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Música

Seis maneras en las que Bowie cambió la cultura para siempre en los 70

Bowie lo fue todo: un profeta punk y un pionero del rock de estadio; un espíritu libre y un poser orgulloso; un dínamo y un amalgamador y un gorrón bastante hábil.

Imagen por Adam Mignanelli

David Bowie logró varias cosas en los 70 que me hubiera gustado que se ahorrara, de lograr brevemente que la mímica regresara a ser considerada una forma artística legítima, a convencer permamentemente a los británicos que su elitista reino era el lugar de donde salía la música popular más sofisticada. Pero hay que aplaudirle que él logró esto principalmente gracias a la fecundidad conceptual infinita que tenía, y por eso sus logros parecen interminables. Los 60 son de lo que todo el mundo escribe, pero los 70 fueron los años dorados del pop —económicamente fue cuando las grabaciones discográficas se convirtieron, según las revistas especializadas de 1969, en un “negocio billonario,” y artísticamente porque los 60 fueron una época de tal apertura que las posibilidades de la nueva década parecían infinitas, ya fuera aumentando los logros de los 60 o rebelándose contra el modelo de ese entonces. Y Bowie estuvo en medio de todo ello: un profeta punk y un pionero del arena-rock, un espíritu libre y un poser orgulloso, un fanático de las vanguardias musicales negras y blancas, un dínamo y una amalgama y un hábil gorrón. En orden asociativo, en vez del cronológico, aquí hay algunas innovaciones que recuerdo, mientras nos adaptamos a un mundo sin él. Hay tantas que estoy seguro de que me olvido de varias.

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1.) La más importante, aunque creo que sólo quería que la gente se indignara, fue romper la barrera gay. Un hecho biográfico es que se acostó con lo que muchos estiman fueron miles de mujeres. Pero como un travesti público y un omnisexual privado, hizo que su identidad sexual fuera un tema importante y público en el negocio de la música, especialmente gracias a la entrevista que le dio a Mick Watss de la revista Melody Maker en enero de 1972: “Soy gay y siempre lo he sido, incluso cuando era David Jones.” En esos momentos, salir del closet no era para nada la norma, e incluso Elton John, cuya carrera despegó al mismo tiempo que la de Bowie y quien siempre fue gay, se declaró “bisexual” hasta 1976 y no salió del closet de manera oficial hasta 1988.

2.) Al mismo tiempo, Bowie rompió la barrera de la autenticidad. El mito de los 60 era que los rocanroleros eran hombres “reales” expresando a sus personas “reales”. Empezando con Ziggy Stardust en 1971, Bowie no paró con los ch-ch-ch-ch-changes, a veces jugando con apodos para sus nuevos personajes como el "thin white duke", y siempre ajustando, si no es que cambiando por completo, su dirección musical. La idea que existe hoy en día de que los artistas de pop proyectan “personas” es algo que existía antes de Bowie, pero que este último convirtió en la norma.

3.) La mayoría de las pretensiones de Bowie eran artísticas; hay quien diría que eran avant-garde. Pero como el concepto de Bowie sobre el arte era decididamente teátrico, él fue el pionero de los shows de arena-rock, o rock de estadio. Cuando se fue de gira para promover Diamond Dogs en 1974, su set estaba lleno de plataformas, manivelas y poleas que lo ayudaban a flotar suspendido en el aire, y los bailarines invitados actuaban las canciones.

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4.) Él era una esponja impresionante, pero también sabía dar de regreso a la gente. Los artistas a los que se les pegó al principio, y cuyas ideas robaba libremente e incluso cándidamente, incluían a Lou Reed, cuyo disco de 1972 Transformer, producido por Bowie, en el que se presentaba de manera calculada como un ser andrógino, generó su único éxito, "Walk on the Wild Side." Él mezcló el trascendental Raw Power de Iggy and the Stooges en 1973, y produjo el sebut como solista de Iggy Pop en 1977, The Idiot, también fungiendo como tecladista en la banda que se fue de gira para promover el disco. De manera más obscura, pero quizá la mejor anécdota de todas, él produjo y escribió la canción que le dio título al álbum clásico de 1972 de Mott the Hoople, All the Young Dudes. Dénsela.

5.) Un colaborador de Bowie que destaca del resto y se encuentra en otra categoría es Brian Eno, con quien creó la música de la llamada “trilogía de Berlín,” Low, "Heroes", y Lodger. Eno había renunciado a Roxy Music para publicar tres discos solistas icónicos que en ese entonces eran apenas objetos de culto, y eventualmente empezaría a crear ambient en los 80, en discos como Music for Airports, además de producir tanto a los Talking Heads como a U2. Pero escuchen el lado B de los discos de Berlín de Bowie, y ahí es donde pueden escuchar los verdaderos inicios del ambient y el chillout techno.

6.) Mucho antes del Berlín caucásico, Bowie también descubrió el funk negro, el cual seguía siendo terra incognita en 1975 para la mayoría de los fans del rock. No puedo resistir recordar el irrestistible piano de New Orleans de "TVC-15," uno de los temas más destacados del bailable Station to Station, de 1976. Pero el verdadero golpe maestro fue su primer sencillo que alcanzó el #1 en las listas de popularidad, "Fame," de 1975, la cual suena como una copia de James Brown pero que está basada en un riff creado por el guitarrista de Bowie, Carlos Alomar. A Brown le gustó tanto que rápidamente se robó el riff y creó "Hot (I Need to Be Loved)". JB le robó el funk a DB. Piensen en eso.

Obviamente hay muchos más momentos. Y en esos años dorados había muchos músicos innovadores más moviéndose en todas las direcciones posibles. Pero pocos pasaron por el universo del rock con una visión tan grande como la del camaleónico David Bowie. Es algo que incluso te hace pensar si ahorita estará verdaderamente descansando en paz.

Robert Christgau es el autoproclamado "Decano de los críticos de rock americanos." Actualmente es profesor en NYU y ha publicado varios libros a lo largo de su vida. Por casi cuatro décadas ha fungido como el editor musical del periódico The Village Voice, en donde creó la encuesta anual Pazz & Jop poll. Puedes seguirlo en Twitter.