Imágenes íntimas de baños de mujeres en todo el mundo
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Imágenes íntimas de baños de mujeres en todo el mundo

Desde Australia hasta Zambia, pasando por Iguazú y Tel Aviv, la fotógrafa Maxi Cohen se dedica a capturar la camaradería que surge en los baños públicos femeninos.
29.3.16

Muchos encuentran un atractivo especial en los baños públicos, rincones pintorescos donde las personas somos iguales: allí no importa el dinero que tengas, nunca conseguirás que tus manos se laven más rápido o que el reflejo en el espejo sea más o menos atractivo del que ya es.

La fotógrafa afincada en Nueva York Maxi Cohen parece ser una de esas personas obsesionadas con estos rincones, pues ha pasado en ellos la mayor parte de una carrera que la ha hecho recorrer todo el mundo ––desde un festival de cine en Miami en los setenta, hasta las discotecas con divisiones raciales en Zambia––.

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"Me atrajo la camaradería que existe en los baños públicos entre mujeres que no se conocen de nada. Las mujeres en el baño llegan a compartir sus secretos más íntimos con completas desconocidas", declara la fotógrafa.

¿Cuándo comenzaste a fotografiar baños de mujeres? ¿Puedes recordar qué cosa te atrajo de ellos?
En 1979 estaba exponiendo Joe and Maxi, mi primer documental sobre mi relación con mi padre, en un festival de cine en Miami. Me pareció muy aburrida la cena de los premios así que fui al baño de mujeres donde encontré a estas señoras de ochenta años arreglando sus pestañas y apretando sus corsés. Pasé un rato con ellas y el resto de la tarde me dediqué a hacer fotos en el baño. Ese fue el comienzo.

Todas las fotos: Maxi Cohen

¿Cómo escoges las ubicaciones?
Simplemente fotografío el lugar donde está el baño, no me esfuerzo en buscar los lugares idóneos. Es, de alguna manera, una serie autobiográfica que sigue el paso de los lugares a donde voy. Por supuesto, no fotografío todos los baños públicos que me encuentro. La escena, las mujeres, la arquitectura, las vibraciones… todo esto juega un papel fundamental en la decisión de sacar la cámara.

¿A qué partes del mundo te ha llevado la serie?
Solía llamarle Baños de mujeres alrededor del mundo (tan lejos como he llegado). He fotografiado todo en todo tipo de lugares, desde Australia hasta Zambia, Iguazú, París o Tel Aviv.

¿Cuál es el lugar más extraño que has fotografiado?
Hice fotos en el baño de mujeres del Black and Blue Ball en Nueva York, una tarde llena de látex y cuero para la escena fetichista de Nueva York. Me daba mucha curiosidad este evento, así que fui y y me encontré rodeada de hombres y mujeres vestidos de pies a cabeza con látex, con pelotas y mordazas, cadenas y látigos. Muchas de esas mujeres tenían trabajos extremadamente mundanos pero vidas privadas exuberantes y excéntricas.

Y ¿cuál es el hilo en común entre todas?
Pues en principio todas son tomadas en baños de mujeres. La serie entera mantiene el mismo estilo que la primera foto que tomé. Una toma directa estilo postal con algún elemento que me implique en ese ritual privado.

¿Hay algún momento que recuerdes en particular?
En un baño de mujeres en Livingstone conocí a una mujer que me dijo que me podían matar por ser blanca. Pensó que quizá era agente de la CIA. Después me enteré que la mujer había querido hacer una maestría en Estados Unidos cuando Clinton era presidente, pero desde que Bush había tomado el poder, comenzó a odiar a los estadounidenses y no se cuestionaba el matar a gente blanca. Luego me reveló que era miembro del parlamento y le pregunté cómo una mujer educada podría discernir entre una persona blanca buena y una persona blanca mala.

Ella contestó: "El Ku Klux Klan no discernía". Le dije que tenía un buen argumento… De todas formas la conversación se intensificó y terminé preguntándole si quería que le enviara videos acerca de cómo el presidente Bush había robado la elección. Me tomó un rato conseguir su dirección, pero la obtuve y le envié películas independientes sobre el tema, que acabó mostrando en el parlamento. Siento que hice un poco de diplomacia mientras estaba en ese baño de mujeres.

Tú apareces en el fondo, reflejada en un espejo… ¿Son las imágenes parte autorretrato en ese sentido?
Nunca consideré que las imágenes fueran autorretratos. Hace como diez años alguien me preguntó si lo eran. Estoy en la fotografía porque no quise separarme de las personas a las que retrato. No me sentía cómoda objetivando sujetos, así que prefiero implicarme en esos momentos de privacidad. Sin embargo, al ver cómo estas fotografías son un retrato oblicuo de mi vida, puedo entender completamente que sean considerados autorretratos.

¿Han cambiado los baños de mujeres con el tiempo, o siguen ofreciendo lo mismo?
Pues ya no tienen las máquinas expendedoras de tampones. Además de eso, han permanecido igual.

¿Hay algún lugar del mundo donde aún quieras hacer fotografías?
Me encantaría hacerlo en Japón, en todo Asia en realidad.

¿Qué representan para ti los baños de mujeres?
Mientras que para la mayoría de la gente es solo un lugar para ir al baño, para mí ha sido ––al igual que para otras mujeres–– un lugar a donde uno puede escapar, ya sea para huir de alguien o para reflexionar. Para otras mujeres, el baño es ese lugar donde pueden estar a salvo, un refugio de la violencia, un lugar de soledad en un mundo abarrotado, autoritario y hostil. Y para otras es un maravilloso refugio de comunicación fortuita entre amigas o extrañas donde lo inesperado puede suceder mientras la belleza se realza.

Este artículo fue publicado originalmente en i-D, nuestra plataforma de moda.