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Música

El triunfo de la necedad

El pogromo de la prensa musical contra los dibujillos nazis de Iceage.
15.11.11

Escaneados del fanzine de Iceage Dogmeat En junio, VICE otorgó el galardón al mejor disco del mes a New Brigade, el LP debut de Iceage. Muchas revistas y webs de música siguieron el ejemplo, actuando como si los cuatro adolescentes daneses fueran pequeñas princesitas dulces en el mágico reino de la música, y como si todo el mundo con un poco de buen gusto musical debiera hacer una reverencia a sus eficaces melodías. Al principio, críticos como el periodista danés Martin Finnedal atribuyeron el éxito de Iceage a la inexperiencia del grupo. “La principal fascinación surge del hecho de que vienen de la nada, y no tienen ni idea de qué están haciendo”, me dijo. “Iceage son famosos por su inocencia y juventud”. El 25 de junio, Magic Muscle Media, un blogger irrelevante y anónimo, escribió un texto titulado “El racismo chic eleva al grupo hardcore Iceage hacia la fama hipster”. Aunque admitió haber escrito el texto “sin analizar sus letras” o “hablar directamente con los miembros del grupo”, el blogger publicó imágenes de Dogmeat, un fanzine del líder de Iceage, Elias Bender Rønnenfelt, acusando al grupo de fantasear con imágenes fascistas y usar la estética fascista para promover el odio. En vez de desaparecer entre el montón de mierda que se suele publicar en internet, los principales medios de comunicación empezaron a hacerse eco de la no-noticia. A finales de verano, Chicago Reader, NME y otras publicaciones empezaron a insinuar que la prensa musical había sido engañada para promocionar a los nuevos Skrewdriver. La afirmación estaba basada en el fanzine, el logo rúnico de Iceage y los polos Fred Perry. En Dinamarca, el Dr. Fabian Holt, un respetado etnomusicólogo danés, acusó a Iceage de reavivar tendencias fascistas, a pesar de las negaciones constantes por parte de los miembros, incluyendo citas del batería judío del grupo. “El nazismo se ha acercado a la contracultura”, dijo Holt a Politiken, un respetado periódico danés. “Los métodos se han vuelto más sutiles”. Las acusaciones pasaron de un blog de bajo nivel a un periódico leído en todo el país, y la discusión sobre las tendencias políticas e ideología de Iceage iba a ir para largo, les gustase o no. En su libro de 2007, Genre in Popular Music, Holt escribió, “He vivido la mayor parte de mi vida en Dinamarca, lugar donde rara vez los blancos se enfrentan a su blancura porque constituyen la inmensa mayoría de la población. En esa parte del mundo muchas personas están poco concienciadas con el discurso racial”. En Dinamarca, un país donde viven 5,4 millones de personas, más del 90% de la población está formada por daneses. Estos datos demográficos juegan un papel no-tan-sutil en la creciente hostilidad hacia el multiculturalismo que ha encontrado un portavoz en el partido derechas Danish People’s Party (DPP). Hace dieciséis años, una duende estridente llamado Pia Kjærsgaard fundó el DPP, y desde entonces el partido ha aumentado su influencia de forma drástica, forzando una política del bienestar para los daneses y cerrando las fronteras para los demás. El gobierno, presionado por Kjærsgaard, ha reforzado la política de inmigración año tras año desde 2011. Aún más preocupante, en las elecciones parlamentarias de 2011, el DPP ganó el 12,3% de los votos. Incondicionalmente nacionalista y anti-musulmanes, Kjærsgaard intenta conseguir de forma implícita una Dinamarca racialmente pura. En 2000, dijo que “el Corán enseña a los musulmanes que para ellos es aceptable mentir y engañar, estafar y timar, tanto como quieran”. Cuando hablé con Martin Finnedal de Politiken para este artículo, no tenía ninguna opinión sobre la conexión entre la política marginal de su país y el punk rock. Nunca había escuchado hablar de Dogmeat, ni había oído hablar de los frecuentes conciertos de Iceage. “Si fueran fascistas”, me aseguró con la cadencia paternal de un burócrata del gobierno, “muchos escritores habrían ya