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Cultură

Los trapos sucios de QQCCMH

Tranquilo, tampoco te vamos a descubrir la pólvora.
26.9.13

En televisión hay una ley no escrita, no difundida y voluntariamente silenciada, que dice que cuanto más crudo se presenta un espacio, menos veraz resulta. O lo que es lo mismo: cuanto más manipulado es un programa, más honesto es en realidad.

Algo así ocurre con Quién quiere casarse con mi hijo, un concurso con “mucho montaje” cuyo premio es ni más ni menos que el amor. Mi misión aquí es diseccionar los entresijos del famoseo y medios de comunicación masivos. Misión que comienzo hoy con algo fresco. Fresco por reciente y también por espontáneamente manoseado (aunque ya os aviso que no todo es tan amable ni honesto como QQCCMH).

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1. El formato.

Lejos de ser una invención española, el dating show es una adaptación de la productora Cuatro Cabezas del reality original Who wants to marry my son, que se ha emitido con desigual fortuna en Holanda, Bélgica o Argentina. Es un producto refinado y ensayado gracias a sus antecesores Granjero busca esposa y Un príncipe para Corina, formatos muy parecidos e igualmente esperpénticos (en acervo televisivo: tróspidos).

2. El casting (y la agenda).

Uno de los grandes aciertos del programa. Aparte de un llamamiento masivo desde televisión y web, contratan “redactores de búsqueda”, especializados en encontrar personajes en discotecas extremas, polígonos ignotos, centros comerciales de alto poder adquisitivo, prostíbulos y lo que en el argot se llama “agenda”. La agenda son bases de datos de dudosa legalidad que se cambian, heredan, compran y venden por los circuitos televisivos y contienen miles de emails y teléfonos de gente a la que se ha contactado desde alguna productora en algún momento, ya sea para hablar de su transexualidad en un programa de testimonios o para concursar en un programa de cultura general.

Generalmente, las agendas están llenas de acotaciones personales fuera de cualquier legislación ética (“friki con granos de los juegos online”, “retiene líquidos”, “tic nervioso de tocarse los huevos con dos dedos” o “vizconde”). El legajo de datos se va enriqueciendo conforme pasa de mano en mano y se actualiza a cada llamada de cada “fichado” por los redactores de búsqueda hasta acumular fichas detalladas de personas que han contactado una vez con el mundo televisivo y cuyo cordón umbilical -que ellos mismos desconocen- no podrán cortar jamás. Ejemplo: en Un Príncipe para Corina, de la misma productora, apareció Pedro Garcés, un viejo conocido de las redacciones televisivas como “vampiro de verdad”. Porque de verdad que lo es y él mismo lo ha contado en otros programas.

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3. Alcohol y drogas.

En próximas entregas os explicaré el uso que se hace del alcohol en según qué circunstancias y programas. En QQCCMH apenas se bebe y muy rara vez se fuman canutos. El equipo técnico son prácticamente los únicos que lo hacen durante las grabaciones.

Leti parece sacada de Gummo y siente curiosidad por los sapos alucinógenos.

4. Los motivos.

En QQCCMH nadie cobra, salvo los trabajadores. Las aspirantes, candidatos y sus familias sólo reciben bonificaciones, dietas, viajes incluidos en las grabaciones y necesidades básicas. La motivación, por mucho que cueste creerlo, es simple y llanamente el amor. Bueno, el amor y también convertirse en tronista, portada de Interviú y saciar su hambre de fama.

5. El sexo.

Esto es una película adolescente en la que los protagonistas quieren follar pero no lo consiguen nunca. Y es que, generalmente, todo queda en unos besos y un puntual calentón. Se han dado pocos casos (constatados solo uno) de relación sexual completa durante la grabación del programa, algo que se obvia deliberadamente por romper el encanto y la inocencia del formato: jóvenes en edad de merecer, desesperadamente salidos y dispuestos a dejar a sus madres como filtro a la hora de buscar pareja.

6. Porno.

Si en la primera y segunda edición ya se mostró el pasado porno de muchas candidatas, en esta tercera ha habido varias que ya habían demostrado desinhibición ante las cámaras. Casi todas han sido ya eliminadas, pero resulta llamativo que Camil (pretendienta de Fran), Lina Heels, la peculiar Leti (de Leo), Lara y Mitsuki (de Víctor) hayan hecho sus pinitos (aunque no eran pinitos precisamente) en el mundo audiovisual erótico.

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7. Las madres (y el padre).

Las madres y el padre (hasta la fecha sólo uno) no están dirigidos ni son personajes creados por un equipo de guionistas. De la primera edición todos recordamos a Toya Cassinello, la señora pija, y a Pilar, la madre de Daniel el informático virgen (clavadita a Julieta Serrano en Mujeres al borde de un ataque de nervios). Su abuela también tuvo su momento de fama, al afirmar que el 40% de la población era “gódica”. De la segunda edición, la madre de Pedriño se convirtió en icono para la liberación de la mujer; y Dolores, la de Isidoro, en personaje digno de explotación telegénico para las masas. De esta tercera, Mari Carmen, la madre de Fran, parece que se postula como favorita. No entiende la bisexualidad. Lo uno y lo otro sí, pero esto, no. No lo entiende. Reitero que estas mujeres son del todo reales y nadie les dice qué decir ni cómo actuar.

8. Las grabaciones.

Para la segunda fase de cada temporada, se desplaza un equipo por cada soltero a la tierra correspondiente (en esta edición, Alicante mayoritariamente) compuesto de un guionista, redactor, dos operadores de cámara, sonidista y dos ó tres de producción. Por las noches un redactor hace guardia con una cámara mini-DV para grabar en el caso de que algo significativo ocurriera. Rara vez sucede. Y mucho más raro es que se llegue a emitir.

La película favorita de Andrea es ‘Una conejita en el campus’.

9. El éxito (ráfagas).

La clave de que QQCCMH enganche en televisión y arrase en redes sociales es que hace reír y sentirse holgadamente superior a los participantes, de los que se muestra un perfil intelectual que roza el retraso. Es entretenimiento puro. Una comedia contada por capítulos. Gran parte de la gracia del programa es la edición. Está montado como un disparate irracional, cuajado de músicas y efectos que enfatizan el tono de comedia. Son las denominadas “ráfagas”. Pocos productos están tan mimados en televisión.

10. Realidad.

Es un hecho, y en este caso una conclusión más que evidente: la realidad supera a la ficción.