En algún lugar y en algún momento nos debíamos encontrar, y coincidiendo con la visita de Havalina a la Ciudad de México no podía dejar de mostrarles algunos lugares de obligada visita, que a mí particularmente me cautivan del inabarcable México DF.
Así, sin más, y tan directo como somos allá, les convenzo para que después de un largo y ajetreado día, los saque de un mítico Café de la calle Tacuba en donde plácidamente descansaban.
Primera parada: Torre Latinoamericana
No fue fácil emprender esta misión, pero, a sabiendas que era la mejor hora para ollar la cima, y poder disfrutar de la espectacular panorámica a esas alturas, insistí lo justo, y no se lo pensaron dos veces, sino quizás tres, y el ya manido “ ya que estamos aquí…”, se hizo presente.
Mientras emprendemos la marcha platico con Manuel Cabezalí, vocalista y alma máter, quien cansado me refiere que el DF “no es una ciudad amable para el peatón”, y que en primer término parece un caballero, educado y respetuoso, para quien lo acaba de abordar en su plácido momento de confort junto a su banda.
Entre la muchedumbre caminamos y la calle parece un típico día de rebajas en su día de apertura, en donde se entremezclan personajes infantiles como Bob Esponja o Mickey Mouse, con otros históricos como Pancho Villa y Emiliano Zapata, junto con otros más reales e intimidatorios como son los granaderos de la policía.
Ese es el espectáculo visual que dejamos atrás.
No es ninguna sorpresa ya para mí encontrarme a una mujer sentada guiando el elevador, y que en minutos nos encumbró a lo más alto que podíamos aspirar en ese momento.
Ante nosotros la visión de una ciudad que parece no terminar en el horizonte.
Ignacio Celma, bajista de electrizante mirada, pretende elevar el alcohol en sangre para una posterior entrevista allá en Santa Fe, “ponme otro ruso negro” son las palabras con las que toma asiento frente al mesero. La hora de los cocktails daba comienzo.
Siguiendo con la dinámica de conocer más a esta banda de rock, les insto a que empiecen por su origen, y toma la palabra Manuel quien tequila en mano, abre la conversación, “ llevamos tocando más de doce años, pero, esta formación es totalmente nueva respecto a la original con la que comenzamos, incluso antes éramos cuatro, cantábamos en inglés y había dos compositores”, quizás el punto de inflexión para cantar en castellano fue que tu idioma materno sea el más apropiado y rico para expresarte.
Fichan por Origami Records, disquera madrileña con intuición y buen gusto, en el año 2009, “ justo es en ese año cuando Ignacio entra con nosotros al mismo tiempo que fichamos por Origami ”, refiere Manuel, quien interpelado por Ignacio recuerdan su primer concierto juntos, “ fue en Astorga (León) en pleno mes de diciembre, con muchísimo frío en el cuerpo y tensión por ser mi primer show en vivo”.
Con el grupo consolidado nos acercan hacia su proceso compositivo, y para ello continúa desgranando su largo camino musical, “nuestro enfoque creativo cambió por completo, y el sonido se hizo más oscuro y rotundo, también en parte a Ignacio que entra después de la grabación del disco Imperfección, y con él realizamos toda la gira.”
Da gusto verlos relajados ante unos tragos, y no podía ser para menos, porque calculé que esta visión les aplacaría el cansancio.
Les refiero una anécdota de hace ya diez años!, en donde los pude ver en un antro del Barrio de Malasaña en un estado de ebriedad tal que no reconocería ni su nombre…(sic) ante esta afirmación ríen y sorben a placer.
En este momento pueden presentarse como un grupo hecho y derecho que ha pasado por todas las etapas, pero, me interesa conocer en qué lugares han tocado, “hemos girado mucho en España, y hemos visitado ciudades como Palermo en Italia a través del Instituto Cervantes, pero, nada parecido a nuestra aventura mexicana”, quien habla es Ignacio quien da rienda suelta a su verborrea, ”esta magnitud de venir acá con el disco editado, con toda la promoción en medios es fantástico, lo hacemos con mucha ilusión, de esta manera tan contundente, y lo hacemos porque amamos lo que hacemos”, sin duda alguna aman lo que hacen, y por ello han sido galardonados al mejor disco de rock en español y son distinguidos por tener el mejor directo de rock de España.
En México son nuevos para el público, y ante ese reto les conmino a compartir sus pensamientos antes de venir y embarcarse en esta enérgica aventura.
