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Lou Reed era un misógino que actuaba de forma desagradable para vender discos

​Hablamos con el autor del libro ‘Notes From the Velvet Underground’, que plantea un polémico nuevo punto de vista sobre Reed.
7.12.15

Artículo publicado originalmente en Broadly.

«Cuando Lou Reed murió en octubre de 2013, muchos periodistas que amaban su trabajo, no tardaron en regurgitar su nostalgia en una serie de elogiosos obituarios. Al parecer olvidaron la verdad que casi cualquier reportero que conoció a Reed sabía: él podía ser muy desagradable», dice Howard Sounes, autor de la biografía Notes from The Velvet Underground: The Life of Lou Reed.

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Si tú fueras la esposa a la que le dejó un ojo morado, la novia a la que golpeó durante una cena o la hermana que humillaba públicamente en las letras de sus canciones, “muy desagradable”, tal vez es una subestimación. Después de crecer en un hogar liberal de clase media, Reed tuvo una carrera artística que le valió la infamia y la adoración de aquellos que se consideran melómanos serios. A mediados de los 60, se convirtió en el frontman de The Velvet Underground, una banda que ahora es indebidamente subestimada, pero sin embargo una gran influencia para todo lo que vino después. Tras la repentina separación del grupo en 1970, Reed pasó a tener una irregular pero significativa carrera como solista en la que tuvo hits como “Walk on the Wild Side” y “Perfct Day”. Sin embargo, casi toda la vida el artistas estuvo plagada de enfermedades mentales, adicciones a las drogas, celos y comportamientos agresivos. «Él se convirtió en una parodia de sí mismo, un punkero provocador enfocado en vender discos», dice Sounes. «Era una estrella de rock drogadicta y bisexual que (falsamente) estallaba en el escenario y decía cosas escandalosas en las entrevistas para llamar la atención. Era un comportamiento deliberado, muy desafortunado porque devaluaba su creatividad artística… Era mucho mejor artista que eso».

¿Dónde esta la línea entre la apología y el realismo? Es difícil de definirlo. Los fanáticos de Reed, muchos de los cuales tienen un particular apego a su trabajo debido a su atractivo como outsider, describen de forma caritativa la “esencia” de este hombre como “complicada”. Después de morir en 2013 a los 71 años debido a un cáncer de hígado, Sounes —que también ha escrito sobre Bob Dylan, Charles Bukowski y varios asesinos en serie— intentó recontar de manera equilibrada la vida de este ícono del underground. Hablé con el autor vía mail acerca de cómo y por qué Reed se ganó los epítetos póstumos de “patán” y “monstruo”, a pesar de ser considerado por amigos, familia, colegas y amantes como un genio.

En una entrevista con el Daily Beast, dices que Reed fue muy explicito en ser “un monstruo”. En tus letras y comentarios públicos, él era abiertamente racista y misógino ¿Crees que él estaba trabajando con su repugnante moral como un impulso para su arte o utilizaba estos elementos para ser políticamente radical, lo cual, de alguna manera, lo absolvería?

Howard Sounes: No estoy seguro de que las letras de Reed fueran racistas (algunas personas argumentan que sí lo son). En sus conversaciones hacía algunos comentarios racistas, como muchos de su generación. En los años 30 la palabra nigger era mucho más usada que en la actualidad, aunque el modo en que él la usaba era particularmente ofensivo, además estoy seguro que para proyectar una imagen de tipo malo, en algunas entrevistas hizo declaraciones como: «No me gustan las negras como Donna Summer». Actualmente un artista perdería su contrato si dice algo así. De alguna forma, en los 70 él logró salirse con la suya.

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El tema de la misoginia en sus canciones es mucho más interesante. En mi libro lo subrayo porque al parecer nadie más lo nota.

Desde el primer disco de The Velvet Underground, donde en “There She Goes Again” dice: «Más te vale golpearla», hasta canciones de sus álbumes como Transformer, Berlin, Sally Can’t Dance y Street Hassle; pasando por “Mistress Dread”, que aparece al final de su carrera en Lulu, donde dice: «Soy una mujer a la que le gustan los hombres… Ruego para que me degrades… Por favor escupe en mi boca», Reed escribió repetidamente sobre mujeres siendo abusadas, golpeadas, violadas y asesinadas.

Él argumentaba que simplemente estaba escribiendo desde el punto de vista de un personaje violento, de la misma forma en la que lo haría un novelista… y eso suena como una excusa razonable. Pero como muestro en mi libro, Lou también era misógino en la vida real. Así que el arte expresaba un aspecto de su personalidad.

The Daily Beast tituló: «Lou Reed describe a Bob Dylan como un "judío pretencioso"». Cuando le mencioné esto a unos colegas ellos básicamente respondieron, «Lou Reed también era judío así que no hay problema», o por lo menos no es tan grave como sí no lo fuera. También está el argumento de que lo dijo para despertar shock. ¿Cómo respondes a eso?

El reportero de The Daily Beast escogió un par de historias del libro y las presentó de una forma que captara la atención del público. Eso hace el periodismo. Yo soy un escritor, mi libro tiene 407 páginas y es tan sutil y matizado como el tema que trata. Si lees el libro, no los artículos, vas a notar que fue un amigo de Lou el que contó esa historia. Este personaje dice que «Él era judío. Ese era un comentario típico de Lou». Ahora, que estuviera bien o mal que Reed se burlara de otro judío por el hecho de que él también lo fuera, es algo que a mí no me corresponde decir. Pero el contexto está en el libro.

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En mi opinión, es mucho más interesante el hecho de que Reed demuestra en su comentario que estaba celoso de Bod Dylan. En general, Reed estaba celoso de otros artistas y amargado por su relativa falta de éxito comercial.

