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Música

Futurología: el enigma que entra por los oídos

¿Te quieres poner bien drogadote escuchando música? Futurología es para ti.

Tinnitus o acúfenos… Así se llaman esos ruidillos que sólo yo/tú/él/ella/ello percibe sin que exista un origen aparente del sonido. Subjetivos. Así suelen ser esos sonidos que tienen el don de situarnos en la estupefacción. La cara de extrañeza no puede faltar, y si hay alguien al lado, las preguntas con respuestas que no aclaran nada: "¿escuchaste eso?, ¿ese zumbidillo?, ¿ese como tamborileo?". "No, pus no", suele ser la respuesta, con más o menos palabras. Y el ruido se va. Los grillos, los ronroneos, el bizzz, el buuum o ese silbidito se van sin despedirse, dejando absorto a quien lo escuchó ahí dentro, en su privada y psicótica microsesión de ruido.

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A los acúfenos me recuerdan las creaciones de los mexicanos Futurología, un proyecto/colectivo/generadorderuido que consigue lo mismo en sus grabaciones que en sus sesiones en vivo, auténticas séances en las que, podría jurarlo, consiguen generar gusanos temporales/dimensionales por los que resulta posible asomarnos para escuchar cómo conviven pasado, presente y futuro, y los siete distintos planos, en los paisajes sonoros que va creando con su laboratorio de recursos sonoros: montones de sintetizadores, maquinillas de efectos, guitarras y bajos eléctricos, violines, instrumentos manipulados por ellos, software libre, radios sintonizados aleatoriamente (o no), samplers…

De pronto me gusta imaginar que cuando doy clic en alguno de los triangulitos de play de la discografía que tienen colgada en su página, estoy en realidad tomando una stratilio, una de esas píldoras que planeaba la compañía Psychomatics en alguna de las historias protagonizadas por Ijon Tichy, el espaciotemponauta creado por Stanislaw Lem. Psychomatics deseaba conseguir una sustancia que pudiera ser consumida dentro de las mismas alucinaciones, para así ya no tener que volver más a la realidad y perdernos en una mise en abyme alucinógena cuya equivalencia sonora puede perfectamente estar en las creaciones de Futurología.

Este ente colectivo alimentado por el enigma que entra por los oídos pero que pronto crea en nuestras cabezas todo tipo de escenarios, como el que consiguieron en Lo que escuchan los satélites (suRRism-Phonoethics), su material más reciente, en el que casi con claridad microscópica (¿o telescópica?) podemos ver cómo cobran forma salones en ruinas donde cohabitan sopranos con voces africanas, o parajes plagados de mosquitos robóticos que, planeando en el aire, vemos transformarse en aviones tripulados por seres fluorescentes. Son los belatricianos. Han llegado… Esperemos que dispuestos a dejar atrás su vieja estela de atrocidades.

(…)

Hace un rato que dejé los audífonos en silencio y todavía sigo sintiendo las vibraciones demenciales generadas por Futurología en los nueve tracks de Lo que escuchan los satélites. Y comienzo a sentir la ansiedad por seguir escuchándolos. Casi la misma inquietud que me provoca cuando comienzo a dar clic en alguna de las estimulantes referencias que han dejado dispersas por ahí, lo mismo en sus creaciones sonoras que en el elemento visual que casi siempre les acompaña o en los textos que van soltando para dejar bien sentado que su mundo está apuntalado en ideas. El desasosiego va creciendo hasta obligarme a mover el dedo sobre el mouse. Nuevamente los ruidillos… ¿Escucharon eso? (…) ¿Y eso otro?

Jesus Pacheco está en Twitter - @peach_melba