Música embarrada de necrofilia: Hablamos con Los Rucos de la Terraza sobre su nuevo disco

La charla osciló entre lo puerca que es la iglesia católica, los animales muertos en sus shows, GG Allin y los obstáculos de ser una banda auto sustentable para gente frustrada. Puras perlas de sabiduría.
27.7.16

Todas las fotos son cortesía de Los Rucos de la Terraza

Hace unos días llego a la oficina el nuevo disco de Los Rucos de la Terraza. El material se titula Capirucho Chiquitero y la portada es protagonizada por un cadaver humano que tardaron 24 horas en despellejar. La música que contiene el álbum, tal como ellos lo declaran, "no incluye vaselina" pero (créanme) es recomendable usarla por si alguna de sus letras sobre vergas, prostitución, muerte, borracheras y perversiones te llega a rozar.

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No voy a mentir. El morbo que provocó en mí tener una cochinada así entre las manos me doblegó y terminé con el cerebro magullado después de escuchar el disco completo. Ahora, después de haberme chutado todas sus marranadas, entendí que, como las drogas, esta banda con base en Guadalajara, sabe picar los nervios correctos para dejarte colgado. En parte esto se debe a que la fusión que hacen de cumbia, norteño, hip-hop y blues, aderezada con rimas horribles que trasgreden cualquier valor moralista en nuestra sociedad, da como resultado un producto igual de prohibido y deseado que la manzana que se comió Eva.

Con tal de entender de dónde vienen todas su perversiones, y poder así liberar mi culpa moral por sentirme tan atraída a su trabajo, decidí contactar a Pablo Favela (guitarra), Masturberto (teclados), Pablo Arteaga (bajo), Herminio Arteaga (batería), y Siddharta Martínez (vocales), para hablar con ellos sobre su nuevo disco, lo puerca que puede ser la iglesia católica, los animales muertos que acompañan sus shows, GG Allin, los obstáculos de ser una banda auto sustentable e independiente, las referencias mexas que utilizaron para darle vida a este proyecto, la gente frustrada que los escuchan y sus fantasías eróticas con muertos.

Yo, igual que ustedes, soy de provincia. Sé que a mucha de la gente de allá le sobran prejuicios y su fe en la iglesia es ciega. ¿Alguna vez formaron parte de ese círculo?, ¿Qué los motivó a incluir y pervertir ese tipo de tradiciones durante sus shows?
Todos los integrantes de Los Rucos de la Terraza tenemos familias católicas. Varias veces hemos participado en rituales religiosos y eso es una gran inspiración para nosotros. Las iglesias son grandes escenarios donde siempre puedes ver el mismo performance. Son puercas de por sí y están llenas de erotismo: vírgenes con cara de orgasmo, santos con cara de pasivas, hombres colgados de las paredes con la expresión de estar recibiendo una buena mamada. Además la gente se arrodilla, abre la boca y saca la lengua cuando se lo ordenan. Cuando eres católico no hay nada que te ponga más caliente que una iglesia. Las cosas más marranas se dicen en un confesionario. Los mejores culitos del barrio los puedes encontrar un domingo en misa de 12:00 y fantasear con que la virgen te la chupe en un altar es una experiencia deliciosa. Es por eso que decidimos hacer nuestras propias misas en los conciertos. La única diferencia es que en vez de que la gente nos diga sus pecados, nosotros les decimos los nuestros.

Su música y sus actos en vivo siempre están llenos de marranadas. Cosas muy parecidas a lo que se podría ver en un acto de porno gore, por ejemplo. ¿Cuál creen que es la diferencia puntual entre ver porno muy atascado y escuchar a Los Rucos de la Terraza?
Los Rucos: Los Rucos de la Terraza jamás podremos igualar al porno. La pornografía es el mejor invento de la humanidad. Los actores porno son los chamanes gráficos del mundo moderno. Nosotros no tenemos ese poder. Pocas veces logramos excitar sexualmente al público. Por el contrario, el público ya llega como burro en celo a nuestros toquines y ellos nos excitan a nosotros y nos la ponen bien maciza. Son nuestros putos amos y nosotros sus putas. Se las chupamos como la traigan.