¿La gente te critica por el libro?

A veces los fanáticos se ofenden si escribes algo crítico acerca de sus ídolos. En muchos casos estos fanáticos comenzaron a escuchar esta música en su adolescencia. Estas canciones se convierten en parte de su vida y su identidad. La gente de edad media (y en general todos las personas) aman a sus ídolos de la juventud de la misma forma que aman los carros o un equipo de fútbol. Es pura nostalgia. Los temas que escuchaban cuando tenían 14-19 años, se volvieron una idea acogedora de su juventud. No siempre están dispuestos a alejarse y tomar una posición imparcial y crítica respecto a sus ídolos, que es lo que hago como biógrafo. Generalmente no entienden que uno está siguiendo la historia y reportando la evidencia. No me corresponde decir que Lou Reed era un patán, no soy capaz de comentar algo así. Pero si la gente que lo conoció me dice que era un patán , y muchos usaron esa palabra exacta, lo voy a reportar.

Desafortunadamente el mundo moderno está inundado con biografías y memorias “autorizadas”, que son deshonestas y están escritas por fantasmas. Estos libros dañan la forma en la que los lectores entienden la biografía como un género literario y están escritos para enaltecer y proteger la imagen pública de las celebridades. Todo se trata de la manipulación y el control de una imagen. Incluso, muchas veces ni siquiera están escritas por la gente que supuestamente las escribió, con esto me refiero a cuando las estrellas se hacen pasar como autores. Esto es algo sumamente deshonesto, sobre todo si lo contrastamos con el trabajo de un biógrafo profesional que trabaja de forma independiente, investiga al sujeto desde afuera y hace un esfuerzo enorme por descubrir la verdad acerca de esta persona o personas. Todo el que sepa apreciar y entender la verdadera naturaleza de la biografía, apreciará lo que hago.

¿Algunas de las personas que lo llamaron “patán” también dijeron que lo amaban y lo perdonaron por ser así?

Indiscutiblemente es verdad que Reed tenía rasgos negativos en su personalidad. Habitualmente peleaba con la gente, hacía enemigos, molestaba a las personas y generalmente era rudo. Era un alcohólico y drogadicto, lo que no mejora la personalidad de nadie. Como resultado de esto, mucha gente tiene cosas duras que decir respecto a él, pero en muchas instancias, también tienen comentarios buenos, especialmente acerca de su capacidad que crear obras originales y poderosas. El hecho de que fuera una persona desagradable no quita el que fuera un gran artista. También es correcto decir que a veces era un compositor perezoso, decepcionante y mediocre. Hay una brecha enorme entre su mejor trabajo en los Velvets y el peor trabajo en su carrera como solista.

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¿Encontraste si en algún punto se suavizó, o constantemente fue un patán? ¿Alguna vez la gente reportó haberlo visto demostrando remordimiento o arrepentimiento por sus actos?

Sí se suavizo. Hay evidencia de que al final de su vida era más fácil lidiar con él. Lauirie Anderson hizo énfasis en esto en su funeral. Pero siguió portándose rudo.

En lo que se refiere a su trabajo, las letras que escribió para Lulu, su proyecto final, fueron de las más escandalosas de su carrera. Canciones como “Mistress Dread” rayan en la obscenidad y a mí me parece que gritan misoginia.

¿Puedes hablarme más de su misoginia? Sé que golpeaba mujeres, pero, ¿hay alguna evidencia de que las respetara?

Su actitud respecto a la mujeres es complicada. Era bisexual y tenía una sexualidad mutable que trató de esconder en varios momentos de su vida. No olvides que creció en los 40 y 50 en una comunidad de clase media suburbana, donde esas cosas eran muy difíciles.

Sentía atracción sexual por los hombres pero le gustaba tener amigas y estar casado. Contrajo matrimonio tres veces, en el libro muestro que tuvo un cuarto matrimonio con un travesti a mediados de los 70. Hay una foto genial que muestra que lo celebraron con un pastel de bodas.

¿Por qué seguía casándose?

El libro explica cómo las esposas eran útiles para él. Ellas lo cuidaban, se preocupaban por él y hacían cosas por él. Su segunda esposa, por ejemplo, terminó trabajando para él y siendo su manager.

Como bisexual, al parecer tenía sentimientos profundamente ambivalentes respecto a las mujeres, emocional y sexualmente. Esto resultó en relaciones inestables hasta que conoció a su tercera esposa, quien tal vez tenía la personalidad suficiente para enfrentarlo.

¿Cuáles fueron las cosas más sorprendentes que descubriste mientras hacías este libro? ¿Alguna vez te encontraste con momentos en los que Lou Reed fuera amable o “bueno”?

Estoy francamente sorprendido de lo desagradable que podía ser y de la cantidad de gente que decepcionó a lo largo de los años, se peleaba con las personas todo el tiempo. También comencé a comprender que su salud mental fue un problema constante en su vida, lo mismo que la adicción. Aparentaba ser un tipo rudo, pero esa era la fachada de un hombre confundido y asustado.

Hay historias en el libro de Lou portándose bien. Amaba a su hermana Buny y ella a él. Tuvo una buena relación con una novia llamada Erin Clermont. Hay ejemplos de él siendo generoso, incluso caritativo, con amigos y familia. Todo eso está en el libro junto a las cosas indignantes que aparecen en los encabezados. Uno incluye todo lo que considera interesante, verdadero y relevante. Como autor, soy tan imparcial como puedo y no me corresponde juzgar a Lou Reed. Escribí el libro porque me ha gustado su música desde los 14 y porque era un personaje interesante para una biografía. Todavía lo admiro y disfruto su trabajo, sin importar todo lo que sé de su vida.