Cultură

Mierda, comida en descomposición y nada de sexo: así es vivir en un piso patera

Hablamos con un tipo que comparte casa con diez personas. La subida de precios en Madrid hace que la gente se busque la vida alquilando habitaciones en condiciones bastante jodidas.
11.5.16

Todas las imágenes cortesía de Jorge*

Jorge* tiene treintaytantos y pretendía alquilar casa en Madrid. Está soltero y, al ver que sus opciones de vivienda se reducían muchísimo, decidió probar suerte en un piso compartido con otras diez personas. Nos cuenta cómo es el día a día atrincherado en su habitación, para evitar un váter con el suelo meado y excrementos abandonados, una cocina con alimentos en descomposición y una compañera que se masturba de forma estruendosa.

VICE: ¿Cómo acabaste viviendo en un piso patera?

Jorge: La idea era encontrar una casa para mí solo, pero no había nada decente. Los pisos que encontraba eran todos pequeñas cabañas de Heidi en altillos del infierno o zulos tipo el de Ortega Lara, sin luz y con muebles de mi abuela. Así que me decidí por vivir la aventura de compartir piso.

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La verdad es que con el tema de Airbnb está muy difícil encontrar una vivienda decente en Madrid. Buscando por las webs típicas de buscar casa encontré este piso.

¿Y qué te hizo decidirte por esta casa en concreto?

La calefacción no, porque no tenemos. Me llamó la atención el vivir con diez personas y las aventuras que eso podría generar. Además, la zona me gusta. Es como el Barrio Rojo de Amsterdam en versión light.

No es que sea mala calle, la verdad, no todos tienen la suerte de que les toquen el paquete cuando van a abrir el portal de su casa. Además tengo el mítico puticlub Edimburgo cerca. Lo mejor es que nunca sufrirás ningún altercado, tipo robo o pelea, ya que la calle está ocupada las 24 horas por prostitutas y sus respectivos chulos, con la consecuencia de que la policía se pasa con frecuencia a ver qué se cuece.

¿Cómo es tu casero?

Es un señor de unos 60 años bastante atento, que tiene un chico que le gestiona el tema de los alquileres. Se suele pasar por el piso para poner un poco de orden y controlar que la cosa no se salga de madre, ya que convivimos muchas personas y supongo que de ello depende su jubilación. Tiene que hacer bastante dinero, porque las habitaciones están siempre llenas y el pago o señal de la habitación te lo piden rápido. Si no la pierdes (hay cola) y a empezar de nuevo con el juego de buscar casa. Justo ahora acaba de venir el casero y le estoy escuchando quejarse de que dejé brócoli cocido en una olla para mi cena de esta noche.

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¿Le vas a confesar que ese brócoli abandonado es tuyo?

No, me esconderé como una rata en la habitación y no diré nada, dejaré que pase la tormenta. No tengo tuppers ni nada parecido. Lo de la comida es un coñazo porque todo está bastante sobado y a saber cuántas personas han gastado todo el menaje sin desinfectarlo bien. Algunas cosas, como ollas y cubiertos, tienen una buena pátina por el uso y el paso de los años.

La comida debe generar buenos conflictos entre vosotros, ¿no?

Sí. Hoy por ejemplo tenemos en la nevera unas cuantas verduras con moho, sobras de comida resecas y una Coca Cola que reventó en el congelador. Ni el mismo Ferrán Adriá podría cocinar algo. Lo que me resulta curioso es que tenemos un ladrón de comida y muchas veces pienso "¿qué cojones va a robar si la mitad de cosas roza la fecha de caducidad o directamente está en mal estado?" El único que cocina todos los días sin miedo es un chico paquistaní. Le encanta el comino y el picante.

¿Sabe ese granuja que eres cocinero?

Ni lo sabe ni se lo diré. El domingo se quedó dormido con la cabeza dentro del plato. La relación entre la gente que vivimos en el piso es nula, ya que cada uno lleva sus horarios y no nos vemos casi. Lo único que ves de ellos es la suciedad que dejan, o los orines y restos de comida en el baño. Hay un habilidoso que siempre mea toda la taza de váter y otro que deja sus cagadas para que también las disfruten los demás.