Sé que sus inspiraciones van un poco por Jodorowsky y GG Allin, pero también me imagino que hay cosas nuevas y frescas allá afuera que los inspiran, ¿podrían mencionar algunas?
Jodorowsky fue una inspiración visual en la primera etapa de Los Rucos de la Terraza. Nos gustaba su manejo de la semiótica en las películas y recuperamos algunas ideas que nunca funcionaron del todo. Ahora nos desligamos por completo de su influencia, no estamos de acuerdo con la psicomagia y nos aburre su función como terapeuta. A GG Allin lo conocimos gracias a un usuario de Facebook que nos escribió para decirnos que junto a él éramos unos maricas. Tenía toda la razón. Nunca lo habíamos visto y nos impactó su trabajo escénico, pero jamás fue una influencia para nosotros. Nuestras necesidades estéticas son muy diferentes a las de GG Allin y no pretendemos compararnos con él. Algunos usuarios comparan físicamente a nuestros integrantes con los de otras bandas, pero el parecido es circunstancial y no intencionado. Nuestras más grandes influencias estéticas son elementos de la cultura popular mexicana como Cepillín, Los Bukis, Los Cadetes de Linares, la revista Alarma!, Memín Pinguín, El Libro Vaquero, el porno amateur, la lucha libre, José Alfredo Jiménez, Javier Solís, Antonio Aguilar y, por supuesto, la narcocultura.

Capirucho Chiquitero es su segundo material de estudio después de Katabuum!!! (2012), ¿por qué tardaron tanto en sacar algo nuevo?
Las canciones las compusimos en putiza y las integramos a nuestro repertorio casi de inmediato. Lo tortuoso fue el proceso de producción: grabación, mezcla y maquila. Todo ello implica dinero y los integrantes de Los Rucos de la Terraza no estábamos dispuesto a pagarlo de nuestros bolsillos. Decidimos esperar hasta que la banda generara el recurso con su propio trabajo. Nos planteamos ser una banda autosustentable que genere su propio dinero. Nuestra premisa es clara: no tocamos si no nos pagan. Por eso tardamos tanto. Pocos empresarios se arriesgan a invertir en un proyecto como el nuestro y eso nos ha obligado a sobrevivir en el clandestinaje. Organizamos nuestros propios eventos ilegales y asumimos riesgos cabrones para obtener ganancias. Hasta que obtuvimos las ganancias que necesitábamos, pudimos sacar el disco. Para nosotros es una cuestión de dignidad: tener una banda es un trabajo y ese trabajo debe de ser remunerado.

¿Qué puede esperar la gente de este material?
Pueden esperar más razones para recurrir a las drogas y el alcohol y sentirse miserables en este mundo de mierda. Musicalmente es una mezcla de narcoblues, ranchmetal y durangore. Algo así como Chicoché con Alice Cooper, pero con Síndrome de Down. En definitiva, la peor banda de México tocando las peores canciones del mundo.

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¿Cuál es su canción favorita de Capirucho Chiquitero?, ¿Por qué?
A todos los integrantes nos gustan canciones diferentes, pero coincidimos en que la mejor parte del disco es cuando por fin termina.

Para pedir tu disco de Capirucho Chiquitero manda un mensaje por aquí.

¿Cuánto tiempo tardaron en despellejar el cadáver de la portada de Capirucho Chiquitero? Y por cierto, ¿por qué un cadáver?
Utilizamos un cadáver porque siempre hemos querido llevar restos humanos al escenario y nunca lo hemos logrado. En vivo tratamos de compensarlo con cadáveres de otros animales, pero para el arte del disco nos empeñamos en conseguir personas muertas. No podemos revelar dónde los obtuvimos, pero el proceso fue impactante. Cumplimos varias de nuestras fantasías: besamos a un muerto, acariciamos sus güevos y sus vaginas frías, nos acostamos con ellos y los manoseamos hasta el puto cansancio. Al principio nuestra idea era aparecer en las fotos con los cadáveres, pero después de varios intentos lo desechamos porque entendimos que jamás podríamos competir con la sensualidad de un cadáver. Los cuerpos de los muertos son hermosos y nosotros siempre hemos sido personas horrendas. El rostro de la portada fue diseccionado y despellejado en una funeraria. Se utilizó en diversas prácticas y, según nos dijeron, ese cadáver en particular fue manipulado durante 24 horas hasta tenerlo en el estado en el que lo encontramos.

