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Música

EXCLUSIVA: Bleepolar presenta su nuevo EP

Bleepolar nos presenta en exclusiva su EP: Bleepolar vs. El Faraón Bantú. Una mezcla de sonidos colombianos de la jungla, champeta rompecadera y electrónica, firmada por la épica disquera Palenque Records.

En esta nueva entrega de “El dark side of the son”, Bleepolar, pequeño prodigio del sonido que en las pasadas semanas debutó en el terruño VICE con su SUPERMEGAMIX (anticipándonos algo de lo que se traía entre chancletas), nos presenta en exclusiva su EP: Bleepolar vs. El Faraón Bantú. Una mezcla de sonidos colombianos de la jungla, champeta rompecadera y electrónica, firmada por la épica disquera Palenque Records. A continuación, el Bleepo nos habla de su experiencia sacando adelante este totazo. ¡Suénalo!

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Lucas Silva, cabeza del legendario sello Palenque Records, me contactó hace un tiempo para trabajar algunos temas con él. Yo ya seguía su trabajo desde hace rato cuando, buscando y escuchando patrones de ritmos africanos para emular, me encontré con sus documentales de la vida palenquera y su música.

Cuando me contactó, me sorprendió. Me invitó a su casa y me comentó que andaba buscando un sonido crudo africano con la estructura y elementos de la música electrónica, algo que yo andaba explorando en algunas de mis producciones.

Entonces Lucas me pasó algunas sesiones de temas que él había grabado: sesiones monstruosas de champeta, bullerengue, son palenquero y otros ritmos afrocolombianos.

Al principio, la cantidad de instrumentos y elementos en una sola sesión de champeta (hasta catorce líneas de guitarras diferentes, por ejemplo) fue abrumadora, pero poco a poco empecé a trabajar y salió el EP, a modo de colaboración. Este lanzamiento marca una nueva etapa en mi evolución musical, porque ya dibujo con mano firme las primeras líneas de un sonido más sólido. Siempre me ha interesado explorar la música folclórica de diferentes lugares a través de un lenguaje universal.

Bleepolar vs El Faraón Bantú es el primer capítulo de mis nuevas aventuras musicales. Un viaje sónico entre una selva digital repleta de animales salvajes, reptiles venenosos y sorpresas peligrosas a la vuelta de cada árbol. Es una unión entre el sonido místico y más refinado de la champeta que raya con la psicodelia y los trances de los chamanes africanos, que con sus animaciones y coros invitan al despeluque y a otros placeres más terráneos.

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Kickdrums fuertes 4 on the floor, basslines pesados, leads progresivos, breakdowns y drops para generar mayor tensión, son elementos traídos del house y el techno que, con una carga fuerte de percusión africana y sintética, crean un groove alegre y dinámico. Abriendo está el tema "No Habla Na" del que solo tenía la sesión de guitarra de Dally Kimoko, que luego de una breve googleada me enteré que era uno de los guitarristas más sobresalientes de República del Congo. Un señor de los acordes, riffs y melodías calientes con participación en más de 300 álbumes. Armé todo a partir de estas guitarras, ya conocía un poco la cadencia del bassline champetúo, agarré los drums clásicos del sonido picotero y les puse pads, leads, arpeggios, y desbarajusté la estructura para terminar con un tema que despega desde la selva del Congo y termina en una galaxia a varios parsecs de distancia.

El segundo tema, "Mama África", fue grabado junto a la Colombiafrica Orquesta, con la participación estelar del magnífico Louis Towers, una de las voces más reconocidas de la champeta en este lado de la Vía Láctea.

El proceso fue parecido al anterior, desembalaje y reconstrucción de una sesión tan grande que me dio pesadillas. Empieza con un mood playero, sube revoluciones con un solo de trombón y chops de guitarra con arpeggio digital, y termina con una cumbia cruda que vuela sobre la Sierra Nevada de Santa Marta.

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"Vacilón del Faraón" es el tercer tema. Un perreo que grabó Lucas junto al Dj Rata Piano y el máximo Monosoniko Champetúo, eminencias del vacile efectivo. A esta canción curtida en el sonido del picó popular decidí darle un cambio radical: tomar samples, secuenciarlos, deformarlos y meterle una onda relajada, medio pretenciosa y deep, mucho más mental.

La canción de cierre es el champetazo más fino que he escuchado: "Kumina", con la aparición de Bopol Masiamina y Justo Valdéz. Para esta desbaratada me tocó estudiar muy bien cada audiotrack, ver dónde coincidían las guitarras, cómo iban los arreglos, cortar tentáculos y luego re ensamblarlos a punta de caucho digital. Una canción que empieza oscura, va a la luz, se despeluca y vuelve a la oscuridad, tal como una buena noche de fiesta.

Descarga Bleepolar vs. El Faraón Bantú aquí:

(NOTA: solo hay 100 descargas exclusivas para arrancar).

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