escrito sobre ello y lo habrían expuesto al resto del mundo”. Treinta y seis horas después de nuestra entrevista, Politiken publicó una serie de artículos alarmistas de Finnedal sobre las imágenes supuestamente perturbadoras de Iceage. No me podía creer que hubiera cogido la historia de mis manos, y le hubiera dado un toque de sensacionalismo tan pasado de rosca. Antes de presentar su primer artículo sobre Iceage, me envió un email dándome 12 horas de “ventaja” para publicar un artículo que estaba sin terminar, admitiendo que “Sin ti no tendría este artículo. Por favor, espero que no pienses que te he robado”. Si Finnedal hubiera querido, por lo menos, poner las cosas en su contexto, hubiera hablado de grupos como Joy Division y New Order, grupos que fueron atacados por la prensa hace más de 30 años por su utilización de simbología nazi. El nombre de Joy Division hace referencia a las mujeres judías obligadas a la esclavitud sexual en los campos de concentración; los críticos acusaron al grupo sucesor, New Order, de tomar su nombre de Mein Kampf. Hablé con Peter Hook, el bajista original de New Order y Joy Division, y le pregunté sobre esas viejas acusaciones. “Fue algo muy fácil para la prensa”, dijo Hook. “Éramos jóvenes, ingenuos, tontos, insensibles, arrogantes, y pensábamos que era “guay” usar imágenes nazis; pensamos: ‘¡Esta es la rebelión punk’ ¡Que le jodan al mundo!’ Sin embargo nos salió el tiro por la culata. Fue una gilipollez, y es difícil olvidarse de ello incluso ahora. Siguen acusándonos 30 años después aunque hemos demostrado en varias ocasiones que no tenemos nada que ver con los nazis”. Byron Crawford es un blogger de St. Louis. Habla despacio, con un agradable acento de Missouri, como si de un extra de una de las primeras películas de Robert Altman se tratara. Byron fue blogger de la revista XXL hasta marzo de 2011, cuando le despidieron sin contemplaciones. Ahora realiza trabajos esporádicos y se las arregla con los ingresos que le da la publicidad que hay en su blog, “ByronCrawford.com: La mentalidad de un campeón”. En agosto, Crawford publicó un artículo titulado “Dey Racis: Pitchfork concede el título de mejor grupo nuevo a un grupo neo-nazi”. Casualmente, cuando hablé con él por teléfono, se mostró alegremente ignorante sobre el tema que había tratado. Nunca ha hablado con el grupo, nunca los ha visto en directo, nunca ha leído sus letras, ni siquiera ha escuchado su música. Pero está convencido de que son nazis. “Si vas por ahí hablando como si fueras un bombero,” me dijo, “la gente se va a creer que eres bombero”. Le dije que podrían existir más matices que ese. Crawford no estaba de acuerdo: “Aquí en St. Louis, si hablas como un nazi, eres un nazi”. La mayoría de los que denuncian a Iceage, como Crawford, creen que sólo los fascistas pueden utilizar la imaginería fascista. En ese caso, todos podemos denunciar unilateralmente a Joy Division, Serge Gainsbourg, Led Zeppelin, Throbbing Gristle, White Stripes, Black Sabbath, Sex Pistols y David Bowie. Por ejemplo. Todos ellos han flirteado con la estética básica del fascismo. ¿Por qué? Porque la imaginería fascista es elegante y efectiva. “Admitámoslo”, dijo Hook, “los nazis tenían unos grandes diseñadores y expertos en propaganda, y se les daba muy bien manipular imágenes impactantes. Imagino que las necesitaban, ya que estaban intentando dominar el mundo.” Iceage jamás soñaron con tener público al otro lado del océano. Inicialmente sólo sacaron 500 copias de New Brigade. La escena punk de Copenhague, que incluye a grupos como Sexdrome, Pagan Youth y Girlseeker, es una comunidad pequeña y aislada. Allí los grupos no suelen durar mucho y se mantienen alejados de internet. Así que si conoces a Iceage y no eres danés, probablemente sea por Ric Leichtung. Leichtung es el senior editor de Altered Zones, una página web musical dedicado a “la explosión de grupos pequeños DIY”. En el invierno de 2009, trabajó con el promotor neoyorquino Todd P en el MtyMx, un festival de tres días en Monterrey, México, que se celebró en marzo de 2010. El evento