¿De qué viven los Rucos de la Terraza?, ¿con cantar porquerías les alcanza o tienen otras chambas?
Los integrantes de Los Rucos de la Terraza somos trabajadores asalariados. El trabajo macizo nos permite sobrevivir y solventar nuestros vicios. Sin embargo, estamos haciendo todo lo posible para que la música se convierta en nuestra principal fuente de ingresos. Hemos entendido que la idea generacional de que una empresa debe “descubrir al músico” ha quedado obsoleta. Nosotros mismos difundimos nuestro proyecto como un virus, construimos el producto a punta de vergazos y tratamos de entender al mercado, sin managers ni pinches vividores de la música, que en pasadas ocasiones ya nos han chingado. Afortunadamente, siempre tenemos el respaldo de Favela Récords, nuestra casa productora, que ha sabido comprender nuestra necesidad artística y nos apoya para seguir existiendo en un nicho verdaderamente underground.

¿Por qué creen que en esta época no existen tantas bandas violentas, inmorales y perversas como ustedes?, ¿qué le está pasando al mundo?
Sí las hay, pero al igual que a nosotros, pocos las escuchan. La mayoría del público quiere seguir escuchando mensajes románticos y esperanzadores. Nuestro mundo es decadente, pero la gente prefiere escuchar aquello que lo haga sentir mejor persona. En las redes sociales los usuarios ponen fotos de perfil donde se ven bellos y virtuosos, aunque en la vida real sean horrendos. Esa misma hipocresía generalizada sucede con el arte: a la mayoría le gustan las expresiones artísticas que le revelen un mundo hermoso, aunque la realidad sea asquerosa.

Nunca los he visto en vivo, pero me imagino que ha de ser un infierno. Quiero que me cuenten cuál ha sido su presentación más cochina y transgresora dentro de todos estos años y por qué.
Todas nuestras presentaciones en vivo son horrendas y asquerosas, pero particularmente recordamos el toquín donde presentamos el disco Capirucho Chiquitero como uno de los más puercos que hemos tenido. El público estuvo eufórico en todo momento, se apropió del escenario y mientras tocábamos nos aventaron mucha mierda. Algunos cogieron en el baño del establecimiento mientras todos los miraban, otros levantaban sus celulares para reproducir películas porno y durante la presentación se repartieron drogas gratis a la concurrencia. Toda una puta euforia colectiva.

Sin embargo, uno de los eventos más impactantes para la banda fue hace dos años, cuando una persona del público perdió la vida durante el toquín en circunstancias misteriosas. Tuvimos que seguir tocando con la muerte aún fresca en el aire. La sensación fue indescriptible.

Ustedes constantemente están picando el nervio moral de la gente (ya les bloquearon el Facebook más de 38 veces), ¿alguna vez los han agredido en vivo y directo por hacer lo que hacen?
Hasta ahora, nuestra cuenta de Facebook ha cumplido 49 desactivaciones definitivas. Hemos sido parte de algunas campañas de desprestigio en ciertos periódicos locales, se han hecho cadenas de correos en nuestra contra y recientemente recibimos algunas amenazas de muerte por parte de usuarios anónimos. Muchas de esas acciones, se han originado principalmente por nuestra postura ante la religión católica. No obstante, todos nuestros enemigos son virtuales. No nos han increpado en vivo ni hemos tenido el gusto de dialogar con ellos en persona. Pareciera que todo es parte de un gran performance que no termina en el escenario y que nos persigue hasta nuestras casas y nuestros trabajos. A pesar de todo, Los Rucos de la Terraza estamos dispuestos a seguir haciendo música. La traemos bien maciza.