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Estrellas del Caribe: los amos de la psicodelia palenquera estrenan su primer disco

Después de 35 años, desde la formación de esta agrupación, los maestros palenqueros están listos para tomarse Bogotá.
20.10.15

Desde el corazón del monte, a través de la espesa vegetación, se escucha el eco de un tambor. Los habitantes de San Basilio de Palenque ponen atención porque saben que el sonido anuncia algo importante. Tal vez murió alguien, a lo mejor hay un matrimonio o se acerca un festival. Para este pequeño pueblo de la costa caribe colombiana, cuyo corazón late al ritmo del bullerengue, las puyas, el mapalé y la champeta, el tambor es un pilar cultural, parte de sus códigos sociales cotidianos. Desde hace siglos este instrumento ha acompañado la alegría y la tristeza de los habitantes de este lugar, uno de los olvidados por el Estado.

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El legado musical de Palenque, el primer territorio libre de América, ha pasado de generación en generación a través de la trasmisión oral, lo cual ha generado un registro muy frágil de esta tradición pues cada vez hay menos personas capaces de transmitir este conocimiento. Para rescatar a esta música de la extinción, se han encomendado varios proyectos de registro y salvaguarda, como el proyecto del sello Palenque Records. A este se le suma la iniciativa del músico, miembro de Mitú, Franklin Tejedor, "Lamparita", quien se dio a la tarea de hacer un registro fonográfico de las canciones de las Estrellas del Caribe —banda donde toca la percusión junto con su padre, Laureano Tejedor, "Lámpara"— en un LP de ocho canciones que se lanzará en vivo el 23 de octubre en LaTora 4Brazos, en Bogotá.

Para este joven músico lo más importante de grabar a las Estrellas del Caribe es: «Visibilizar esta música para que la gente también conozca que en el Palenque hay otras cosas. Muchas personas no tienen idea de esta banda. Estos señores son unos sabedores de la cultura, son pilares de la cultura palenquera y de una u otra manera, eso hay que registrarlo y guardarlo para las generaciones que vienen. Si tú no lo guardas, eso se pierde», nos dijo Franklin en una entrevista.

En 1998 el cineasta y productor bogotano Lucas Silva decidió buscar a las personas que han dedicado su vida a hacer esta música que, ha aportado tanto al folclor nacional aún desde la marginalidad. El resultado de su investigación fue un compilado llamado El vacile efectivo de la champeta criolla, Vol. 1, que dio origen a su sello Palenque Records. Desde entonces, músicos como Son Caribe y Abelardo Carbonó han salido del anonimato como pequeños estandartes de la cultura colombiana en el exterior. Pero todavía hay muchos grupos perdidos, y aún es apremiante el reconocimento a su legado. Entre estos músicos se encuentran las Estrellas del Caribe.

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Preservar la cultura de un pueblo es la única forma de validar su existencia y así lo entiende Franklin y otros jóvenes contemporáneos a él, que prácticamente tienen la responsabilidad de salvaguardar y trasmitir el conocimiento de sus antepasados. Según Lamparita, la grabación de este disco ha motivado a muchos pelados de la región que ahora quieren aprender a tocar los tambores. Y no es sólo la gente de Palenque quienes se sienten identificados con esta tradición, sino que músicos de varias latitudes han visto una fuente de inspiración y experimentación en estos ritmos. Después de 35 años, desde la fundación de las Estrellas del Caribe, la psicodelia afrocolombiana está lista para encantar al mundo.

Este grupo, más que una banda, son un parche de amigos que combinan sus vidas en el campo con la música que hacen. La banda apareció más o menos en 1975, cuando llegó la luz a San Basilio de Palenque. Ese logro de la modernidad trajo consigo el famoso picó, un equipo de sonido gigante, pintado de colores estrambóticos, donde sonaban vinilos de bandas de afro beat. En ese tiempo, Leonel Torres era un picotero del Palenque que, inspirado por la nueva música que llegaba, se juntó con sus amigos y formaron el grupo. Lo primero que hicieron fue ir al monte a buscar madera para armar unos tambores y traducir las canciones africanas a la lengua del Palenque. Desde entonces, no han parado de tocar y tomar ñeque, un trago poderoso y típico de la región hecho a base de caña.

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Aparte de participar en un par de compilados de Palenque Records y grabar cuatro temas en los años 80, con el sello Felito Records —que son oro para los coleccionistas de vinilos raros—, este grupo pionero de la champeta criolla, no ha grabado un larga duración y mucho menos ha ganado un peso por las reproducciones de sus colaboraciones en aquél compilado dorado de Felito. Esta es la razón por la cual Franklin decidió grabar el primer LP de este grupo.

En este nuevo disco, Estrellas del Caribe recoge los sonidos tradicionales de Palenque, que encuentran sus raíces en la cultura de los esclavos que llegaron al país durante la colonia y que se afianzaron en la época de los cimarrones, para, posteriormente, mezclarse con la influencia del afro beat. La particularidad de las Estrellas del Caribe es el componente venenoso y fuertemente psicodélico que le meten a su música. Estas canciones, cantadas en español y el idioma palenquero, tienen la capacidad de transportar a quien lo escucha hacia el monte, en un baile alrededor de una fogata acompañado de ron blanco y la brisa del Caribe. Es pura magia de la buena.

