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Hablamos con Alex Anwandter sobre ‘Nunca vas a estar solo’, su película debut, y sobre ‘Amiga’, su nuevo disco

El chileno nos compartió detalles sobre su largometraje debut, basado en la historia de un fan homosexual, que murió tras ser golpeado y torturado por neonazis, y que se estrenará en el Festival de Berlín.

Foto por Esteban Vargas

La obra de Alex Anwandter cada vez afecta a más personas. Se trata de uno de los pocos músicos de la escena pop chilena que se está haciendo cargo de las urgencias de su país. Con sus dos primeros trabajos solistas —Odisea (2010) y Rebeldes (2011)— fue capaz de enlazar emociones muy personales y luego transmitirlas a través de un mensaje colectivo (‘Cómo puedes vivir contigo mismo’). Un gesto que repite en Amiga, su nuevo disco, y también en Nunca vas a estar solo, su debut como director en la pantalla grande.

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La película, cuenta Alex, influyó más en el disco que el disco en la película. «Nunca vas a estar solo y Amiga son vehículos a través de los que puedo explorar temas que me interesan. El disco toca cosas semibiográficas mías, mientras que la película es totalmente de ficción. Tiene esa locura que es escribir un guión en que, en el fondo, todos los personajes son uno»

Amiga se lanzará en abril. Nunca vas a estar solo se exhibirá el 13 de febrero en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

Álex detalla que Nunca vas a estar solo está inspirada en un fan que fue golpeado y torturado por una pandilla de neonazis en un parque de Santiago de Chile. La golpiza le dejó heridas que 25 días después terminaron con su vida. Su nombre era Daniel Zamudio y tenía 24 años. El caso remeció a Chile. Por primera vez la golpiza a un joven homosexual se pensó como un acto repudiable. A los tres meses se promulgó la Ley Antidiscriminación —conocida como Ley Zamudio— que establece sanciones y procedimientos judiciales contra discriminaciones arbitrarias. Daniel se convirtió en un símbolo contra la violencia homofóbica. Álex, shockeado con la muerte de su fan, asumió la vocería en la lucha por los derechos de las minorías sexuales. En la versión chilena de Lollapalooza 2012 le dedicó las canciones ‘Tatuaje’ y ‘Como una estrella’.

Pasó el tiempo, y en Chile se publicaron dos investigaciones periodísticas sobre Daniel (Solos en la noche: Zamudio y sus asesinos, y Zamudio: La vida) y también una serie de televisión basada en su vida (Zamudio: Perdidos en la noche). «Para mí es decepcionante el interés un tanto morboso que hay en Daniel comparado con la poca voluntad que hay para tratar más profundamente el tema de la discriminación. Sin ir más lejos: mi interés no es en Daniel en particular. Es en combatir la violencia que sufrió, para que otros jóvenes no vuelvan a sufrirla. Todo el punto de hacer una historia de ficción, en vez de un retrato biográfico, es eso», dice Álex, horas antes de tomar un vuelo con destino a Berlín.

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Noisey: ¿De qué trata, entonces, Nunca vas a estar solo?
Alex Anwandter: De los problemas que enfrenta un padre luego que su hijo gay sufre un ataque muy violento. Esa violencia, por discriminación, lleva al padre a descubrir otros tipos de violencia que también lo afectan a él.

¿Cuál era tu conexión con Daniel?
Daniel Zamudio era un joven de una comuna próxima a Santiago, fan de mi música, con el cual yo intercambié algunas palabras un par de veces. Él fue asesinado y torturado en un ataque extremadamente violento y en el que su sexualidad fue un factor clave de la agresión. El caso fue muy mediático por el nivel de violencia extrema. Luego de su muerte se asoció mucho su figura con mi música, ya que Daniel había sido muy vocal sobre su fanatismo.

En el libro Solos en la noche se puso énfasis en su supuesto carácter autodestructivo.
No me parece distinto a muchísimos otros clichés violentos de representación de la homosexualidad: los gays son promiscuos, buenos para la fiesta, el alcohol, superficiales, arribistas, y un largo etcétera. Lo que me parece particularmente problemático de ese libro es que se plantea a sí mismo como una investigación periodística, con su consecuente pretensión de objetividad. La editorialización, sin embargo, es grotesca. Desde escribir frases como ‘En ese momento Daniel sintió que…’ hasta poner como epígrafe una frase de una canción mía (‘Casa latina’) que menciona una droga (ketamina). ¿Por qué esa frase? Ahí está la óptica, precisamente. Es un libro que pretende tanto hablar por Daniel, ya muerto, como describir su realidad con seudo objetividad periodística. El énfasis en el carácter autodestructivo es una simple opinión que se hace pasar por verdad. Se machaca hasta asociarlo indefectiblemente a él; de hecho, se hizo una serie de televisión basada en el libro (Zamudio: Perdidos en la noche) en que se perpetúa la misma violencia que él libro pretende analizar. En otra esfera, por supuesto: la discursiva.

