¡Así es que se canta hijueputa! La historia del madrazo que le dio la fama a Giovanny Ayala

En medio de los hijueputazos diarios, este podría ser el más célebre de la música popular colombiana.
6.4.16

En el 2008 yo tenía unos no tan inocentes 16 años, casi el mismo periodo de tiempo que llevaba Giovanny Ayala haciendo música. Por ese entonces su nombre ya había abarcado gran parte del territorio nacional y se posicionaba como uno de los artistas de música popular con mayor proyección del momento ¿La razón? Había puesto a sonar una serie de canciones bien coreadas por el público, entre ellas un hit con un madrazo bien mentado, visceral y un tanto rabioso. Mitad pasión, mitad odio.

La música popular para ese entonces era algo que uno escuchaba cuando se iba a vacacionar al llano o se sentaba a beber en una cantina en la ciudad. La plata, peso a peso, se iba yendo hasta que no hubiese más que empeñar en esos chuzos de baños incómodos y rockolas con muchachitas en bola posando casual en una fuente o en un taller mecánico.

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Tendría yo 16 años y era más fiel a MTV que a Radiola Tv, ignorando que el canal local mostraba más piel que el internacional en videos de bajo presupuesto al ritmo de canciones que son himnos personales, historias de tusas, engaños y el diario vivir en el llano, porque el llano es lindo. Un deleite para el ojo que admira la belleza en los detalles más simples.

Foto captura de YouTube

Para ese momento, el nombre de Giovanny Ayala sonaba cada vez más fuerte. Ya trascendía la radio AM y las fronteras tanto de su natal Villavicencio, como del Vichada o el Guaviare, lugares en los que su música sonó hace ya unos 20 años cuando grabó sus primeros temas en el extinto sello Llano JES. Para aquel 2008, ya se tomaba la frecuencia FM y se expandía por gran parte del territorio nacional, luego de tomar la decisión de hacer maletas e irse a la capital a probar suerte y promocionar su música. "Eso fue hace 12 años. Me dieron esa oportunidad en sellos El Dorado y yo llegué entrando fuerte con canciones como "Se largó y me la robaron", "Piensa en mí", "Un idiota", "Quién tuvo la culpa", canciones que me dieron todo ese reconocimiento y aún no dejo de cantarlas en las tarimas que me he parado", cuenta Ayala.

Pero…¿Cuál es la historia del madrazo? Y más importante ¿sería este la clave de su éxito? En un ejercicio básico le pregunté a 34 personas de la oficina si sabían quién era Giovanny Ayala, de ellas 27 sabían y 7 no. De las 27 por lo menos 18 lo asociaron con "De rodillas te pido" y muchos lo identificaron como "el de así es que se canta hijueputa". Con esto en cuenta podría decirse que sí, que su reconocimiento, al menos en este caso, se debe a este tema en específico y por supuesto al madrazo que lo acompaña. Sin embargo él asegura que, a diferencia de artistas que solo se popularizan con una sola canción, en su caso fueron varias, dándose el lujo de pegar no con uno sino con varios éxitos.

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Pero bueno, a lo que vinimos.

La anécdota de aquel sonado "Giovanny Ayala, así es que se canta hijueputa", se remite al estudio, lugar en el que se ultimaban detalles de su disco Así es que se canta, publicado en 2008. En una de las sesiones de grabación de la canción "De rodillas te pido", se tenía pensado poner una especie de firma para que la gente identificara quién era el que cantaba el tema, algo así como las dedicatorias en los vallenatos, solo que en este caso no era "¡Pa'mi compradre Juancho!", sino "Giovanny Ayala, así es que se canta compadre".

A comparación de la versión original del tema, que es del conjunto mexicano Alegres de la Sierra, la versión colombiana tenía un grito singular que venía poniendo otro artista de música popular llamado Juan Camilo Mogollón, a quien le faltaban ganas en la propulsión de aquel disparo visceral. "Tiene que hacerlo más fuerte, con más berraquera, le decía yo a Juan Camilo y entonces a él se le saltó la piedra y llegó un momento que dijo 'Giovanny Ayala, así es que canta hijueputa' y el ingeniero lo guardó", recuerda Giovanny.

Cuando fueron a ver el resultado de la canción, el ingeniero le mostró el madrazo y tanto a su equipo como a él, les pareció que tenía algo especial, que no sonaba vulgar. "Se escuchaba una frase como cuando uno se pincha un dedo o cuando la selección mete un gol. Es como una forma de expresarse que nos gustó, entonces quisimos dejar ese HP para el mercado de la piratería y el otro para el mercado comercial", me cuenta.

Aunque hubo rumores que la canción había sido vetada, lo que realmente sucedió es que se crearon dos versiones: el "Compadre", que se usó para el CD y las emisoras, mientras el "Hijueputa" se dejó a disposición de la piratería. Una jugada que sería fundamental para su carrera pues, con el tiempo, aquella versión que la gente recuerda y la que más gusta es la envenenada con el putazo. Para Giovanny esto demuestra el papel de la piratería dentro de la música, una industria que, reconoce, "nos ha servido a muchos de los cantantes de Colombia porque hay mucho reconocimiento de su parte".

Vale la pena decir que el golpecito de suerte le dio al artista el reconocimiento de disco de oro y lo ha llevado a hacer giras por Europa y Estados Unidos, visitando lugares como Madrid, Alicante, Bilbao, Valencia, Sevilla, Amsterdam, Houston, Orlando y Miami. Nada mal para un madrazo, ¿no? En este país de hijueputazos diarios, ¿será este el madrazo más exitoso de Colombia? La competencia es dura.