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Cultura

Todos formamos parte de la deprimente "Generación pusilánime"

La semana pasada llamamos a Bret a su casa de Los Ángeles. Hablamos apasionadamente sobre su frustración respecto a lo que él llama la "Generación pusilánime", todos los que somos jóvenes, hipersensibles y que hemos crecido en la era de internet.

por VICE Staff y Nathalie Olah
20 Febrero 2014, 12:00pm

Bret Easton Ellis fotografiado en su domicilio en LA por Jamie Lee Curtis Taete

Bret Easton Ellis sólo tiene que abrir la boca para que los lloricas de todo el mundo repten fuera de sus madrigueras y empiecen a lanzarle airadas acusaciones de ser un oportunista moralmente depravado. En los años 80 y 90 podías simpatizar con la gente ofendida por sus libros que no hubiera pasado demasiado tiempo alternando con gestores de fondos de inversión y capullos del mundo de la moda. De haberlo hecho, se habrían dado cuenta de que American Psycho y Glamorama son, en esencia, trabajos periodísticos; trajeados de Valentino y con salpicaduras de sangre, sí, pero al mismo tiempo documentales de un determinado momento histórico. "Los seis o siete libros cuentan como una especie de autobiografía", dice él. "Cuando los miro, pienso, 'Ah, en ese punto estaba yo en el 91. Ahí estaba en el 88. Vale, ya lo pillo'".

Ahora se ha pasado a las películas, además de escribir guiones para TV y realizar su propio podcast semanal. El cual, entre otros hechos destacados, ha contado con Kanye West y Marilyn Manson. Pese a todo, se ha tenido que enfrentar repetidamente a acusaciones de "gilipollez" por parte de bloggers y a las iras generales cada vez que critica algo en Twitter.

Cuando la semana pasada le llamé a su domicilio en LA, Bret habló apasionadamente de su frustración con la que él ha bautizado como la "Generación Pusilánime": a grandes rasgos, tú, yo y cualquier otro que sea joven, hipersensible y haya crecido con internet. En el transcurso de unas pocas horas me quedé verdaderamente impresionada por el enorme interés que muestra por las vidas de las personas que han crecido leyendo sus libros, la tecnología que utilizan y el modo en que consumen cultura. Su disgusto parece provenir de la preocupación, antes que de la misantropía.

Por tanto, ¿a qué viene tanto rasgarse las vestiduras?

VICE: ¿Por qué nos has calificado a mí y a mis coetáneos de "Generación Pusilánime"?

Bret Easton Ellis:Has de comprender que estoy llegando a estas cosas como miembro de la generación más pesimista e irónica que jamás haya vagado por la Tierra. Cuando oigo que personas nacidas a las puertas del milenio sufren por el "ciber acoso", o que éste es la vía que conduce al suicidio, a mí me resulta difícil procesarlo. A mi novio un poco menos, ya que resulta que está en esa edad, pero incluso él está más o menos de acuerdo en la sensibilidad de la Generación Pusilánime. Para ellos es muy difícil aceptar las críticas, y precisamente por eso, una gran cantidad del contenido que se produce es una mierda. Y cuando alguien es criticado por sus contenidos, parece que se hunda o que la persona que le ha criticado le odia, que es un antagonista, un troll.

En cierto sentido es culpa de la generación que les ha criado, que los tuvo en una crisálida de halagos. Cuatro estrellas sólo por dejarse ver, ¿sabes? Pero, antes o después, todo el mundo tiene que toparse con el lado oscuro de la vida; a alguien no le gustas, a alguien no le gusta tu trabajo, alguien no corresponde a tu cariño... y la gente se muere. Lo que tenemos es una generación supersegura y superpositiva respecto a las cosas, pero cuando la más mínima oscuridad entra en sus vidas, se quedan paralizados.

El otro día me di cuenta de que tengo aproximadamente la misma edad que Patrick Bateman. Su existencia era bastante típica de alguien de 27 años que vive en Nueva York, en la época en la que escribiste American Psycho, pero no podía estar más lejos de mi realidad.

