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Led Zeppelin masturbando a una groupie con un tiburón bebé y otras leyendas

¿Eran hermanos los White Stripes? ¿Keith Richards inhaló las cenizas de su padre? Platicamos con el autor de 'Paul está muerto y otras leyendas urbanas del rock', un libro que investiga los mitos urbanos más salvajes del rock.

¿Por qué se suicidaba la gente escuchando Gloomy Sunday? ¿Está vivo Elvis? ¿Paul McCartney muerto? ¿Son hermanos los White Stripes? ¿Inhaló Keith Richards las cenizas de su padre? Historias fascinantes que todos hemos escuchado alguna vez y que el periodista musical Héctor Sánchez desmiente, verifica y explica detalladamente en el libro ​Paul está muerto y otras leyendas urbanas del rock. Una lectura delirante que se apoya en los no menos delirantes dibujos de ​David Sánchez, uno de nuestros ilustradores favoritos.

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Platicamos con Héctor sobre cómo surgió la idea para este libro

NOISEY: En el lomo de Paul está muerto se cuenta que estudiaste periodismo para entrevistar a Springsteen. ¿Verdad o leyenda?

Héctor Sánchez: Es verdad. Todavía no lo he conseguido, pero Bruce Springsteen es el fin último de mi carrera. No sé qué más podría hacer después. Al mismo tiempo era una forma divertida de presentarme ante los lectores del libro.

Paul está muerto es un intento de verificar las leyendas urbanas del rock. ¿Con qué leyenda se te ocurrió el libro?

La primera la escribí en septiembre de 2011 y fue la de Pink Floyd. El resto las escribí entre septiembre de 2011 y septiembre de 2013 y las publiqué en la revista Efe Eme. El proyecto del libro se lo presenté a Errata Naturae en noviembre del año pasado. La idea les gustó y decidieron publicarlo con ilustraciones de David Sánchez. Pero la verdad es que siempre me ha apetecido saber qué había de verdad en todas las leyendas del rock. Si Paul McCarntey estaba muerto, por qué Bowie tiene un ojo de cada color… Quería investigar si eran verdad y por qué se habían interpretado así. Y además, cada leyenda urbana era una excusa para contar una historia de los grupos. Detrás de cada una de ellas siempre había una historia. No todo son leyendas urbanas, a veces son malentendidos o estrategias de marketing, como la de que Michael Jackson dormía en una cámara hiperbárica.

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Hablando de la leyenda de Pink Floyd. ¿Viste El mago de Oz escuchando The Dark Side of the Moon para comprobar si estaban sincronizadas?

Sí, y es divertidísimo. No tanto porque estén sincronizadas, porque eso es interpretable y depende de las ganas que tengas de que coincidan. Aunque, por ejemplo, el cambio del blanco y negro al color con la cara A y B del disco está clavado. Te recomiendo que lo hagas por puro divertimento.

Me gusta lo que cuentas de Gloomy Sunday, la canción que hacía que la gente se suicidase. ¿Conocías ya esa leyenda? ¿Descubriste algunas nuevas mientras te documentabas?

La historia de Gloomy Sunday es curiosa. Aunque no tiene que ver con el rock decidí contarla porque me parecía bonita y era uno de los primeros casos de leyenda urbana. Y claro, yo conocía unas pocas, pero una vez metido en el asunto, buceando, unas historias me llevaron a otras.

¿Dejaste alguna leyenda fuera del libro?

Se quedaron dos fuera. Iban a ser 35 y se quedaron 33, que es un número bíblico. Como en el libro se menta bastante el 666 me pareció un buen equilibrio. Me dejé fuera una sobre si las canciones de AC/DC eran satánicas porque ya estaba la de Kiss. Y otra de Phil Spector. Al parecer grabó una canción que sus fans consideran mala para fastidiar a un socio con el que había montado una discográfica.

Justo acaban de arrestar al baterista de AC/DC acusado de planear el asesinato de dos personas… ¿Será leyenda?

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Si no le declaran culpable, por supuesto que puede crear leyenda. Si es leyenda o realidad lo dirá el tiempo. La leyenda de AC/DC que se quedó fuera del libro era sobre un asesino en serie, Richard Ramírez, un tipo que había asesinado a catorce personas y que era fan del grupo. Cuando lo detuvieron llevaba puesta una camiseta de AC/DC. Como consecuencia, las asociaciones cristianas empezaron a acusar a la banda de satanista.

¿Cuál fue la leyenda que más te costó verificar?

No sabría decirte. Algunas me costaban más porque se ha escrito menos sobre ellas. La que menos me costó fue la de que Paul McCartney está muerto porque hay muchísimo escrito y cada cierto tiempo se actualiza la historia, con falsos documentales, etc.

Steve Coogan interpretando a Tony Wilson en 24 Hour Party People nos dejó una cosa clara: entre la realidad y la leyenda, elige siempre la leyenda. ¿Qué opinas?

Por supuesto, entre la realidad y la ficción, elige la ficción. Aunque no es un tópico que la realidad supere a la ficción. Por ejemplo, la leyenda sobre los miembros de Led Zeppelin masturbando a una groupie con una cría de tiburón. Aunque no fuese tal y como cuenta la leyenda, resulta que tiene mucho de verdad. O, también, Ozzy Osbourne. Es mentira que matase cachorritos en sus conciertos, pero sí que es cierto que en uno le pegó un mordisco a un murciélago y se pasó la noche recibiendo inyecciones antirrábicas. De hecho, desde septiembre de 2013, tengo una nueva sección en la revista Efe Eme donde hablo de canciones basadas o inspiradas en hechos reales, porque, es así, a veces la realidad supera a la ficción.

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Si tuvieses que hacer un libro como Paul está muerto… con leyendas españolas. ¿Escribirías sobre Ricky Martin en Sorpresa Sorpresa?

La verdad es que ésa es la primera leyenda que se te viene a la cabeza. No sé si daría para un libro pero hay algunas: la de la muerte de Miguel Ríos o la de que La oreja de Van Gogh estaba financiada por ETA.

Me imagino que habrás leído muchos libros sobre música durante la preparación. ¿Cuál es el mejor?

Es una pregunta difícil. No sabría decirte cuál es el mejor, pero al que más cariño le tengo y el que más he usado es un libro que publicó El País a finales de los 80, Historias del rock. Ya está un poco desfasado, pero merece la pena reivindicarlo porque es muy curioso y está escrito por periodistas españoles.

Dime la verdad. Héctor Sánchez y ​David Sánchez. ¿Son hermanos como los White Stripes?

No somos hermanos; es casualidad que nos apellidemos igual. Pero me parece divertido, porque puede ser nuestra propia leyenda urbana.