El problema del acoso en la pista de baile

A través de estos cinco relatos planteamos una de las problemáticas más reales de las fiestas en nuestro país.
21 Julio 2016, 11:23pm

*Este artículo se publicó originalmente en THUMP, nuestra plataforma para la cultura y la música electrónica.

La pista de baile y las fiestas en general son un escenario fértil en mecánicas sociales. Existen los lindos inicios de amistades duraderas, las primeras señales de un noviazgo bien fiestero, el intercambio cultural entre continentes o el rutinario levante de una noche. Pero también están latentes en todos estos escenarios las dinámicas de las que todos buscamos protegernos, y contra las cuales los clubes en nuestro país y el resto de países deberían ponerse las pilas. Me refiero a actos como los robos, las peleas, el exceso en el consumo de drogas y alcohol y obviamente el acoso.

Y acosar o ser acosado en medio de una fiesta es algo muy complicado, porque la línea es muy delgada. Cogerle la nalga a una chica o un chico en medio del bailoteo, ser insistente para que alguien baile con uno, respirarle en el cuello a alguien que no conoces cuando está desprevenido o incluso dar por sentado que si la chica o el chico no te dice que no entonces es un , son cosas que muchos dan por sentado cuando salen de fiesta. Pero ninguno de estos ejemplos hacen parte de una dinámica normalizada y sana para la vida nocturna sino que, por el contrario, encarnan un problema real.

El acoso en la pista de baile existe, y tenemos que hablar de ello. Aparte se acentúa más en países como México o el nuestro, donde la cultura machista se encuentra tan arraigada en algunos territorios, volviéndose problemáticas para algunas de nosotras. Pero no lo hablemos solo del lado de las chicas, los hombres también pueden sentirse acosados en medio de la fiesta, así que es un tema que nos compete a todos. Por eso quise dar un primer paso para enfrentar esta problemática y recopilar algunas historias incómodas y desagradables que hayan vivido mujeres y hombres cuando salen a bailar. Todo esto para entender un poco las formas de acoso en el territorio de la farra que a veces se pone tan alocado. Chicos: no nos vamos a sentir una chimba cuando nos agarren de la cintura o de la cola y nos pongan a bailar a la fuerza mientras nos piropean; o chicas: puede que un tipo que salió con sus amigos no se sienta cómodo si te haces a su lado toda la noche y lo intentas besar en medio de tu borrachera. Y sobre todo: cuando uno no escuche un "sí", significa que es un no, por más volumen que haya.

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Era el Estéreo Picnic de este año y yo estaba con mi hermana, mi cuñada y una amiga. Habíamos luchado para estar cerca porque ya casi empezaba Snoop Dogg y teníamos nuestros porros ya armados y preparados para prenderlos cuando empezara el man.

De la nada yo empecé a sentir que me miraban y me miraban: eran dos manes que parecían muy drogados. Yo los miré de vuelta y pensé "ok, están en su video", pero uno de ellos se acercó y me empezó a hablar. No pasaba nada malo, yo soy querida con la gente y empezamos a hablar; yo ahí noté que el man estaba en la mierda: ya estaba mal, se metió otra pepa, empezó a pedirle trago a un man adelante y tomaba y tomaba. Mientras me hablaba se fritaba más y más, y empezó a acercarse mucho y me decía "¿Quieres estar conmigo? Dale dale vamos, nos quedamos juntos". Yo entendí que me estaba preguntando si quería parchar con él, y le dije "pues parce, si querés quedarte acá todo bien, pero con vos no voy a ir a ningún lado".

El man empezó a insistirme y yo me negaba, me empezó a molestar mucho todo el tema. Mi amiga empezó a decirle al tipo que parara, y en esas se me mandó a darme besos. Ahí yo me le quité y el man como que se emputó porque me decía "¿Es que no me querés dar besos?" Yo le respondía que obviamente no, que qué le pasaba y se emputó más.