No es que quiera hablar demasiado a menudo de mi 27 años [el novio de Bret], pero estaría totalmente de acuerdo contigo. American Psycho trata de un mundo tan ajeno a él como pueda serlo Saturno.

Aunque era un mundo que creo que nos habían prometido.

Hubo un cierto momento en el que nos dimos cuenta de que las promesas eran mentiras y que íbamos a estar económicamente a la deriva. Es el fallo de la generación del baby-boom, por criar a sus hijos en el punto más alto del imperio, en un mundo completamente de fantasía. Mi generación, la Generación X, se dio cuenta de que, como la mayor parte de las fantasías, era de algún modo insatisfactoria, y nos rebelamos con ironía, negatividad y actitud porque nos podíamos permitir el lujo de hacerlo. Nuestra realidad no era una de penurias económicas.

Correcto, y de eso va exactamente El lobo de Wall Street. ¿Es esa la razón de que te guste tanto?

Nunca me gusta una película por el tema que trata. Me gustó porque no es un artículo de opinión y porque no reflejaba preocupación por algo de lo que muchas otras películas se preocupan hoy en día, que es la decencia: personas decentes bajo estrés o con dificultades.

Para mí, es una historia clásica sobre un hombre joven, como Barry Lyndon. Nueve de cada diez veces la cagan, la joden, se gastan todo el dinero, dejan que se les dispare el ego, no se controlan a sí mismos, no miran hacia el futuro, y... se estrellan. Además, me pareció que era hilarante, y Leonardo hace una interpretación de las que transfiguran. Y el hecho de que no vaya a ganar un Oscar este año es lamentable.

Viéndole en esa película, ¿te gustaría que hubiese interpretado a Patrick Bateman?

La verdad es que no estuve metido en la realización de esa película. Todo lo que sé es que, después de Christian Bale, se le ofreció el papel a Leo. Habría sido el principio de la eliminación de algo que probablemente era bastante embarazoso para él, ser conocido el resto de su vida como Jack, de Titanic. Tampoco sé lo lejos que había llegado Christian preparando su papel en American Psycho, así que habría sido insensible por mi parte recomendar a Leo. Pero sí, respondiendo a tu pregunta, me habría gustado verle en el papel. Pero en aquel momento era probablemente mucho mejor y distraía menos tener a un actor relativamente desconocido.

Has declarado que Terrence Malick fue una gran inspiración.

Uno de los momentos clave en mi vida como joven que iba al cine fue ver Días del cielo y darme cuenta de que el cine es una forma artística. Era una epifanía que antes o después debía tener, creciendo en LA y estando muy al tanto de la industria del cine. Pero fue en 1978 cuando la tuve. Esa es la razón de que esté tan unido a esa película y la vea cada dos años. Me retrotrae.

¿Es un estilo que te gustaría recrear en tus propias películas?

No lo sé. Parte del problema que tuve con The Canyons fue que tendría que haberla dirigido más rápido. No tengo el marco mental asiático que sí tiene Paul Schrader, que ha bebido de [Yasujiro] Ozu y los grandes directores japoneses de los 50 y 60. Esa es su forma de dar ritmo a una película.

Tu visión de la película denota una enorme disparidad.

Parece más grande de lo que era en realidad. The Canyons era cine de guerrilla. La íbamos a hacer sin nada de dinero y a ponerla en iTunes. No pensábamos que se fuera a convertir en un notorio acontecimiento cultural en Estados Unidos.

Pero seguramente sabías que tener a Lindsay Lohan en el reparto iba a provocar ese efecto, ¿no?

No. Era una película de 150.000 dólares. Nos sentábamos en los dormitorios de amigos; no estábamos intentando crear El padrino. Yo escribí el guion —me parece que ha sido uno de los únicos dos guiones que Schrader no ha tocado en toda su carrera; el otro fue uno de Harold Pinter llamado El placer de los extraños, una película que influyó en The Canyons— y Schrader la quería rodar como él lo hace. Y pensé, 'bueno, esto será más rápido después de que la hayamos editado'. Y lo fue, hasta cierto punto.

