¿Estamos programados para escoger alimentos rojos?

Un nuevo estudio científico revela cómo los seres humanos usamos el color para escoger lo que comemos.
21.11.16

Nunca había sido tan relevante la clásica expresión "comer con la mirada" como ahora. Si no estamos en Instagram buscando #foodporn sin parar, estamos salivando al ver programas de cocina o fotografiando alimentos desde cada ángulo posible mientras se van enfriando.

Y ahora, un nuevo estudio de investigadores de la Escuela Internacional para Estudios Avanzados en Trieste, sugiere que la expresión también podría aplicarse a nuestras preferencias culinarias. La investigación afirma que los humanos usan el color para evaluar el valor nutrimental de los alimentos y prefieren la opción calórica más alta.

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El informe, recién publicado en el diario Scientific Reports, reveló, utilizando alimentos no procesados, que es más probable que los seres humanos escojan alimentos rojos y no verdes, debido a que los primeros indican un valor nutrimental más alto.

Posiblemente sea la razón de no haber querido comer verduras de niño.

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Los investigadores presentaron a 68 participantes una variedad de imágenes de alimentos y de otros objetos, y les pidieron valorar los motivos de cada elección. También se le pidió a tomar en cuenta el contenido calórico de cada imagen.

No se observó ninguna inclinación específica por algún color en las imágenes de objetos, pero los resultados mostraron que los participantes calificaron los alimentos rojos, como el espagueti boloñesa, más alto que los alimentos verdes, como los pepinos. La investigación concluyó que los "participantes tendían a atribuir mucha menor energía a los alimentos verdes, incluso cuando el contenido calórico estaba controlado".

Realmente no es sorprendente. Una ensalada nunca será tan atractiva como un filete de res grueso y jugoso.

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Raffaella Rumiati, coautora del estudio y neurocientífica, explicó en una declaración de prensa cómo los descubrimientos se relacionaban con otras teorías de las decisiones humanas para comer. Ella comentó: "De acuerdo a algunas teorías, nuestro sistema visual evolucionó para distinguir fácilmente las bayas, frutas y vegetales más nutritivos en el follaje silvestre".

Entonces puedes culpar a tus ancestros por la "alergia al brócoli" que desarrollaste.