discípulo del ideólogo de la dictadura Jaime Guzmán— representa fielmente el ideario conservador religioso, de la familia heterosexual y las bondades del capitalismo, el segundo se abre al divorcio, a un contrato de vida en común para parejas hetero como homosexuales, que no alcanza a tener el estatus jurídico del matrimonio, pero que avanza en una demanda histórica de la ciudadanía.

Por la “Nueva Mayoría” remake de la Concertación se candidatearon José Antonio Gómez (PR), Claudio Orrego (DC), Andrés Velasco, todos antiguos ministros y colaboradores de los gobiernos de Ricardo Lagos y de Bachelet, ésta última es la quinta candidata y la ganadora de estas primarias, obteniendo un 73.05% de los votos escrutados (que corresponden al 20% del universo total de votantes potenciales; al menos 13,3 millones). Predicción que los medios internacionales ya auguraron, a pesar de tener un 61% de menciones negativas en redes sociales, superando incluso al representante de la ultraderecha.

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En la papeleta de noviembre encontraremos a Michelle, a Longueira y a variados candidatos independientes entre los que destacan a Marco Enríquez Ominami (PRO), Roxana Miranda (PI) y Marcel Claude (PH e IU). Enríquez es director de cine, está casado con uno de los rostros del canal estatal y es la segunda vez que intenta llegar a la presidencia, mientras que Miranda es dirigenta de la Agrupación Nacional de Deudores Habitacionales. La sorpresa que espera el estudiantado es Marcel Claude, economista que nace como candidato desde el movimiento estudiantil, de sus demandas, tomas y marchas, por lo que a cada reunión que convoca llegan cientos de estudiantes a escucharlo.

De más está decir que ayer los estudiantes no se quedaron en sus casas, y en un día domingo tomaron sus uniformes escolares y se manifestaron frente a los lugares de votación (1, 2. 3) augurando que la reclamación de sus demandas están lejos de terminar. Así mismo continúan cobrándole la palabra en apoyo y credibilidad a la ahora candidata a diputada Camila Vallejo; quien en enero del 2012, en una entrevista al diario El País, declaró: “No haría campaña por Michelle Bachelet ni llamaría a los jóvenes a votar por ella” y que ahora aparece (este video) respaldando la campaña de la misma (ex) presidenta que desatendió las demandas históricas de los pingüinos en el 2006.

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