Una pareja se besa en una de las playas que bordea el Acapulco Dorado. Las diferentes secretarías de turismo buscan estudiar el perfil del futuro turista en Acapulco para generar las estrategias de marketing y publicidad adecuadas. Un enfoque es atraer la comunidad LGTBI, fomentar deportes extremos y de aventura y ampliar la experiencia vacacional al Triángulo del Sol; Acapulco, Taxco, Ixtapa-Zihuatanejo.
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Roger Castro, de 33 años, era dueño del famoso Pollo y Costilla Express en el cruce céntrico conocido como Siete Esquinas y ya había sido extorsionado por uno de los grupos criminales locales a pagar una cuota para poder operar. Decidió denunciar y horas después, el viernes 21 de agosto a las cinco y media de la tarde, unos casquillos 9 mm quedaron regados como silenciosos testigos de su ejecución en el piso de su local.A falta de una investigación profunda, la criminalización de la víctima no es nada nuevo. Ya en el sexenio pasado el incremento de ejecuciones y su avance geográfico desde la periferia al corazón de las diferentes ciudades dictó el discurso oficial que evolucionó de "son casos aislados" a un "es que vienen de afuera" sin olvidarse del "se matan entre ellos". Cuando los voceros de las diferentes dependencias se dieron cuenta que se les acababa el repertorio, optaron por no ofrecer demasiadas explicaciones, y a veces, hasta pedir disculpas públicas por criminalizar a la víctima. Esto, claro, en aras de cumplir con la recomendación de algún órgano de derechos humanos.Aun así, durante las vacaciones veraniegas de 2015, las tres zonas turísticas de Acapulco reportaron una ocupación hotelera general del 80.8 por ciento. Esto no se logró sin un enorme esfuerzo y una inversión millonaria por parte del sector público y privado en campañas nacionales e internacionales. Para cuando Acapulco se recuperaba del desastre del huracán Manuel —que en 2013 devastó zonas enteras y dejó por días aislado el puerto turístico—, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en Iguala a finales de septiembre 2014 hizo que la cobertura de las televisoras internacionales enquistara en las mentes de sus televidentes el concepto de Guerrero como epicentro de la violencia en México.
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Antonio* es el chef, viene del DF y tiene apenas un año en Acapulco. Durante el día prepara comida para los turistas en un restaurante local, en la tarde cocina bajo el puente para sus compañeros en una sartén maltrecha lo que la escasa despensa permita. "Cuando gane un poco más quiero buscar un cuarto donde vivir y ayudar a mis amigos. A ver si los puedo sacar de la calle ", dice con algo de esperanza.Entre sus comensales esta María* una joven originaria de Tlapa de Comonfort, embarazada de siete meses quién en sus escasos momentos de lucidez presume de una sonrisa amplia y conversación bastante amena. No sabe si va a ser niña o niño ni si va a nacer sano o afectado por la inhalación severa del tinner durante el embarazo. Tampoco tiene idea cómo sacar adelante a su bebé. Su pareja, un joven que lava parabrisas en un cruce cercano sobre la costera, no deja que salga de debajo del puente.Le da algo de comer y le dice "Come flaca, pa' que al panza se ponga más redonda". Varios se sonríen y a escasos metros El Largo busca atención. Se introduce con parsimonia el dedo índice en la boca y el otro se lo pone en la sien, "Así me bajaron los federales del camión", balbucea. De la sien ciñe el puño sobre su nariz, inhala profundamente, y de nuevo se refugia en otro mundo.El Security es el más alegre. Le gusta presumir de su agilidad y dotes acrobáticas. "¡Tómame una foto como la última que me tomó mi madre cuando era un enano! ", me pide. Lo acompaño a la playa y con la puesta de sol como testigo hace una maroma de espaldas. ¡Click! ¡Click! La observa en la pantalla de mi cámara y con una sonrisa de oreja a oreja se ilumina su rostro.
Desde el malecón del viejo puerto se ofrece a los turistas la pesca deportiva. Alquilan un yate a motor y si tienen suerte consiguen pescar un pez vela. Como el turista no tiene la capacidad de llevarse o cocinar el pez, se lo regala al capitán de yate que lo prepara para consumo propio y de sus familiares. Las autoridades regulan esta modalidad de pesca permitiendo el consumo de lo pescado pero no su venta.
