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ESG está en la puta casa, listas para romperlo todo

ESG es un eslabón de sólida moldura en la cadena musical neoyorquina. Checa lo que nos dijeron previo a su participación en el Festival Marvín.

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Una banda súper dinámica, súper energética con un legado sólido, bajita la mano y sin hacer olas. ESG representa los colores de su ciudad con orgullo: ancestral y futurista, funky y liberada.

Tuve la oportunidad de tener una breve charla vía telefónica con Renee Scroggings, vocalista del combo conformado a finales de los años setenta en el Sur del Bronx por cuatro hermanas y un vecino. Cuando pienso en grupos de mujeres afroamericanas, normalmente me remito a las Supremes, las Staples Singers o Martha Reeves & the Vandellas; a la belleza de los arreglos y la perfección de las baladas. ESG (Emerald, Saphire & Gold) es otro capítulo dentro la música afroamericana: ESG es lo crudo, sucio y funky al mismo tiempo.

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La emoción es legítima por verlas tocar por primera vez en México este 21 de mayo, como el acto headliner de la sexta edición del Festival Marvin. Tal vez sea la única oportunidad que tengamos de ver a una de las mejores bandas que han salido de Nueva York, pioneras en abrir la puerta a la mujer en la industria musical contemporánea y con un sonido que ha afectado a generaciones de músicos posteriores.

Noisey: ESG, entonces. Emerald, Sapphire and Gold. ¿De quién fue la idea del nombre?
Renee Scroggings: Fue idea de mi madre, gran parte de la idea de la banda fue de mi madre. En los años setenta y ochenta había muchos problemas de todo tipo en el Bronx, incluso nosotras tuvimos familiares con problemas de drogadicción y ella nos consiguió los instrumentos un poco por eso, como para mantenernos alejadas de toda esa situación. Entonces mi madre nos puso así, Emerald (Valerie), Saphire (Renee) y Gold (Deborah). Así comenzamos a tocar. Tiempo después decidimos acortarlo a ESG.

¿Cómo fue que desarrollaron su sonido? Son una mezcla de varias cosas.
Sí, en la época en que empezamos a ensayar como banda estaban sucediendo muchas cosas en Nueva York. Había punk, disco, hip-hop, salsa. Me acuerdo que por nuestro vecindario todo el tiempo se escuchaban las congas y los timbales latinos. Por eso invitamos a Tito Libran, nuestro vecino, que sabía tocar las congas y otro tipo de percusiones que fuimos adaptando. Nosotras tratamos de incorporar todos esos sonidos. Pero principalmente fue por James Brown. Queríamos sonar como James Brown.

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Para mí también es sorprendente que hayan crecido en el South Bronx. Me gusta mucho el hip-hop, y sabes, ahí comenzó todo. ¿Ustedes se juntaban con raperos? ¿Cómo fue para ustedes ver los inicios de una nueva cultura?
Sí conocíamos algunos raperos, pero no salíamos tanto con ellos. Como te decía, mi madre era algo protectora con nosotras. No andábamos mucho afuera. Y no sólo era el hip-hop, también había una presencia muy fuerte de lo punk y lo disco. Un crisol de sonidos y subculturas.

¿Qué tipo de obstáculos enfrentaron por ser una banda de chicas?
Tuvimos sobre todo problemas de financiación. Cuando empezamos, tratando de entrar en un mundo dominado por bandas masculinas a veces era difícil que nos tomaran en serio, incluso aunque sonáramos mejor que muchas bandas que en aquéllos años ya tenían contratos firmados.

¿Cómo llegaron a 99 Records?
Eso fue porque conocimos a Ed Bahlman. Nos presentamos a un concurso de talentos en Nueva York. No ganamos, pero uno de los jueces era él, Ed, y quedó impresionado con nosotras y platicamos un poco. Ed Bahlman empezó con una tienda de discos que después convirtió en disquera. Nuestro primer EP fue publicado por Tony Wilson en Factory Records, pero a partir de ahí Ed Bahlman nos invitó formalmente a su disquera, 99 Records, que fue también casa de grandes bandas como Liquid Liquid, Glenn Branca y The Congos.

En 1992, lanzaron el EP “Sample credits don’t pay your bills”. ¿Qué piensas sobre este conflicto entre la composición, derechos de autor y el sampleo? Tomando en cuenta que por años, productores han utilizado pedazos de su música para reutilizarlos y llevarlos a nuevos lugares.
Sí, pues hemos hablado también sobre este tema y me ha molestado hasta cierto punto que usen nuestra música para hacer sus pistas. A veces ni siquiera concuerdo con lo que dicen los raperos encima de nuestra música. Creo que también se pierde algo en cuanto a creatividad en la composición.

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¿Esta es su primera vez en México?
Sí.

¿En dónde dirías que han sido sus conciertos más memorables?
Pues hemos tocado en muchísimos lugares y cada uno tiene algo de especial, pero en el Reino Unido somos muy bien recibidas, sobre todo por la relación con Tony y Factory Records. Tuvimos la oportunidad de tocar la noche de apertura en La Hacienda, cuando todavía ni siquiera estaba terminado el lugar. En nuestra casa, Nueva York, siempre disfrutamos de nuestras presentaciones ahí.

Finalmente, en retrospectiva, ¿cómo te sientes después de tantos años? Han descansado y renovado la banda en distintos lapsos, ahora están por tocar en la Ciudad de México. ¿Planean lanzar nuevo material?
Creo que la energía y las ganas de tocar son las mismas, ¡es nuestra primera vez aquí y estamos muy contentas! Actualmente no tenemos disquera, hemos estado en pláticas y en cuanto arreglemos esos detalles seguro vamos a trabajar de lleno en nuestro nuevo álbum.

Renee, creo que eso sería todo, muchas gracias. Ahí estaremos el 21 mayo.
De nada, gracias a ustedes. ¡Hasta luego!