Cultură

El Águila Descalza, la compañía de teatro paisa de toda la vida, vuelve a Bogotá

La puntica no más, la última obra de El Águila Descalza, se estará presentado durante todo el mes de mayo en Bogotá.
4.5.16

Fundada en 1980, el Águila Descalza lleva más de 30 años representando en las tablas la personalidad de los colombianos: lo que nos hace reír y llorar. Está conformado por Cristina Toro y Carlos Mario Aguirre: paisas ambos, ella graduada de administración de empresas, y además de actriz, escritora ––ya suma siete libros de poemas publicados––, y él, literato, actor, escritor, pintor y profesor. Ambos compañeros y amigos. Y pareja.

Publicidad

En resumidas cuentas, lo que hace la compañía es tomar de referente a clásicos del teatro (como el Edipo rey de Sófocles) para escribir e interpretar obras sobre borrachos, obreros, habitantes de calle, inquilinos, enamorados, infieles, en fin, personajes cotidianos. A punta de un humor ácido que da vida a monólogos repletos de reflexiones y tristezas, esta pareja antioqueña retrata la colombianidad desde Medellín, exportándola a distintas partes del mundo. Entre sus obras destacan Trapitos al sol (1992), País Paisa (1986), No vuelvo a beber (2011), el Sueño del Pibe (1985), entre otras.

Recién llegados a Bogotá para presentar en el teatro ABC del Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo su más reciente obra, La puntica no más (parte de una trilogía que se completa con Mañana le pago y No vuelvo a beber), Carlos Mario y Cristina me dieron una entrevista y me contaron cómo era la cosa.


Lea también: 'Tenemos que volver a creer en muchas cosas que dejamos de creer': Dr. Alderete, ilustrador de Black is Beltza


¿De qué va la obra? Hace parte de una trilogía con Mañana le pago y No vuelvo a beber…

C.T: Exacto, queríamos continuar con la línea de las grandes mentiras de los colombianos y por eso el tema, que además lo hemos tocado de soslayo: la sexualidad. Decidimos tocar la intimidad de la gente, meternos a la cama a ver qué pasa para destapar, alzar la cobija y ver todo lo que puede ocurrir al interior de una relación de pareja. Para hablar de esa paradoja, esa contradicción que es el tema del deseo, aquello de desear lo que no se tiene.

Publicidad

Venían pensando en el tema del sexo hace rato entonces…

C.T: Sí, pero aquí ya entramos en materia. Queríamos señalar cómo ha sido esa transformación tan grande de una sociedad pacata, donde todo el tema de la sexualidad estaba vedado, a una como la actual, donde la sexualidad ya no es un tema privado, sino una cosa casi que pública. Queríamos hablar de eso.

¿Pasó mucho rato entre una y otra para completar la trilogía?

C.M: Claro, desde que estrenamos No vuelvo a beber, que fue en 2010, hasta este momento, han pasado seis años.

¿Por qué tanto?

C.M: Porque permanecen mucho tiempo en cartelera. Cada obra de estas ha tenido casi dos años de cartelera y en el interdicto hicimos además una recopilación de trabajo que necesitábamos llevar al DVD.

Pero las obras estaban escritas hace rato…

C.M: No, en esa trilogía una obra fue generando la otra. La primera que se escribió fue Mañana le pago y con el tiempo nos vino la iluminación de hacer la trilogía, de hacer No vuelvo a beber, una obra que inclusive se empezó a cranear aquí en Bogotá, y luego vino la consecuencia lógica de esas dos fundamentales mentiras: La puntica no más.

¿Cómo se escriben las obras del Águila?

C.M: Cada obra da forma a la otra. De todas maneras, como diría Borges en algún momento citando a alguien, una obra empezó con el mundo, una obra empezó con la niñez de uno, una obra está pringada y manchada de todas las vivencias y de todas las lecturas y de todos los deseos.

Publicidad

Esta obra de La puntica no más de todas formas viene como consecuencia lógica de la saga, pero yo empiezo de pronto con algún diálogo. A veces lo hago sin un método específico, a veces el material de consulta es importante pero hasta un punto, que no abotague la escritura. Así pasó con obras como No vuelvo a beber: la literatura sobre ello es profusa, y lo mismo con esta obra, pero entonces hay un punto en el que uno tiene que prescindir en alguna medida de toda esta literatura para poderse enmarcar en lo que uno quiere porque, si no, las obras resultan muy erráticas, resultan acartonadas.

¿Cómo ha reaccionado la gente que la ha visto? A la gente se le dificulta mucho hablar de sexo…

C.T: Sí, pero también hace mucha falta que se hable de sexo. Ha sido muy bien recibida. Yo creo que la obra tiene un tratamiento bastante profundo del tema, así hable de la puntica no más eso se va hondo y llega a tocar fibras que la gente quiere que le toquen.