fue un fracaso económico; muchos de los cabeza de cartel cancelaron, asustados tras el secuestro de un autobús en la carretera federal 85 de México. Mientras estaban planeando el festival, Leichtung y Todd recibieron un email desde una dirección danesa desconocida que contenía lo que pronto descubrieron que eran canciones de Iceage. “No tenían Myspace, no tenían nada”, dijo Leichtung. “Pero me fliparon las demos que me enviaron. A partir de ahí, empezaron a escribir poco a poco sobre ellos en la prensa, mayormente centrándose en su edad. Esa siempre ha sido su mejor baza, que son muy jóvenes”. El pasado enero, New Brigade se lanzó a la vez en Escho Records y Tambourhinocer, dos respetados sellos daneses. En las semanas previas al lanzamiento del disco en Estado Unidos a mediados de marzo, Leichtung habló sobre el disco en Altered Zones. Stereogum hizo lo mismo. El hype creció hasta que Dais y What’s Your Rupture? Records se hicieron eco, y de repente el grupo tenía una máquina de prensa que provocó un efecto dominó de reseñas positivas. En mayo, Leichtung fue a Copenhague a cubrir el “Danish Punk Fuck You”, un concierto organizado por Iceage en el Distortion Festival. El 25 de junio conocí a Leichtung en 285 Kent, una sala/almacén medio ilegal en Brooklyn. Esa noche, Iceage iba a tocar uno de los primeros conciertos de su gira por Estados Unidos. El público, chorreando sudor, se cagó encima de la emoción. Le pregunté a Leichtung sobre su viaje a Copenhague, cómo le fue el festival y cuál era su opinión sobre el éxito de Iceage, ya que él tenía gran parte de culpa. “No sé, tío,” dijo. “Es bastante raro y oscuro”. Según Leichtung, el concierto de Copenhague tenía una tendencia claramente de supremacía blanca, la cual documentó en un scene report para Altered Zones. Iceage hicieron una selección de grupos particularmente agresivos, incluyendo a White Nigger, un grupo que actúa con la cara pintada de negro y estrangulan a gente del público. Me dijo que todo el público era blanco y hacía el saludo fascista entre canciones. Kevin Pederson, jefe de What’s Your Rupture?, niega estas afirmaciones. “Primero de todo, el tío que hizo el saludo fascista fue a ver a Sexdrome, no a Iceage”, me dijo Kevin. “Y segundo, era un broncas que estaba haciendo el imbécil. Pero el artículo de Leichtung le asoció con Iceage y empezó todo esto. Lo siguiente que sabemos es que existe un artículo sobre nazismo chic y fascismo chic. La gente está intentando arruinar esta maravilla creada por chicos de 18 años. Es un disco muy romántico que utiliza imágenes asombrosas. Creo que le ha tocado la fibra sensible a mucha gente, mucha otra aún está intentando entenderlo”. Justo antes del cierre de este número pude hablar por fin con el tímido líder de Iceage, Elias Bender Rønnenfelt. Fue unos días después de la publicación de los artículos de Finnedal, y ahora es aún más reacio a hablar con periodistas. “No me gusta la mayor parte de los medios musicales”, me dijo Elias. “Son inexactos, están vacíos y son sensacionalistas. Si esperan de nosotros algo que no somos, no es nuestro problema”. “Cuando surgieron las primeras acusaciones de tendencias nazis, no nos las tomamos muy en serio”, continuó Elias. “Las razones eran muy imprecisas. Ahora uno de los periódicos daneses más grandes ha publicado varias historias sobre ello. No sé si tengo que sentirme insultado o si simplemente es absurdo… La cuestión es que jamás hemos usado ningún tipo de imaginería nazi”. Le pregunté a Elias qué pasaba con Dogmeat: las cruces de hierro, las capuchas, las navajas en los cuellos de los musulmanes. “Es un collage de dibujos de distintas cosas que vi en las noticias, no un dibujo a favor de la guerra racial”. Yo le creo, y aprecio lo que hace. Si las imágenes de Dogmeat te impresionan, entonces te impresiona la realidad. Eso no es necesariamente algo malo. La realidad puede ser deprimente. Pero si te ofende de verdad, entonces vives en un mundo de fantasía donde el racismo, la violencia y el odio no deberían ser analizados ni comentados. Y eso es jodidamente triste.