Turistas locales sentados en una de las rocas que sobresalen de la playa Papagayo. Aquí acaba el Acapulco tradicional y se inicia la zona Dorada. El 19 de Febrero de 1959 los presidente Adolfo López Mateos y Dwight D. Eisenhower disfrutaron sobre el yate presidencial "Sotavento" anclado en esta playa de un espectáculo de esquíes acuáticos.
La mayoría de los autobuses que recorren tanto la Av. Costera, una de las arterias principales de la ciudad, como el resto de la ciudad llevan ingeniosos grafitis que atraen a los jóvenes. Mientras que los jóvenes universitarios buscan subirse a un camión con buena música de reggaetón y luces de discoteca, los niños se identifican más con temas de caricaturas. Uno de los artistas de camiones más conocido en Acapulco es "Antwan".
Oficiales de Gendarmería y Policía Federal observan a dos muchachos locales pescar con línea en el malecón del casco viejo. Uno de los acuerdos a los que llegaron los organismos de turismo con el gobierno fue el patrullaje y vigilancia constante de la Costera Miguel Alemán que unos los principales centros turísticos.
Una mujer abraza a un familiar asesinado sobre la calle 1 en un barrio de Acapulco. Es difícil que pase un día sin que haya al menos un enfrentamiento o ejecución entre pandillas y cárteles.
Grupo de pescadores en la playa de Las Hamacas muy cercano a unas cooperativas de pescadores. La mayoría de los pescadores pertenece a alguna cooperativa que dispone de barcos y redes y las alquila para cada salida a sus miembros. Regresar de un viaje de pesca sin haber ganado al menos el gasto del viaje que incluye embarcación, redes, gasolina, aceite, carnada etc., obliga a los pescadores a pernoctar dos o tres días en el mar en chalupas que promedian entre 4 a 6 metros de eslora.
Los pelícanos aprovechan el trabajo de los pescadores para alimentarse una vez que las redes salen del mar. Muchas veces sale más basura que pescado y tras recoger las redes los pescadores comienzan de nuevo todo el proceso en otro lugar.
Comerciantes ambulantes ofrecen todo tipo de productos y servicios a los turistas. Desde trajes de baño por si a alguien se le olvidara, tatuajes temporales, grupos de música variada, comidas y flotadores multicolores, hasta individuos con joyería que esconden sus productos al sentirse observados por una cámara fotográfica.
Debajo de uno de los puentes de desagüe pluvial que desemboca en una de las playas de la bahía viven varias personas sin hogar. Su realidad es muy diferente a la de los turistas que pasean a escasos metros por las playas.
Bajo el puente la limpieza es algo importante. Con lo poco que tienen limpian sus ropas y se duchan todos los días bajo un chorro de agua que sale de una tubería dañada.
"El Largo" con la mona. Aunque encuentren cierta paz inhalando diferentes productos este grupo es tranquilo y acostumbrado a compartir su espacio de playa con los turistas. Muchos de ellos trabajan como lavacoches en cruces aledaños.
Desde el malecón del viejo puerto se ofrece a los turistas la pesca deportiva. Alquilan un yate a motor y si tienen suerte consiguen pescar un pez vela. Como el turista no tiene la capacidad de llevarse o cocinar el pez, se lo regala al capitán de yate que lo prepara para consumo propio y de sus familiares. Las autoridades regulan esta modalidad de pesca permitiendo el consumo de lo pescado pero no su venta.
Uno de los muchos ejecutados a consecuencia del estira y afloja entre los diferentes cárteles que lucha por la plaza. Este cuerpo se encontró a muy pocos metros del viaducto Diamante. En el argot policiaco la clave para un muerto en Acapulco es "un once".
Clavadista de la Quebrada. A pesar de la situación de violencia que atraviesa el puerto son cientos de turistas los que admiran el tradicional salto de La Quebrada. Aunque en su mayoría ser clavadista es una tradición familiar su escuela está abierta a aquellos que sean capaces de mostrar el cobre necesario. Las nuevas generaciones aprietan con fuerza y hay varias chicas, aunque no las primeras, que vienen pisando fuerte.
Un joven pescador continúa con su trabajo luego de la puesta del sol.
Músicos de una banda descansan en un minigolf abandonado pegado a la Avenida Costera. Aunque este año el flujo de turistas no ha sido escaso se quejan que el visitante local paga menos que el turista internacional lo que afecta su bolsillo.
La zona del Acapulco Dorado vista desde un muelle destrozado por la intemperie del lado del Acapulco viejo.