La perrita Léa aleja la cabeza del clima infernal. Jean-Philippe Marquis
Día de lavandería para Andrew. La única lavadora en el hotel se movía y hacía tanto ruido que podíamos escucharla desde nuestra habitación. Incluso estaba atornillada al piso para que no rompiera nada.Jean-Philippe Marquis
Un nuevo corte de cabello junto al estante de herramientas.Jean-Philippe Marquis
La piscina en llamas se convirtió en nuestro banderazo de salida para fiestear. El ritual terminó cuando nuestros vecinos llamaron a los bomberos y la ciudad nos dio una enorme multa. Luego convertimos la piscina en un skatepark.Jean-Philippe Marquis
Francois patinando en la piscina del motel.Jean-Philippe Marquis
Este contrato improvisado fue nuestro acuerdo con el motel para no demandarlos por cualquier herida que nos pudiéramos causar mientras patinábamos.Jean-Philippe Marquis
En la víspera de St. John, algunos plantadores anónimos cambiaron la bandera canadiense por un esqueleto de alce. Los administradores del motel no estaban contentos.Jean-Philippe Marquis
El metalero Loren toma una malteada de proteínas después de un largo día de siembra. Dice que tiene una camioneta con el mismo valor de los tatuajes de su espalda.Jean-Philippe Marquis
Las hermanas Carrico, excelentes plantadoras, van a hacer compras en su día libre.Jean-Philippe Marquis
Las cajas de los árboles están cubiertas de parafina, lo que las hace totalmente inflamables.Jean-Philippe Marquis
Cloé toma el sol junto a la piscina vacía.Jean-Philippe Marquis
Brandon va a dar una vuelta en la motocicleta de su padre.Jean-Philippe Marquis
Arreglándonos para el baile de los plantadores de árboles, un evento tan esperado que reúne a 500 plantadores de todo British Columbia en un bar local.Jean-Philippe Marquis
Música y alcohol en la piscina antes del baile. Jean-Philippe Marquis
Observando la salida del sol desde el techo, la mañana siguiente del tan esperado baile. Jean-Philippe Marquis
Jean-Philippe Marquis