Los exorbitantes precios del atún rojo

El atún rojo (o de aleta azul) está a punto de extinguirse y ha alcanzado precios verdaderamente ridículos.
9.5.16
Photo via Flickr user Paul Keller

Cada año, los pesos pesados de la industria alimentaria se reúnen en el legendario mercado de pescado Tsukiji de Tokio para participar en una de las tradiciones de Año Nuevo más conocidas de ese país: subasta de atunes.

Hacer la puja ganadora en la primera subasta del año, además de llevarse un gigante y fresquísimo atún, es motivo de presunción en un país que padece un apetito insaciable de pescado fresco. Pero también significa "quedar bien" frente a los dioses, según la superstición de goshugi soba, que se traduce como "precio de felicitación" o "pagar demasiado". De hecho, pagar precios exorbitantes es habitual el gran día de Tsukiji.

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No hay necesidad de decir que esta competencia tiene una mezcla única entre machos y pagos excesivos y supersticiosos que conduce a toda clase de dramas. Algo que sucede cada año en enero, en el mercado de Tsukiji.

Japanese sushi chain owner on $117,000 tuna: "It was a little more expensive than expected." https://t.co/qz8f05VjDE pic.twitter.com/Gz2wvqeoPG

— Anna Fifield (@annafifield) January 5, 2016

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Kiyoshi Kimura, el dueño de la cadena de restaurantes Sushi Zanmai, realizó una asombrosa puja ganadora de 14 millones de yenes ($117,000 dólares) por un atún de 200 kilos, lo que sería $585 dólares por kilo, casi 5 veces más que la pesca del año pasado, informó el Washington Post.

"Fue un poco más caro de lo esperado, pero es de la más alta calidad según su forma, color y grasa", Kimura les dijo a los reporteros en el mercado poco después de comprar el leviatán azul. "Quiero que nuestros clientes sean felices. Era la última subasta en Tsukiji, así que había mucha gente ahí y sentí que todos en la subasta estaban muy conmovidos".

Esto podría sonar como a mucho dinero, y de hecho lo es, pero $117,000 dólares difícilmente es un récord y palidece en comparación de los $1.8 millones que Kimura pagó cuando quedó enganchado en una subasta de Año Nuevo contra su némesis de la cadena de sushi Itamae por un atún azul de 222 kilos en 2013.

La pesca de este año vino de la costa norte de Japón, famosa por su población de atún. Aunque la pesca comercial de especies en peligro de extinción como la del atún azul, combinada con la creciente demanda por sushi de alta calidad, es razón de preocupación para muchos ambientalistas.

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"Dado el terrible estado de la población —diezmada a solo 4 por ciento de niveles aún sin pescar— la principal preocupación es que el precio de la subasta está creciendo otra vez", Amanda Nickson, directora de Global Tuna Conservation en Pew Charitable Trusts, dijo en un comunicado de prensa. "La comunidad internacional debe hacerle saber al gobierno japonés que se necesitan acciones adicionales para salvar esta especie".

De todas formas, la primera subasta de este año fue histórica por una razón más, fue la última de Año Nuevo que se llevará a cabo en el legendario mercado Tsukiji, con 80 años de historia.

El mercado va a cerrar y reabrir en una isla artificial cerca de la zona de los Juegos Olímpicos de 2020, lo cual es muy conveniente para la población turística, pero probablemente sean malas noticias para la población de atún azul, que de por sí ya la está pasando mal.