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Cultură

La Guía Motherboard para empezar tu propio país

Así que tienes una bandera. Y un himno nacional. Incluso tienes un equipo de futbol. Y estás pensando que es hora de formalizar tu propio país. Pero ¿cuál es el siguiente paso?
6.7.13

Así que tienes una bandera. Y un himno nacional. Incluso tienes un equipo de futbol. Y estás pensando que es hora de formalizar tu propio país. Pero ¿cuál es el siguiente paso?

La cuestión de lo que define a un país es gran parte filosófica. Eres libre de declararte un país en cualquier momento y en cualquier lugar. Pero si quieres que alguien te tome a ti y a tu joven nación en serio, hay algunas pautas internacionales que establecen las normas mínimas necesarias para un Estado:

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·       Debes tener una población permanente.

·       Debes tener un territorio definido.

·       Debes tener un gobierno.

·       También debes tener la capacidad de establecer relaciones con otros estados, aunque la cantidad de relaciones depende de ti.

Más allá de estos criterios básicos, no hay leyes ni reglamentos internacionales que regulen lo que es o no es un país.

"No hay una regla autoritaria que dictamine los pasos que puedes y no puedes tomar", dijo el Dr. Tom Grant, un compañero del Centro para el Derecho Internacional de la Universidad de Cambridge. "Simplemente no existe una norma de derecho internacional que exija o impida a cualquier comunidad autodenominarse un estado independiente".

Pero la independencia no es siempre tan simple como firmar una declaración y ondear una bandera. En la mayoría de los casos, los nuevos países tienen dificultades para establecer su soberanía pues no cuentan con ningún tipo de reconocimiento internacional.

"La forma en que el sistema internacional se ha ocupado de esto es a través de un proceso descentralizado, en el que cada estado existente decide cómo lidiar con la situación", explica Grant.

La forma más fácil para que un país nuevo sea aceptado por la comunidad internacional es conseguir el consentimiento de la "madre patria", aunque por lo general esto no se obtiene sin derramamiento de sangre. Por ejemplo, en el caso de Sudán del Sur, el país más nuevo del mundo, un acuerdo de secesión con Sudán en 2011 sentó las bases para la entrada del nuevo estado a las Naciones Unidas y el Fondo Monetario Internacional, consolidando su condición de estado soberano.

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Sin embargo, la buena noticia es que los estados padres no tienen la última palabra de si un nuevo país recibe el reconocimiento de la comunidad internacional. La objeción de Serbia a la independencia de Kosovo, por ejemplo, no impidió que la comunidad internacional le reconociera como una nueva nación. Del mismo modo, Taiwán ha sido ampliamente reconocida como la República de China desde 1949, pese a que China alega tener soberanía sobre el territorio.

"En la mayoría de los casos, la legalidad del acto de separación no va a ser una de las principales consideraciones", dijo Grant. "Si hay un criterio único que importa, es que el nuevo estado debe tener la capacidad para llevar a cabo las relaciones internacionales".

Grant también señala que el buen comportamiento ayuda cuando se trata de un reconocimiento internacional.

"En la época moderna, ha habido una serie de intentos por crear estados, donde la nueva entidad ha estado involucrada en una serie de violaciones del derecho internacional", explica. En los enclaves separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, por ejemplo, la cuestión no es la violación de las leyes de Georgia, el estado padre, sino la limpieza étnica de georgianos que viven en esos territorios.

"Cuando una comunidad se separa de otro estado con el propósito de perpetuar una grave violación de un derecho humano fundamental y evidente, los estados existentes se han negado a tratar a esa entidad como un estado independiente", dice Grant.

La Casa Real del Principado de Hutt River celebra los 80 años del príncipe Leonard, foto cortesía de PHR

Suponiendo que tú y la gente de tu país no tenga ningún impulso genocida, también es posible crear su propio país, o una micronación, sin el reconocimiento internacional. Cada año se forman cientos de micronaciones, con diferentes grados de autonomía y éxito. Sealand, una micronación ubicada en una fortaleza marítima frente a las costas de Inglaterra, se ha gobernado de forma autónoma desde 1967.

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El Principado de Hutt River, un enclave a 46 kilómetros de Australia Occidental, declaró su independencia en 1970, tras las objeciones de Leonard Casley a las cuotas de producción de trigo. El Principado ha logrado una virtual autonomía del gobierno australiano, y aunque no es reconocido por ningún estado existente (que no sean las naciones micro), Hong Kong le reconoce como un lugar donde los países pueden ser incorporados.

Su excelencia el presidente Kevin Baugh de la República de Molossia. Crédito: J. Stephen Cohn vía Flickr.

Incluso la República de Molossia, una "república bananera" en el desierto de Nevada, podría ser considerada un país en sí misma. Aunque su población es de sólo seis personas, Molossia tiene un himno, una oficina de correos y su propio conjunto de leyes, entre ellas la prohibición de todas las cosas tejanas.

"Es una expresión de soberanía personal, creatividad, imaginación y sátira política", dijo a VICE el presidente de Molossia, Su Excelencia Kevin Baugh, en septiembre pasado. "Es una linda manera de mirar el mundo. Puedes ver lo que los países dicen y hacen, yo puedo hacer eso".

Los estadunidenses celebran el 4 de julio como el aniversario del día en que los padres fundadores declararon la independencia y comenzaron una guerra mal concebida contra un país más fuerte y grande. Ellos, al igual Baugh, sabían que ser un país no es una cuestión de legalidad o política, sino de mentalidad.