“No teníamos ni la más mínima idea de lo que nos íbamos a encontrar al llegar”, Manuel es quien maneja la conversación junto con Ignacio, puesto que Javier, su baterista, ilumina su rostro con las ya incipientes luces de la ciudad, “por contra tenemos la suerte de contar con Claudia, de Origami Records México, quien ha realizado un gran trabajo para que estemos aquí, pero, por lo que hemos comprobado in situ, es que es un país en el que debes de tener flexibilidad, o te doblas como un junco o te partes, desde que llegamos hemos ido descubriendo cosas cada día, y en cuanto a conciertos que teníamos cerrados, de la noche a la mañana, en cuestión de horas se han caído, fuera de eso hemos tenido mucho trabajo, entrevistas en diversos medios, los conciertos de los primeros días, la gente de acá que es maravillosa…”.

Manuel amplía información respecto a la flexibilidad de la que habla su compañero, “yo venía abierto a cualquier cosa, aquí nosotros estamos empezando a ser escuchados y a ser descubiertos por el público, y situaciones vividas como la del Festival del Ajusco se nos hicieron en primer lugar difíciles de asimilar”, en alusión a su cambio de escenario en un increíble paraje boscoso para unas escasas 100 personas, “en España no habríamos tocado”, sentencia sin poder de réplica, aunque admitiendo que fue un show del que se acordarán siempre.
Hablan sin tapujos tal y como lo hacen sobre el escenario, y nos muestran el estado de la banda, “quizás también el contraste que hemos tenido haya sido grande, porque tocamos en El Plaza Condesa el día anterior abriendo a nuestros amigos de Austin Tv, ante un público increíble, por lo que para nosotros fue un doble shock”.
Prosigue Manu, “hacemos todo lo posible por tocar, y el contraste es de resaltar, pero , en España, hemos vivido situaciones vergonzosas, e infames, llegar a un local sin equipo de voces en el escenario, tocar en discotecas de salsa, en salas en donde no te quieren…” diversas situaciones de las que salir victorioso es la premisa que manejan en su vocabulario, “no nos asustamos con nada, somos obreros del rock y venimos a trabajar”.
“En el Festival Ajusco, en un lugar increíble tuvimos que sonar más duros porque al lado estaba la carpa dance, pero, es que en el escenario principal había unas 50 ó 60 personas, con un frío helador bajo cero, pero, a nosotros nos dió igual, subimos y tocamos sin importar quién estuviera delante, ni las condiciones climatológicas, porque mira, había 2 ó 3 personas cantando nuestras canciones, y grabándonos, incluso un señor de Perú vino a vernos, nos sentimos halagados, y es nuestra obligación sin importar el entorno tan inhóspito, y a la vez tan bonito y mágico de tocar en ese lugar, fue un momento especial, tocamos y disfrutamos, y espero que todos disfrutaran como nosotros, porque tocamos por ellos, por quienes tienen esa pasión como la nuestra,
por esto vinimos a México, a vivir esta experiencia, que ha sido muy positiva en todos los aspectos, a compartir nuestra pasión por la música”.
Sin lugar a dudas su bonhomía se hace palpable, abiertos y accesibles, pero, les pregunto qué les parece la ciudad y su gastronomía.
Su bajista ha acuñado varias frases para denominar ciertos aspectos de su paso por México, en este caso, refiere el tema de la gastronomía con un escueto, ”en dos palabras: Ojete Soplete”, mientras el resto sonríe ante su ocurrencia, pero, despejan la duda y afirman la cantidad de lugares en donde poder disfrutar de una deliciosa comida.
“Ya estábamos avisados de la venganza de Moctezuma, y ha sido nuestro manager quien ha caído en sus redes, nosotros lo llevamos bien, entre tequila y mezcal, sobrevivimos”, en cuanto a la relación con el picante, Ignacio lo resuelve de nuevo con otra de sus frases: “Tu apenas….es mi lágrima”, en alusión a la respuesta del mesero cuando es preguntado por el grado de picante, “realmente estamos mejor de lo que pensábamos, estando de gira debemos tener cuidado, estando fuera de casa se nota mucho el tema de las comidas”, comenta Javier en un alarde de inusual protagonismo.