Mira, al 20 por ciento de la gente que conozco le gusta la película; al 80 por ciento no le gusta. Pero su esquematismo, lo que tiene de sórdida y fría, ¿qué puedo decir? A mí me llega.

El siniestro retrato de LA que haces en Menos que cero, con coyotes aullando y cadáveres en los callejones, ¿es una descripción realista? ¿O ha cambiado tu punto de vista con los años?

Un poco de ambas cosas. Creo que mi infancia en el sur de California fue idílica. Sí, en mi casa había un matrimonio que se hundía, y yo sufrí un poco de depresión, pero estaba la playa, estaban los centros comerciales, y muchos amigos míos conducían descapotables. ¿Cómo puede ser malo eso?

Yo no era un chico impopular. Tenía muchos amigos; montaba fiestas; tenía una... novia. Pero escribir constantemente me alejó ligeramente de los demás, y debido a eso tendía a ver el mundo de un modo más sesgado.

Muy bien. ¿Es cierto que estás escribiendo una serie de TV sobre los asesinatos de la familia Manson?

Sí, aunque yo no diría que trate sobre los asesinatos de la familia Manson. Va de los dos años que rodearon a los asesinatos. La serie arranca un año antes de que ocurrieran. Apenas estoy empezando a planificarla. Estoy en las fases iniciales.

¿Y estás trabajando en un nuevo libro?

Sí, pero me gustaría que la gente no encontrara importante que lo esté haciendo. En enero de 2013 tuve una especie de colapso. En 2012 escribí más de lo que lo había hecho en toda mi vida: una serie de películas, dos de cuales se hicieron, e incontables pilotos de televisión. En enero de 2013 estaba exhausto. Me notaba ansioso por escribir prosa, así que me puse a trabajar en este libro. De vez en cuando vuelve a la vida y trabajo en él hasta que alguna otra cosa me distrae. Está en mi escritorio, junto a una obra teatral que estoy escribiendo.

¿Qué hizo que quisieras hacer el podcast?

Publiqué un artículo muy largo, unas cuatro mil palabras, en la revista Out. Obtuvo mucha atención aquí en Estados Unidos, y leyendo artículos escritos en respuesta al mío, me di cuenta de que la gente había dejado de leerlo a la mitad.

Eso es internet.

Bueno, existe el mito positivo de que internet es estupendo para escribir artículos en forma larga y que puedes publicar 11.000 palabras, pero eso no significa que la gente necesariamente lo vaya a leer entero. Así que pensé, si tengo un podcast, podré expresar lo que yo opino. Al principio no me atraía la idea de un programa de radio hablado, pero ha sido muy interesante. No comprendo esa idea de que un novelista deba estar encerrado en lo alto de una torre. He visto gente respondiendo de forma negativa al hecho de que esté en Twitter y tenga opiniones sobre la cultura pop. Me gusta. Jode la idea que la gente tiene de cómo soy de verdad.

¿Es ese uno de los problemas que tenías con David Foster Wallace, que él jugaba a eso del autor todopoderoso?

Creo que David Foster Wallace es un completo fraude. Me deja realmente atónito que la gente le tome en serio. La gente dice lo mismo de mí, por supuesto, y he recibido críticas por decir esas cosas de Wallace a causa de todo ese sentimentalismo que le rodea desde que se matara.

Pero todo eso enlaza con la Generación Pusilánime y su pusilánime influencia en las redes sociales, hasta cierto punto; si tienes una opinión sarcástica acerca de algo, eres un gilipollas. Para mí, eso es problemático. Limita el discurso. Si a ti te gusta todo, ¿de qué vamos a hablar? ¿De lo estupendo que es todo? ¿Con qué frecuencia le he dado al botón Me Gusta en mi página de Facebook?

¿Ha sido BuzzFeed la que ha dicho que ya no van a publicar más comentarios negativos? ¿De verdad, tíos? ¿Qué le va a pasar, entonces, a la cultura? ¿Qué le va a pasar a la conversación? Que va a morir.