¿Son muy frecuentes esas guarradas en la casa?

Son todo el rato. El otro día estaba viendo una serie y escuché un "¡Dios vaya olor!". Entonces supe que el terrorista de la cagada había vuelto a actuar. Yo tomo mis precauciones, como limpiar el váter antes y hacerme la sillita del rey con papel higiénico para que mi culo no toque el asiento.

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Supongo que las chicas del piso ya habrán puesto el cartel de busca y captura, ya que se tienen que sentar más veces que nosotros. Lo que peor llevo es no poder cagar y llegar y besar el santo. Eso de desinfectar antes de cada uso me saca de quicio. Imagina cuando llegas con el apretón y te toca sacar el kit de limpieza. Horrible.

También está el momento ducha, con su buen ovillo de pelos en el sumidero. Si eres una persona escrupulosa lo mejor es que no te metas a vivir en un piso patera.

He visto que os comunicáis a través de carteles amenazantes.

Alguna vez. El cartel de la nevera es porque se fue de madre la cosa. Tenemos también otros carteles con reglas, las claves del wifi y el número de cuenta para pagar. Y el del microondas diciendo que pongas la tapa para calentar la comida, ya que algún día ha explotado algo. Lo bueno es que tengo a todos mis compañeros de piso controlados porque casi todas las habitaciones tienen su ventana hacia el pasillo de la casa. Es como ser la portera del 13 Rue del Percebe, ¡te enteras de todo! Las paredes son finas también.

¿Y cómo hacéis para llevaros amigas o novias?

Las visitas están restringidas. Pueden venir un ratito solo. Si son familiares o tu pareja, te permiten que estén el finde entero.

Yo no me atrevo a meter una jamba aquí ni de coña, lo más seguro es que saliese corriendo. Y creo que nadie lo hace por ese mismo motivo.

Lo más que se escucha es el jadeo de una compañera al masturbarse. Yo también me masturbo, pero soy más silencioso, al igual que los otros compañeros que supongo que también lo hacen pero solo se la escucha a ella.

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¿Cómo son el resto de inquilinos?

No los he visto a todos. De los diez que hay, te podría decir solo tres. El paquistaní, que es un chaval majo que si no está en la cocina está en su habitación viendo series con la puerta abierta. Luego un chico que es el que más lleva en el piso y tendrá cuarentaytantos y cuando te lo cruzas te dice "¡ye!". Y una chica muy ruidoso que parece un elefante entrando en una cacharrería cuando llega al piso. Es triste no conocer a más compañeros porque podríamos liar unas buenas fiestas y hacer intercambio de culturas. O por lo menos eso pensaba yo cuando entré aquí.

¿No están a la altura de tus expectativas?

Me jode que no nos relacionemos siendo diez. Pensaba que habría mas rollo entre nosotros, ver la final de la Champions por streaming, intercambiar películas, salir a tomar unas birras… vamos, lo que hace la gente cuando convive. Ahora solo rezo por encontrar algo decente pronto y salir de aquí. Intento pasar lo más desapercibido que puedo incluso cuando voy al baño a cagar, que llevo el rollo de papel escondido para que no me asocien con el terrorista de la cagada.

¿Cerráis las habitaciones con llave?

Sí, todas las habitaciones tienen su cerradura aunque la gente se deja las ventanas abiertas para que se vaya el olor a tordo de la noche. Se intenta hacer poco ruido por el descanso de los otros, pero siempre está el que pone la lavadora a deshoras o el que viene de fiesta tarde y entra como si viviese solo. Aunque esto último lo entiendo, porque yo mismo he entrado borracho dando tumbos.

¿Qué echarás de menos cuando te vayas de ahí?

Nada. Lo único el precio de la habitación, que para ser Madrid esta tirado de precio. Pago 300 euros. La entrada al infierno está bastante barata.

Se ha cambiad el nombre para mantener su privacidad*