En esas salió Snoop Dogg: yo prendí mi porro y me distraje mientras todo el mundo se empezaba a amontonar hacia adelante. por un momento creí que había mucha gente haciendo presión atrás y seguí en lo mío, hasta que empecé a sentir una vaina en mi espalda como restregándose y me volteé: no era la gente, era el man atrás mío rastrillándome como nunca. Obviamente lo grité y lo empujé, mientras mis amigas me movían de lugar. El tipo se rayó mucho y yo lo sabía, lo sentía en su mirada: yo volteaba a mirar y el tipo me estaba mirando rayado.

Estaba muy asustada pero no hice nada por hueva, porque estaba muy drogada y no quería dañarle el parche a mi hermana que había viajado desde otra ciudad para el festival, pero creo que si no hubiera sido así, habría hecho un escándalo. Cuando se acabó Snoop Dogg me abrí corriendo de una, tenía miedo de ese man. Lo peor de todo es que me lo encontré después en una fiesta y lo regañé y lo putié; el tipo se emputó más obviamente, y para rematar me agregó a Facebook el muy descarado.

- Luisa, 22 años.

Hace un año fui al Hay Festival en Cartagena con una amiga y mi mamá. Una de las noches nos fuimos de rumba al Café Havana, un lugar súper conocido para ir a bailar salsa, entonces fuimos las tres y unas amigas de mi mamá.

Yo estaba bailando con mi amiga cuando un asqueroso de 50 y pico de años me tomó por la fuerza, me quitó mi cerveza, me obligaba a bailar con él y no me dejaba ir. Mi mamá vio a lo lejos lo que estaba pasando y se emputó, obviamente. Mi mamá se acercó, me abrazó, me soltó de las garras del costeño y le dijo: ella es mi novia, no puedes bailar con ella. El man se rió y me dijo: "¡me parece la verga!" nos felicitó y se alejó.

Al ratico nos fuimos pero todo ese tiempo se acercaba y le decía a mi mamá: "felicitaciones por tu novia, me parece lo máximo que salgas con una pelada", y yo mientras tanto pensaba en todo lo que tendría que llegar a contarle a mi psiquiatra cuando volviera a Bogotá.

- Gabriela, 25 años.

Un día unos amigos nos dijeron que fuéramos de farra a Theatrón. Yo no le vi el problema, pues estaba acompañado por una susodicha que si jugaba bien mis cartas acabaríamos haciendo el monstruo de dos espaldas. La fiesta estuvo severa, todo el mundo estaba muy enfarrado. Ya con algo de licor y un buen plon de una hierba que parecía ser genéticamente alterada en un laboratorio yo ya estaba como presa fácil para mi susodicha. Un man de unos 24 años, con pinta de ser gay, se "chocó" conmigo, me dijo que qué pena y ya, todo bien.

Pues yo no sé si el man entendió que yo le dije que estaba divino o qué, porque después yo estaba bailando con la nena y sentí un pellizco en la nalga. Yo pensé como "uy esta nena va a lo que va", y le devolví la agarrada de nalga; como dicen por ahí la que no se emputa lo agradece y ella estaba muy agradecida. Le dije "muy coqueta tú cogiéndome las nalgas", a lo que ella me responde "yo no lo hice". Ahí me fijé en sus manos y me di cuenta que se las había tenido agarradas todo este tiempo, como buen rolo bailando merengue. Me volteé y ahí estaba el autor de mi agarrada de nalga, el mismo man mirándome con ojos de deseo. Apenas cruzamos miradas el tipo juró que de nuevo era una invitación y me agarró con toda la propiedad del mundo mi gluteus maximus. Como estaba con una nena de esas que cree en eso de la paz y el amor, no iba a sacrificar mi noche por eso. Así que solo le dije al man que yo no iba hasta allá y que estaba con alguien, me volteé y lo ignoré.