Ya. Pero supongo que ahora, en lugar del dinero, la moneda es la popularidad, y la mayor recompensa es que a miles de personas les guste tu mierda en Facebook. En este estado de las cosas, ¿cómo crear obras significativas?

Estoy de acuerdo, y me toca la fibra que no exista una forma económica de elevarte a ti mismo, y que la única forma de hacerlo sea mediante tu marca, tu perfil y tu presencia en las redes sociales. Puede que quizá sea demasiado viejo para usar conscientemente Instagram o Tumblr en mi provecho. Ni siquiera uso Twitter correctamente. Pero viviendo con alguien de 27 años, creo que la forma en que lo has descrito es perfectamente correcta: la actual moneda es la presencia online.

Aunque mi novio y sus amigos pueden ser muy mordaces en ocasiones, en general quieren de verdad reflejar una personalidad mucho más amable y amistosa.

Pero yo no diría que tu trabajo en los 80 y 90 fuese especialmente amoral. En American Psycho había una especie de mensaje moral. Puede que no de forma explícita, pero estaba ahí.

Pero eso es algo que tienes que sentir. Recibí mucha mierda por American Psycho, gente que decía que estaba calculada para ofender a la gente. Si eso fuera cierto, no me habría pasado tres o cuatro años para hacerla y me habría limitado a llenar cada página con descripciones horribles. Estaba escribiendo sobre mi vida. Estaba escribiendo sobre ser Patrick Bateman —un hombre joven en Nueva York en esos años— y estar perdido en esa cultura yuppie, que no es en realidad sino cultura del consumismo. Sentir que debía tener todas las cosas que un hombre joven tenía en esa época y odiarme a mí mismo por no tenerlas, y odiar a la sociedad, y no querer crecer. De eso iba realmente American Psycho. Era una novela muy personal.

Además, como muchos hombres, tenía un mundo de fantasía de bastante mal gusto, y si un hombre realmente quiere admitirlo le van a atacar por ello.

Cuando la gente te acusa de misoginia, yo siempre digo, "Ah, claro, porque los hombres salen tan bien parados en sus libros".

Bueno, mira [risas], eso es exactamente lo que diría un misógino, pero yo nunca me he sentido como tal. Aun así, ha sido interesante echar la vista atrás hacia mí mismo cuando me han acusado de ello y entender por qué alguien lo diría. Por ejemplo, no creo que American Psycho sea un texto misógino en absoluto; creo que la misoginia es parte de la historia. Pero, como dije en el podcast sobre El lobo de Wall Street, una descripción no es una aprobación.

Recibí críticas por hablar en Twitter sobre Kathryn Bigelow. [Ellis dijo que ser "una mujer guapa" había llevado a que la "sobrevaloraran" como directora]. En primer lugar, pensé que era algo estético y un comentario sobre Hollywood y el sexismo a la inversa, pero desagradó a mucha gente muy sensible con estas cosas. También recibí palos cuando dije que Alice Munro estaba sobrevalorada, sin que la gente tuviera en mente que he criticado a muchos autores varones que no me gustan y he ensalzado a un montón de escritoras que me encantan. Mi amiga Donna Tartt, por ejemplo. Su nueva novela, The Goldfinch, es verdaderamente buena, y admiro a alguien que es capaz de hacer algo así.

Y nunca has escondido que te encanta Joan Didion.

Bueno, de vez en cuando alguien viene con algo que te cambia la percepción. Antes de Didion era Hemingway. Eso fue cuando tenía 12 ó 13 años. Lo de Didion fue más tarde, cuando iba al instituto, y era más personal porque ella escribía sobre el sur de California y hacía referencia a calles por las que yo había conducido. Describía una sensibilidad con respecto a las mujeres que estaba en sintonía con lo que yo veía en las amigas de mi madre. Y traté de escribir Menos que cero puede que un par de veces antes de que finalmente se publicara, y Joan Didion fue muy importante a la hora de darle forma.