Han recorrido la ciudad, que les parece caótica y vibrante, y han degustado su amplia gastronomía, y se quedan con uno emblemático, El Chupacabras, “regresando del Festival Ajusco nuestro staff nos llevó a este lugar, debajo de un puente por Coyoacán, en la Avenida Churubusco, lo tenemos muy ubicado para regresar, nos gustó mucho, teníamos mucha hambre también, y nos lanzamos a comer y a agregar de todo, incluso una salsa verde que parecía inofensiva, y que resultó ser chile habanero, nos ardió todo el aparato respiratorio, fue culpa de Ignacio que se echó de todo, y que yo le imité valiente”, sonríe Manuel, “después fueron todo frijoles, al menos cuatro” bromea Ignacio.
Les introduzco en el México Mágico, y en qué punto estarían dispuestos a adentrarse en ese lado místico, Manuel quiere disfrutar de la naturaleza mexicana, “claro, por supuesto que queremos conocer más a fondo su cultura, el misticismo, recorrer el país y disfrutar de su naturaleza….”, Javier e Ignacio se interpelan, “es una de las experiencias que tendríamos, el temazcal, el peyote, controladas por un chamán claro, porque de otras no tan naturales ya he tenido mis experiencias de juventud y no me ha ido tan mal”, ríe Ignacio “según tú”, le replica Javier, y ambos ríen sorbiendo sus tragos, y recordando la anécdota de la persecución de los mosquitos gigantes y las ratas comiéndose la luna a bocados.
En cuanto a los psicotrópicos, afirman rotundos que no tienen cabida en su música, “Yo soy reacio a todo eso”, Manuel contundente al respecto, mientras Ignacio le apoya diciendo que “no le gustan las bandas que tratan ese tema de manera banal, ya de chavo experimentas de manera inocente, pero, a estas alturas no nos gusta la gente que hace apología de las drogas y todo ese tema, nos parece absurdo tratarlo de manera banal, tiene mucho dolor detrás, nosotros no tenemos nada de esto en nuestras vidas, no usamos ningún tipo de droga para componer o para tocar”.

“Es la primera vez que tomo antes de un concierto, y ha sido acá en el Ajusco, por el tremendo frío que hacía, tomamos tequila para entrar en calor, pero, en este aspecto soy súper estricto y profesional, nunca tomo antes ni durante, otra cosa es después, porque ya estás relajado, pero, no usamos ningún tipo de drogas para componer”, dejando claro su posición al respecto, Manuel se ve en la disyuntiva de colocarse como pararrayos ante mi turno de réplica, que para una banda eminentemente rock dónde quedaba la leyenda del Sex and Drugs and R´n´R, “ del sexo mucho “, “quitamos las drogas y le metemos el doble de sexo”, aplica Ignacio, “por eso doblamos el sexo y el rockanroll”, sugiere Javier.
En este punto quedamos con Havalina en darle más al sexo cual nymphomaníaco.
Segunda parada: Pirámides de Teotihuacán
En esta gira aprovechamos para realizar turismo con la banda, y este increíble lugar no podía quedar fuera de la lista. Están situadas al norte del Valle de México, y es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, donde estas excavaciones de impresionante envergadura son recorridas bajo un sol abrasador y que en la lengua nahuatl significa “Lugar donde nacieron los Dioses”.
Los componentes de Havalina deben comprarse sombreros en un puesto cercano, untarse de bloqueador, y armarse de valor para subir las pirámides después de una noche dedicada al rockandroll, además compartimos el viaje con un integrante del grupo Triángulo de Amor Bizarro, quien detrás de su espesa barba sopesa si ha sido buena idea la de venir, aunque se sincera después, “estaba entusiasmado por conocer este lugar”, me refiere absorto contemplando la magnitud del lugar que pisamos.
Tanto Manuel como Ignacio sobresalen por su altura, en este entorno agreste, admirando el impresionante enclave, y parece no ser casual que este fragmento de los Primeros Memoriales de Bernardino Sahagún referente a este enigmático lugar que a continuación reproduzco, parezca una de las letras de su nuevo disco H cantada por la delicada y furiosa voz de Manuel, y secundada por Ignacio y Javier.
Cuando aún era de noche,
cuando aún no había día,
cuando aún no había luz,
se reunieron,
se convocaron los dioses
allá en Teotihuacan.
Dijeron,
hablaron entre sí:
—«¡Venid acá, oh, dioses!
«¿Quién tomará sobre sí,
«quién se hará cargo
«de que haya día,
«de que haya luz?
La experiencia para ellos fue sobrecogedora, y la han palpado después de unos ajetreados días de trabajo, por lo que necesitados de respiro y aire fresco se cargaron de energía en lo más alto de la Pirámide del Sol para proseguir su gira mexicana.
Larga vida al R´N´R. Larga vida Havalina.