No somos los primeros en hablar del tema pero hacía falta. El sexo es más viejo que el mundo y de ahí venimos. Pero yo creo que la perspectiva del Águila Descalza, la óptica frente al tema, es un aporte más para hablar de eso que a todo el mundo le interesa.

¿Es importante meter humor cuando se habla de sexo?

C.M: Claro, porque, como dice Michel Foucault, somos victorianos, y el sexo, como sigue diciendo Foucault en La historia de la sexualidad, ha sido recluido a la alcoba matrimonial: cuando se habla de sexo se asumen tonalidades doctorales para crear una especie de barrera, una cuarta pared que no nos moleste mucho.

Publicidad

Por eso nosotros decidimos hablarlo. Y hablarlo no simplemente en una forma chistosa, risible, cómica, que es el fundamento del Águila Descalza: por eso pasamos por toda una amplia bibliografía, que la hay en cine, literatura y fue fundamental recoger cosas desde Platón en el banquete, pasando por Ovidio Nasón, Giovanni Boccaccio (son muchos los referentes)… Bueno, muchísima literatura de una y otra pelambre y catadura, profundo y superficial.

Está carnuda la obra entonces, van desde el casting para hacer películas porno hasta …

(Risas)

C.M: Muñecas plásticas. De sexo virtual, que de una vez por todas nos libra de la cercanía, los celos, la infidelidad hay mucho. Sexo anal, sexo oral, la masturbación primaria y secundaria, las pajazos mentales, la comunidad del anillo prácticamente.

(Risas).

¿Cómo adaptan las obras a los diferentes públicos para que entiendan algo que suena tan paisa? ¿Se transforma la obra de ciudad en ciudad?

C.T: No. Realmente la obra conserva su texto, su todo, su libreto, y eso lo hemos hecho con todas las obras. La gente decía: como son capaz de hacer País Paisa para costeños. Y yo creo que el arte es universal y llega en la medida en que esté bien tratado el tema, no importa el origen.

Lo fundamental es que la gente sienta el efecto espejo, que la gente se sienta reflejada pero que se sienta reflejando también

Hay una cosa que ha tenido el Águila toda la vida y es que uno sí ve que los personajes entran en esos monólogos con mucha seriedad y luego tiene el otro componente que es pura risa no más, pero logrando montar la gente al escenario, que se vean ahí.

C.M: Sí, esa es una de las virtudes del Águila y yo creo que sería una de las virtudes del arte. Que la gente entienda que fueron ellos los que escribieron la obra, que son ellos los que están actuando, que nosotros no estamos diciendo nada nuevo, que nosotros estamos hablando por boca de ellos, que ellos son los dramaturgos, que ellos son lo más importante.

Publicidad

Nosotros en alguna medida incidimos en el desarrollo de la obra, aportamos unas ciertas píldoras, unos ciertos parlamentos de reflexión pero lo fundamental es que la gente sienta el efecto espejo, que la gente se sienta reflejada pero que se sienta reflejando también. Que no solamente le estamos mostrando su vida, sino que nos mostraron un camino, así la gente yo creo que en alguna medida se siente importante, se siente gestora y se siente autora del trabajo.

Aparte de la obra, ¿qué le pasa al humor en Colombia?

C.M: No sabría decirlo exactamente pero pienso que Colombia es un país de tragedias y el mundo es un mundo de tragedias, lo que tiene que soportar la gente, el día a día, o la catástrofe del cotidiano, así sean las más simples cosas, es elemento primordial y fundamental para la cocción de la comedia. La tragedia es el caldo de cultivo de la comedia, y como diría Bauman la risa es el sumidero de todos nuestros miedos.

Yo pienso que de pronto el humor, o cierto humor en Colombia, ha sufrido una desviación por la necesidad de importar un humor, de transportar un humor, de hacernos un humor más a imagen y semejanza de otros países que de nuestros propios entornos y de nuestro propio medio. Pero aún así pienso que todos los humores ––y los malos humores–– son fundamentales dentro de este caldo de cocción que proponen estas brujas de Macbeth que somos los cómicos y que somos los comendiantes. Pienso que todo humorista, cómico o comediante tendrá que estar informado y pringado de la comedia desde Aristófanes o Menandro o Terencio o Bernard Shaw o Cantinflas o El Chavo, cualquiera que haya propuesto en una fórmula para enfrentar la tragedia del día a día.

Publicidad

La puntica no más se presenta del 5 al 28 de Mayo en el auditorio ABC del Colegio del Buen Consejo.

Jueves, viernes y sábado a las 8:00 p.m. y domingos a las 5:00 p.m.

Si quiere seguir el vuelo del Aguila y reír hágalo por aquí.

Y si quiere seguir a Sara por acá.

***