Por qué las víctimas se paralizan totalmente durante las violaciones

A pesar de decir muchas veces que no quería tener relaciones sexuales e intentar evitarlo, llegado a un cierto punto dejé de luchar, me paralicé y ni siquiera era consciente de lo que estaba pasando.

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mar. 22 2016, 4:00am

Cuando me violaron, no hubo forcejeo.

Dije muchas veces que no quería sexo, pero cuando pese a todo él empezó a bajarme la ropa interior, mi cuerpo se paralizó. Pasaron miles de cosas por mi cabeza y luego todo se detuvo. Mi mente se fue a otro lado, a un lugar seguro, lejos del asiento de su coche, donde yacía quieta y en silencio.

Para los que nunca han sufrido una violación, quizá suene extraño —o difícil de creer— que las personas en esta situación no hagan todo lo posible para defenderse o escapar. Al fin y al cabo, todos estamos programados con el instinto de lucha o huida que se supone que debe activarse en situaciones peligrosas, ¿no? Según esta teoría, si no haces alguna de esas dos cosas, es que no te sientes amenazada, y en el contexto de la violación, eso significa que querías que pasara.

Es una creencia aterradora —que por desgracia es la que rige en el sistema de justicia— que incluso algunas víctimas sostienen.

Pero no es real porque, además de luchar o huir, también existe otra reacción natural al peligro de la que no se habla mucho: paralizarse y ensimismarse.

"Paralizarse es una respuesta común a una amenaza que vemos en mamíferos y no solo en humanos", dijo el doctor Martin Antony, profesor de psicología de la Universidad Ryerson y autor de El manual contra la ansiedad , en una entrevista para VICE. "Algunos argumentan que ni siquiera se debería hablar de 'reacción de lucha o huída', sino de 'lucha, huida o parálisis'".

Antony explicó que esa parálisis es breve y que ocurre en muchas situaciones en las que existe un elemento de miedo o pánico —no poder hablar o pensar en las palabras adecuadas cuando estás nerviosa, por ejemplo, también es parte de ese instinto—. Probablemente está diseñado para ayudarnos a analizar la situación y tomar decisiones no impulsivas.

Karlene Moore, terapeuta y abogada del Centro de Crisis por Violación de Toronto, dio una explicación similar y agregó algunos mitos sobre la violación —por ejemplo, que los violadores son desconocidos que se esconden en arbustos o callejones solitarios, cuando, en realidad, generalmente son personas que la víctima conoce— que pueden contribuir a la reacción de parálisis.

"Estamos tratando de procesarlo. Estamos tratando de descifrar qué pasa, porque lo que nos han enseñado sobre la violencia sexual, el abuso sexual, y cómo se supone que son las violaciones no es la realidad que vivimos, pero sabemos que la situación actual es pésima", dijo Moore.

Lily*, de 23 años de edad, fue agredida sexualmente en múltiples ocasiones por su exnovio cuando ella tenía apenas 14 años. Lily recuerda perfectamente cómo su cuerpo se paralizó al menos en uno de los ataques, cuando el sujeto la presionó para que le practicara sexo oral. Ella cedió con la condición de quedarse con la ropa interior puesta.

"Todo lo que recuerdo es el miedo y el dolor", dijo Lily. "Mi cuerpo estaba rígido y tenía ganas de gritar. Sentía cómo el grito se formaba en mi garganta, pero me daba mucha vergüenza mostrar que no me gustaba lo que él estaba haciendo, así que me quedé quieta esperando que terminara".

Igual que yo, la mente de Lily se fue a otro lugar durante el ataque, solo que, en su caso, su lugar feliz era los deberes de matemáticas.

"Pensaba 'Uy, tengo que llegar temprano a casa, tengo deberes de matemáticas'. Algo muy curioso porque en realidad odio las matemáticas. No sé por qué mi mente se concentró en eso", dijo Lily.

Antony explicó que ensimismarse durante una violación puede servir como otra forma de defensa, después de la parálisis inicial, cuando la víctima cree que no puede escapar de ese peligro.

"Es posible que te des cuenta de que, si te resistes mucho, puedes exponerte a un riesgo mayor. Tal vez la persona responda de forma violenta si te resistes. O tal vez llegues a la conclusión de que no puedes escapar", explicó. "Y en ese momento, si no puedes escapar físicamente, puedes hacerlo mentalmente. Ese escape mental te puede proteger del dolor que experimentas en esa situación".

Otra persona con la que hablé, Chris*, también dijo que su mente se bloqueó cuando un amigo de la infancia la violó hace cinco años. Su agresor, que era mayor, la llevó a ella y a sus amigas a una casa que no conocían. Cuando el tipo intentó abusar de ellas, Chris creyó que no tenían otra opción más que dejarse porque no tenían forma de regresar a casa si él no las llevaba.

"Mi mente se apagó. No pensaba en nada. Solo recuerdo que quería ir a casa. Estaba ausente", dijo Chris. "Pasaron cosas pero no las razonaba. No pensaba. Estaba totalmente desconectada".

No he encontrado estadísticas de cuántas personas se han quedado paralizadas durante una violación y no estoy segura de que exista tal información. Antony me dijo que se ha hecho muy poca investigación sobre el efecto parálisis, y que no se ha investigado prácticamente nada sobre esa reacción durante situaciones específicas. Pero en este caso, creo que las experiencias de personas que han sufrido una violación son pruebas más que suficientes.

Paralizarse y quedarse ausente son reacciones de defensa, no de consentimiento.

*Se han cambiado los nombres para proteger la privacidad.

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