Después sonó una de esas canciones de reggaeton sucio en las que uno le restriega todo a las chicas y estas le sienten todo a uno. Algo estaba creciendo en mí por el bailoteo con esta nena, cuando ¡Oh sorpresa! El que terminó sintiendo todo fui yo porque este man me restregó todo. Ahí me dejé ganar de mi rabia, me giré y le metí un puñetazo al man en la jeta que lo hizo caer al piso de una. Lo amigotes empezaron a buscarme pelea y yo solo les decía que fueran y se restregaran sus vergas lejos de mí. Llegó seguridad y me sacaron, y por fortuna la chica me siguió. La adrenalina lo hace a uno un salvaje en la cama pero mi cerebro estuvo con mucho conflicto interno pensando en lo que había sentido y pasado. Claramente no volví al sitio, pero sí volvería a la chica.

- Arturo, 26.

Esto me pasó el año pasado. Ese día iba vestida un poco sugestiva para la vista de los demás, o al menos eso asumo. Tenía puesto un body de encaje rojo y un jean, yo no me puse brassier ni nada, solo micropore para taparme los pezones porque yo no tengo nada de tetas, y siempre me he sentido bastante libre de vestirme como quiero, sin que me importen los demás.Sin embargo también me puse otra blusa encima, por el frío.

Llegué a Baum así y nadie notó mi ropa, hasta que me quité la otra blusa y me quedé con el body. Ya había amanecido en la terraza y yo estaba bailando normal, sin acordarme que tenía el body puesto ni nada. Pero hubo un punto en el que yo sentí que todos me miraban mucho, y hasta mis amigas me dijeron que todos me estaban mirando, sobre todo los manes. Yo les respondí que no me importaba, pero había un man muy ebrio cerca de nosotras que me estaba mirando mucho, pero no hacía nada más aparte de eso.

De un momento a otro el tipo se hizo más cerca de mí, me agarró la cintura duro y me empujó hacia él, sin permitirme decirle nada. Automáticamente se presentó y me presentó a su amigo, me dijo que eran españoles y que si quería irme con ellos luego. Yo lo miré muy mal, le dije que no y me devolví para donde mis amigas, pero el tipo volvió a hacerse a mi lado a escuchar la conversación que estaba teniendo con mis amigas. Ahí ya le dije que me dejara en paz, que no estábamos hablando con él, que se fuera. El amigo del tipo solo lo miraba y se reía... ahí decidí irme al baño y ponerme la camisa encima: si así iba a ser el resto de la noche mejor me tapaba y ya.

Eso me molestó mucho, no quise volver a vestirme así. Hace poquito volví a ponerme el body pero preciso un brasileño empezó a acosarme, aunque no me miraron tanto como antes. Me molesta mucho el hecho de que por estar vestida así todo el mundo crea que se me pueda acercar.

- Angie, 22

Esto pasó hace muchos años, en 2009. Era la fiesta de cumpleaños de una de mis amigas del colegio. Resulta que por esa época yo era una 'misfit'... un cero a la izquierda para muchos y mi amor platónico del colegio no me determinaba.

Para mi sorpresa el tipo se presentó en esa fiesta, porque era amigo del novio de mi amiga. Y aún más sorpresivamente empezó a caerme: me sacó a bailar, me robó un beso y me preguntó que de dónde había salido, que nunca me había visto...de pendeja le seguí el juego, obviamente porque estaba muy tragada del tipo y terminamos yendo al patio de la casa de mi amiga, con la excusa de que él quería fumarse un cigarrillo.

El tipo me llevó "a lo oscurito", detrás de una camioneta que estaba parqueada y me besó. Claro yo reaccioné súper correspondida, pero él empezó a sobrepasarse: comenzó a toquetearme, a manosearme y yo me rehusé. Supongo ahí que el tipo estaba lo suficientemente tomado y caliente para agarrarme a la fuerza e intentar violarme. No sé de dónde saqué las fuerzas, porque me agarró durísimo, pero logré safarme y coger mi ropa. Él no pudo hacer más porque en ese momento llegó mi amiga, vio lo que pasaba y lo echó de la fiesta.

Luego mi mejor amigo le mandó a un parche para que le dieran un susto, todo muy a lo 2009. No lo volví a ver después porque en esa época ya no estaba en el colegio y nunca denuncié tampoco. Supongo que no lo hice por miedo, yo era re estúpida cuando tenía 15. Además en medio de su inocencia uno no sabe muchas cosas.

- Jimena, 22.

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