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Desde la muerte de Daniel han ocurrido casos de violencia similares; sin embargo, tuvieron escasa difusión en los medios.
Para resumir: diría que es la diferencia entre lo temático y lo episódico. El tema es la discriminación. El episodio, en cambio, fue Daniel Zamudio. Pero en la televisión no puedes tener dos episodios que se traten de lo mismo. Por eso no se habla de los otros chicos. Ciertamente es más fácil quedarse pegado en el episodio que todo el mundo vio, el de Daniel, que abstraerlo y analizar con qué grado de profundidad ha penetrado la homofobia, el machismo, el sexismo —en suma: el patriarcado— en nuestra sociedad. Es una manera de mantener el debate en su mínima expresión, de delimitarlo. Yendo al extremo es una manera de decir: ‘sólo fue Daniel, no hubo ni habrá nadie más’.

¿Chile ha cambiado después de la Ley Zamudio?
No lo suficiente. Sigue habiendo casos de violencia por discriminación sexual y también por género, raza o nacionalidad. Hay una ridiculización muy transversal incluso al tema mismo de combatir la discriminación. Decir Ley Zamudio es un chiste: las parejas del mismo sexo no se pueden dar la mano en la calle sin correr peligro real.

Hace un par de años decías que no había suficiente protesta en tus canciones. ¿Cómo es la situación ahora?
Hay más, jajaja. No sé si lo suficiente.

Foto por Esteban Vargas

En "Siempre es viernes en mi corazón" dices que quieres prenderle fuego a la Iglesia y al Congreso.
¡Sí, pero es metafórico! Bueno, lo del Congreso por lo menos, jajaja. Fuera de broma: es una forma de llamar la atención a instituciones potentes que son o pueden ser opresivas. Para qué hablar de los siglos y siglos de opresión y violencia de la Iglesia Católica… Aunque, mejor, ¡hablemos de eso!

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Hablemos.
Sólo el otro día el Rector de la Universidad Católica [el doctor Ignacio Sánchez] dijo que en un caso de una violación ‘sólo la criatura en gestación es víctima’. ¿En qué siglo estamos? ¿Cómo podemos aceptar ese nivel de misoginia y violencia? Las mujeres no tienen derecho sobre sus cuerpos: no pueden abortar ni aunque las violen y su propia vida esté en peligro. ¿No es eso la Iglesia decidiendo por ellas y el Congreso no defendiéndolas?

Desde "Cómo puedes vivir contigo mismo" estás entregando un mensaje por la causa de las minorías. ¿Lo sigues haciendo en Amiga?
Me produce un poco de extrañeza la expresión la causa de las minorías. El respeto por las minorías o la no discriminación no son una cosa que tenga el propósito de beneficiar sólo a esas minorías. Beneficia a la sociedad. En ese sentido, siempre pienso en términos más sociales —o de derechos civiles— que de minorías. Amiga sigue ese pensamiento.

¿Quedaste conforme con la Ley de Unión Civil? [Ley establecida el año pasado en Chile, que permite formalizar la unión, al igual que el matrimonio, a parejas del mismo o distinto sexo]
Esta es una pregunta capciosa, jajaja. Me parece una forma útil que la gente organice su vida en pareja. Pero, como sustituto para la gente que quiera casarse con alguien de su mismo sexo, me parece que son migajas.

Indiewire lanzó el trailer de tu película y hace poco Billboard lanzó tu nuevo single. ¿Es una forma de comenzar a internacionalizar tu carrera?
Lo de la internacionalización me lo han preguntado desde que comencé a hacer música, y yo no lo veo así. No hago un esfuerzo por internacionalizarme. La música, sobre todo en la era del Internet, se expande sin barreras de países. Incluso sobrepasa algunas barreras culturales. Desde esos lugares donde llega mi música me llaman para ir a tocar y yo voy, así como voy a ciudades de Chile. Lo de Billboard e Indiewire responde a redes que he ido armando con los años, equipos que he formado, por ejemplo, con Nacional Records en Estados Unidos. Pero sería también una falsa modestia no admitir que el trabajo está siendo publicado en esos medios es porque en Chile, en Latinoamérica, existe calidad artística igual de válida que en cualquier lugar del mundo.

Por supuesto.
Por planteártelo en forma de pregunta: he sido fanático de David Bowie desde los 12 años, pero también de Violeta Parra. En Inglaterra prácticamente no conocen a Violeta Parra, pero yo tengo conocimiento obsesivo de David Bowie. Y la pregunta es: ¿cómo no va a resultar eso una ventaja para mí? Claro, no tenemos industria, pero podemos compensar de sobra con identidad.

¿Puedes adelantar algo sobre Amiga?
El disco lo terminé de grabar a mediados del año pasado y fue mezclado en octubre en Los Ángeles. Tiene otra colaboración, además de Ale Sergi y Juliana Gattas, y es en una de mis canciones preferidas… ¡pero es sorpresa!

Gracias por tu tiempo, Álex.
Gracias a ti.