Lamparita, hijo de uno de los miembros de la agrupación, cuenta que entró a formar parte de las Estrellas del Caribe de forma orgánica y un tanto circunstancial. Un día alguien murió en el pueblo y el señor que tocaba el llamador (el tambor que lleva el ritmo) no estaba disponible para ir a tocar en aquel funeral, como Lamparita había empezado a practicar, y además tocaba las percusiones en su grupo de baile, los mayores ya lo tenían visto y lo llamaron para que ayudara. Después de eso, un día tuvo que remplazar a su padre y finalmente se quedó tocando con ellos. Por eso, para Franklin, este grupo también es una institución a través de la cual la gente de su pueblo sigue en contacto con la música tradicional del Caribe.

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Para, Lamparita, otorgarle el crédito necesario a su la banda de su padre tiene una relevancia local y nacional: «a ellos siempre los han visto como los músicos del parche, los borrachos del pueblo y nunca se habían dado cuenta que lo que estos manes han venido haciendo tiene mucha importancia para la comunidad y para el país» comenta Lamparita. «Si ellos no estuvieran ahí, mucha gente no conocería los tambores, son sabedores de la cultura, ellos son el patrimonio».

El proceso del disco

Lamparita tiene 23 años y nació en San Basilio de Palenque. Desde que tenía unos 8 años, tal vez menos, aprendió a tocar los tambores al oído, observando a sus mayores y practicando con ollas, tablas, mesas y básicamente cualquier cosa que hiciera ruido. Desde entonces, ha participado en bandas emblemáticas de Palenque, como Las Alegres Ambulancias, en donde tocó y viajó junto con Graciela Salgado, la “cantaora” más reconocida de esa región y una de las principales embajadoras culturales del país. Además, junto a Leonel Torres, Rosalio Salgado, el difunto Diógenes Salgado y Laureano Tejedor, su padre, toca en Estrellas del Caribe. Actualmente, de la mano de Julián Salazar, de Bomba Estéreo, forma parte de Mitú, una insólita dupla que mezcla techno con percusiones palenqueras que a través de máquinas y percusiones logra hacer una traducción electrónica del espíritu de la selva.

Franklin Tejedor. Foto tomada del Facebook de Estrellas del Caribe

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Desde que Lamparita migró a Bogotá, en 2011, se puso como objetivo grabar un disco con las Estrellas del Caribe hasta que, finalmente, en 2013, llamó a sus compañeros en Palenque y les dijo: «”Ya tienen el pasaje comprado para que vengan”. Se pusieron felices, porque un año antes yo les había dicho que quería grabarlos. En ese entonces ellos me dijeron: “Ojalá, llévanos, aunque no nos pagues pero llévanos”. Me imagino que, ese día, después de que los llamé armaron un rumbononón».

Franklin logró un acuerdo con los productores de Changó Records y el sello grabó, mezcló y masterizó todo el disco. Las sesiones de estudio fueron en Bogotá y duraron 13 días, pero sacar la pieza final tardaron casi dos años. La razón fue la falta de presupuesto, pero el resultado de todo este esfuerzo es un disco con ocho canciones originales de la banda en la que se expresa el sabor y la gracia de estos maestros palenqueros. Lamentablemente, cinco días antes de que el LP estuviera listo, Diógenes Salgado, encargado de la segunda voz y las marcas, falleció. Con 74 años era el miembro más anciano del grupo y no pudo ver el resultado de este trabajo.

El proceso de grabación en un estudio moderno fue un algo complejo, cuenta Lamparita. Sobre todo para Leonel Torres, vocalista y fundador de la banda, quien tiene unos 65 años. Lamparita cuenta que el repetir constantemente las tomas de las canciones era una tortura para este hombre, acostumbrado a cantar en la sala de su casa. «Él me decía: “¡Eso está bien, Jr.! ¿Para qué repetirlo?”. Y yo le respondía que no servía la toma, porque siempre que acabada de cantar, hacia un como "jummm", y eso no podía salir en el disco. Marica, eso fue un camello», recuerda Franklin entre risas.

Este viernes 23 de octubre las Estrellas del Caribe van a envenenar la noche con todo el sabor de sus tambores para lanzar su primer disco homónimo. El lugar indicado para atestiguar todo este veneno será LaTora 4Brazos y la entrada cuesta 25.000 y 30.000 con el disco, además se rumora que va a haber ñeque. Así que aproveche esta oportunidad de bailar al son de este grupo lleno de sabor.

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Si quiere estar pendiente de las Estrellas del Caribe siga su Facebook aquí. El disco pueden encontrarlo en La Roma Records, Tornamesa y si quieren conseguirlo directamente con Lamparita pueden contactarlo por acá.