¿Alguna vez te da la sensación de que el feminismo se está convirtiendo en una cultura culpabilizadora?

Hace años, encontraba Jezebel.com muy preocupante y ominosa. A ver, no es que me importe tanto, pero ahora ha completado el círculo. Creo que lo del acoso de Lena Dunham —y no quiero ponerme en la fila y decir, "Oh, fue muy chungo por parte de Jezebel hacer algo así— ha sido indicativo de dónde se encuentra actualmente cierto tipo de feminismo.

Sigo pensando que el feminismo va en una dirección que está bien, sobre todo porque las mujeres que conozco simplemente desean ser reales, y ser sexuales, y ser guapas. Conocer a James Deen, sumergirme en su mundo, conocer a muchas mujeres que trabajaban en el porno y ver la normalidad con que lo llevaban me dio una perspectiva diferente.

¿No te parece que estén jodidas?

No, no lo están. La novia de James Deen [Stoya, columnista de VICE] es una gran intérprete y, como James, no parece la estrella del porno tradicional. Tiene un blog donde escribe de porno feminista y cómo tiene el control de su vida.

¿Puedes hablarme de la colaboración cinematográfica con Kanye West?

¿Sabes qué? No puedo. Está en la Tierra de Kanye, y se encuentra en un marco temporal completamente distinto. Vino y me pidió que le escribiera la película. Al principio no quise. Luego escuché Yeezus. Fue a comienzos del verano del año pasado y yo iba conduciendo. Me había dado una copia de avance, y pensé, da igual si soy o no adecuado para este proyecto, quiero trabajar con quien sea que haya hecho esto. Así que, a la mierda, dije que sí. Así fue cómo pasó. Eso fue hace siete u ocho meses. Ya veremos lo que pasa.

Me gusta mucho como persona. Sé que en la prensa se sale, actúa de un modo a lo arte de performance, pero si estás solo con él en una habitación hablando durante tres horas, te deja asombrado.

Creo que él simplemente ha roto la regla dorada de admitir ser un narcisista, y eso es lo que a la gente le cuesta tragar.

¿Y por qué esa regla, digo yo?

Ya, porque si trabajas en los medios o la industria del entretenimiento, lo más posible es que seas un narcisista.

Estás en lo cierto. Todos los somos. Aquí, todos. Y él es una de las pocas personas que lo admiten, y me gusta por eso y ojalá más gente siguiera su ejemplo. Creo que es eso lo que hace tan atractiva a Jennifer Lawrence. Ella es el futuro de la personalidad en Hollywood. No sé a dónde conducen las "viejas normas" del imperio, eso de mostrar tu mejor yo en la alfombra roja. Sugiere una sociedad que no es libre.

¿Puedes explicar esta distinción entre imperio y posimperio? Porque haces muchas referencias a esto.

Imperio son los Estados Unidos desde, aproximadamente, la 2ª Guerra Mundial hasta un poco después del 11-S. estaba en la cima de su poder, su prestigio y su valor económico. Después perdió mucho de todo eso. Ante el rostro de la tecnología y los medios sociales, la máscara del orgullo ha sido lentamente erradicada. Esa actitud empírica de creer que eres mejor que cualquiera, que estás por encima de todo, y tratar de dar la impresión de que no tienes problemas. Posimperio consiste en ser tú mismo. Es mostrar la realidad antes que oscurecer las cosas con resmas y resmas de significado.

¿Pero se puede presentar una versión "real" de uno mismo en internet?

Bueno, convertirte a ti mismo en un avatar es posimperio, al menos. Es una nueva clase de máscara. Es más juguetón que esconder tus sentimientos, presentar tu mejor yo y mentir si tienes que hacerlo. A menos, por supuesto, que opongas que sea simplemente, en sí mismo, una nueva forma de imperio.

Podéis descargar el podcast de Bret Easton Ellis con Marilyn Manson, Kanye West y Judd Apatow aquí.

En los próximos meses, Bret Easton Ellis lanzará su propio canal en YouTube.

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