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Los mejores bigotes de mujeres en la historia de la música

Y sí. Si le pones bigotito a Rihanna se Parece a Prince.

Hay que saber usar bigote. Un elemento como ese, que por definición implica debates milenarios, tiene que estar bien utilizado. Si no, sólo termina por ser carnada fácil para armar escandalitos baratos o nada más sale sobrando. Escogimos algunos ejemplos de mujeres con bigote que han sabido lidiar con uno, y otras que no tanto.

Susanne Oberbeck tiene un proyecto experimental que se llama No Bra. Es una mujer de pelo muy largo, tetas de fuera y un bigote como el de Hitler versión rubia. Dijo alguna vez para una entrevista que tenía que hacer un balance entre sacarse las tetas y dejarse un bigote para diferenciar su sus actos en vivo de un show de desnudo. Sin duda es el mejor bigote femenino de la historia de la música.

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Laurie Anderson se puso bigote en la portada de Homeland, su álbum del 2010, con la intención de travestir su imagen de la misma manera en la que masculinizó su voz para hablar de temas femeninos como crítica social. “Another Day in America” es un diálogo en voz de Anderson con un pitch muy bajo, en el que habla de la configuración familiar en los matrimonios de la sociedad norteamericana. La pueden escuchar aquí.

Después de los vestidos de carne, los vestuarios de McQueen y la tanga de los premios MTV, no es sorpresa que Lady Gaga haya usado un bigote como el de Dalí para presentar su último álbum en Berlín hace unos meses. El uso excesivo completamente injustificado de personajes fuera de contexto, han hecho de Gaga alguien que no es nadie. No tiene cara. Un poco como lo que ha hecho Bob Dylan con enmascarar su vida personal de manera que se volvió un misterio eterno. Gaga lo hizo con su imagen. Éste bigote, como todo el resto de producciones millonarias que le hacen en vestuario cada que sale a algún lado, no significa nada. Bien usado ese bigote, Gaga.

A Katy Perry le gusta disfrazarse. Para el cumpleaños número 55 de Ellen Degeneres tomó el papel de anfitrión de telejuego. Llamó a dos concursantes de público y les hizo una trivia sobre Ellen para regalar un viaje a nosedónde. Se puso un traje rosa pálido y un bigote. En el caso del disfraz, el bigote tiene un sentido muy literal. Pero no es tan literal cuando se usa en el programa de Ellen, que después de Rosie O’Donnel, es la personalidad femenina más masculina de la televisión norteamericana.

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Para su portada del Grey Oceans, las de Cocorosie se pusieron unos bigotes horribles como de peluche. Nunca se me antoja escuchar ese disco por eso. Por pinche prejuiciosa. Pero sí me da muchísimo problema eso del bigotito de peluche. Está muy horrible. No entiendo para qué diablos se lo pusieron. Sólo me hace saltarme esa maldita portada del diablo. Mal bigote.

Mykki Blanco es el alter ego femenino de Michael Quattlebaum Jr., un rapero que empezó de Riot Grrrl. Aunque se habla de él como una “ella” cuando está en su papel, es difícil delimitar hasta dónde es él o es ella. Todo el chiste es que usa lo mejor de los dos géneros a su conveniencia. Blanco juega con los límites de la sexualidad todo el tiempo. Es el campeón del bigote ilusorio y la teoría queer. En este caso, el bigote no importa. Puede tenerlo o no. De todas maneras sabe muy bien cómo usarlo.

Mientras escribía esta nota, me mandaron ésta imagen de Rihanna por whatsapp. Y sí. Si le pones bigotito a Rihanna se Parece a Prince.