
Publicidad
¿Cómo era tu habitación de niño?Martín (guitarra/voz):La mía en Buenos Aires empezó con pósters en blanco y negro de los Beatles y los Stones. Y enseguida eso cambió a fotocopias en blanco y negro de los Pistols y The Clash. Eran fotocopias porque en Buenos Aires no teníamos mucho acceso a los originales. Todo era una copia en cassette que le llegó a un hermano menor de un amigo, o algo. Y los pósters eran fotocopias de libros.¿No había la típica tienda de camisetas?No, no. Tenías que hacerte tu propia camiseta de los Ramones. La tenías que pintar tú. Eso fue muy fuerte.¿Y tu primer concierto?Fui a ver a los Ramones en bicicleta. Fui con mi mejor amigo cuando teníamos 13 años. Teníamos unos amigos mayores, ya tenían como 18, y nos llevaron a todas esas cosas.¿Y el tuyo, Coni?Yo tenía unos 14 años. Recuerdo mi adolescencia como un período confuso. Tenía tantas pasiones que no sabía por dónde disparar, pero a la vez claro dónde estaba el eje. Estaba claro que tenía que ser la música. Me relacioné con el resto del mundo en mi colegio a través de la música.Mi hermano tenía su bajo en la habitación de al lado. Cuando no estaba, lo sacaba de su funda y tocaba. Sin amplificador ni nada, pero escuchando discos y tocando encima lo que imaginaba que podría ser.Martín, ¿cómo fue entonces tu relación con tus padres?Al principio lo llevaron fatal, porque desde los 13 años tenía claro que lo mío era tocar la guitarra. Y la política, en la Argentina de esa época, era bastante extraña… La mayoría de discos eran de grupos psicodélicos de finales de los 60, como Pescado Rabioso. Era todo muy hippie, pero también muy underground. En mi barrio había cantidad de viejos hippies. Ibas por la calle y escuchabas, por ejemplo, a Jimi Hendrix un sábado por la tarde a todo volumen. Mis oídos se acostumbraron a sonidos extraños bastante joven.
Publicidad