Estas son las crónicas de un post-adolescente auto nombrado punk, que aunque se esfuerza sigue sin encajar en ningún lado.Cuando era morro no había internet en las casas. Eso era para los científicos.Cuando creciste en los noventa, tu única fuente de música era el Chopo o algún amigo con un poquito de mejor gusto que el resto de tu salón.El pedo es que en mi salón había puro metalero, así que lo único que se podía hacer para conseguir la música que te gustaba era juntar todos los cambios que pudieras robarte, todas las monedas que pudieras rescatar de los sillones y fingir “listas de material de la escuela” para irte al Chopo y comprar cassettes piratas al fondo del tianguis.Una bonita tradición de los piratas en esa época, era la de rellenar los cassettes de una hora con otras bandas. Hay que tomar en cuenta que los mejores discos de punk no duran mas de 35 minutos, así que 25 minutos de música extra es un verdadero premio.De esos primeros álbumes grabados que compré fue el Anti-todo de Eskorbuto, que acertadamente fue completado de un lado, con el Rebel d' Punk y del otro, con Massacre 68.Así fue como conocí a Massacre, una banda que se destacaba del resto en una escena llena de excelentes grupos de hard core como Atoxxico, Xenofobia, Sedición o la Secta Suicida (SS20).
Massacre tenía esa rabia e inteligencia dirigida a las llagas de nuestra generación: morros que crecimos aterrorizados por la idea de que en cualquier momento los representantes armados del gobierno entraran a tu casa tirando la puerta para desaparecerte para siempre, por el simple hecho de cuestionar.Entendíamos perfectamente las palabras de Aknez y sus letras que pedían respuestas o simplemente nos pedían que pensáramos y nos enteráramos de lo que pasaba en el mundo, afuera de tu puerta.Por otro lado, cada vez que una banda habla de sus raíces e influencias siempre habla de bandas extranjeras. Siempre estamos volteando al mundo, llevando al nivel de leyenda a bandas como Ramones y Black Flag en los Estados Unidos o Sex Pistols y Sham 69 en Inglaterra por ejemplo, pero, ¿cuando hemos pensado en las leyendas de este país?Siempre he pensado que para ser un verdadero punk no puedes vivir en un país que te ofrece todo. Tienes que vivir en un país que te lo niega todo y ese es el caso de las bandas mexicanas y sudamericanas.Es muy fácil hablar de oportunidades cuando tienes un seguro de desempleo y comida caliente en casa de tus papás; lo que es realmente loable, es criticar a un sistema y sociedad cuando en serio no tienes nada, cuando vives la desigualdad y las faltas de oportunidades en carne propia.Un dicho reza “vive rápido y muere joven”.Massacre 68, al ser uno de los auténticos militantes del punk tenía que seguir dicho ejemplo: La banda solo vivió para editar un cassette demo y un álbum en vinil, en un período de 4 años (1987-1991).Sin embargo, en el 2000, Mike Valladares (el editor del fanzine Mexicore) organizó un sello llamado Ediciones en Negro con el fin de organizar desde Monterrey el primer tributo a Massacre 68.Por esas fechas yo seguía tocando en una banda de punk rock llamada Los Imposibles y recuerdo haber sido contactado por Mike para participar en dicho tributo.Cuando me hizo la invitación sentí un pequeño espasmo en el estómago e inmediatamente acepté participar en nombre de toda la banda; ese mismo fin de semana nos juntamos a ensayar en casa de nuestro amigo Manny en Bosques de Aragón para sacar la base de “Víctima del vicio” que había sido una de mis favoritas de siempre pero que por cuestiones de logística tuvimos que cambiar por otra favorita: “Presos Políticos”, rola que montamos en acústico durante una peda descomunal en un nuevo ensayo en la Colonia Roma de la Ciudad de México.El resultado completo, es una grabación muy rara dentro del catálogo del rock nacional ya que sólo se editaron 300 cassettes que, según me contaron, sirvieron para juntar fondos y editar el CD en un tiraje final de sólo 1000 unidades, bajo el sello Grabaciones Congaleras, el Angus y Yori Records.Mike me dijo que el disco contaría con bandas de México y algunas extranjeras, más nunca imaginé el trabajo final: en este disco participan 25 bandas, entre ellas, mexicanas, americanas, japonesas, peruanas, argentinas, españolas, finlandesas y suecas, haciendo increíbles versiones de los clásicos de la banda.Diez años después de que se publicó, este sigue siendo el único tributo a Massacre 68 y me sigue llenando de orgullo haber sido parte del proyecto.Tomando en cuenta que el disco está descontinuado hace diez años quiero compartirles este documento histórico como manera de reconocimiento a las 25 bandas que lo hicieron posible, y por supuesto a la banda que lo inspiró.
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