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Un ganador del Premio Pulitzer analizó la nueva canción de Kendrick Lamar

Considerar la posibilidad de que la “hipocresía” es una posición moral mucho más complicada de lo que es generalmente permitido, y tal vez también sea inevitable.
11.2.15

Hacer un acercamiento a cualquier tipo de música desde la perspectiva académica puede darte un gran entendimiento de la misma, pero muchas veces también puede matar tu personal y subjetiva conexión original - la cual, yo considero, es igual de importante. No cabe duda de que aunque mi confundida madre puede haberse informado mejor después, el lazo y el consiguiente el lloriqueo diario después de su divorcio al ritmo de “I’m Waiting For My Man” de Lou Reed resultó definitivamente herido cuando le dije que esta en realidad hablaba de Lou reuniéndose con su dealer y no era un himno para solterones.

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Sin embargo, algunas veces la luz académica puede darle a las cosas un nuevo y especial significado, como The Cultural Impact of Kanye West de Julius Bailey que desmenuzó por completo la carrera artística de Yeezy en una serie de ensayos abstractos, o el temario de la Universidad de Missouri que enseña cómo el hip-hop ha remodelado el llamado sueño americano. Esta parece ser la intención y el resultado de la decisión del sitio Genius (anteriormente Rap Genius) de poner al escritor ganador del Pultizer, Michael Chabon, a analizar la multifacética y ampliamente política naturaleza del más reciente corte de Kendrick Lamar, “The Blacker The Berry”.

Chabon, conocido por coser narrativas literarias relacionadas con la historia americana, el misticismo y la identidad, se centra en la última copla del track; la gran revelación que te pone a pensar en una frenética reinterpretación de todo lo que acabas de escuchar.

El verso final de Kendrick es este:

So why did I weep when Trayvon Martin was in the street?

When gang banging make me kill a nigga blacker than me?

Hypocrite!

Esto es lo que Chabon piensa al respecto:

“En esta copla final, Kendrick Lamar emplea un movimiento retórico similar a—y de una forma aún más devastadora—el movimiento de Common en “I Use to Love H.E.R.”: metiendo un verso completo con una revelación sorpresa de algo que hasta ahora no se había mencionado. En “H.E.R.”, Common revela la identidad de “ella”—el mismo hip hop—forzando al escucha a re evaluar el significado completo y la intención de la canción. Aquí, Kendrick Lamar revela la naturaleza de la enigmática hipocresía que el narrador ha confesado previamente tres veces en la canción sin profundizar en lo mismo: que se siente apenado por el asesinato de Trayvon Martin porque él mismo ha sido responsable de la muerte de un joven negro. La “ella” de Common no es una mujer, sino el hip hop mismo; el “yo” de Lamar no es (o no es únicamente) Kendrick Lamar, sino su comunidad como un todo. Esta revelación obliga al escucha a tener un entendimiento más profundo y amplio del “tú” de la canción, y a considerar la posibilidad de que la “hipocresía” es, en ciertas situaciones, una posición moral mucho más complicada de lo que es generalmente permitido, y tal vez también sea inevitable”.