Cultură

¿Qué piensan de Google Translate los traductores de VICE España?

Google Translate ha cumplido diez años. Diez años en los que ha pasado de ser una herramienta que te ayudaba a salir del paso con traducciones simples a ser un traductor realmente potente, pero ¿qué piensan los traductores?
3.5.16

Hace diez años, el mundo de los diccionarios bilingües se estremeció. Hace diez años nació Google Translate, el sistema de traducción automática de Google, que se convirtió casi automáticamente en el servicio preferido de todos aquellos que teníamos que intentar escribir algo en otro idioma y no teníamos ni idea de ese otro idioma.

En aquella época, era imposible utilizarlo para traducir una frase de más de tres palabras y que la respuesta no fuese un sinsentido. Hoy en día, es capaz de traducir un artículo de casi 2.000 palabras sin grandes dificultades. Doy fe de eso. Precisamente por esto último, hemos decidido preguntarle los traductores de VICE España —Rosa Gregori de The Creators Project y i-D España, Mario Abad de VICE.com, Eva Cañada de Broadly en Español y Hector Castells de VICE News en Español— que piensan ellos de Google Translate y cual creen que será el futuro de su profesión.

VICE: Vale, sed sinceros, ¿qué porcentaje de trabajo os soluciona Google Translate hoy en día? ¿soléis utilizarlo?

Rosa Gregori: Prácticamente nada, solo lo utilizo muy de vez en cuando si tengo que traducir un post de lenguas cercanas al español, como francés o italiano, si no es un puto desastre. Además para traducir textos con muchos juegos de palabras y frases hechas, como es mi caso, simplemente no funciona, es como cuando intentamos "desmexicanizar" un texto traducido del inglés al español por nuestros queridos compañeros mexicanos, muchas veces ahorro más tiempo traduciendo directamente el texto original que intentando averiguar qué es lo que quiere decir esa traducción directa palabra por palabra.

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Mario Abad: Siendo sinceros, no uso Google Translate jamás. Uno no estudia una carrera de cuatro años para dejar en manos de este programa su trabajo del día a día. Por lo general, los traductores utilizamos algunas herramientas de traducción asistida, diccionarios y glosarios en línea para facilitarnos la labor, ¡pero no para que la hagan toda!

Hector Castells: Cero por ciento.

Eva Cañada: Vale, seré sincera. Lo cierto es que solo he utilizado Google Translate un par de veces en mi vida y jamás ha sido para mi trabajo. Me da urticaria solo de pensarlo. Una de las veces fue para traducir al francés una solicitud de alojamiento en un precioso apartamento en Francia a través de Homelidays y, la verdad, en esa ocasión me importaba bastante poco que la redacción no fuera perfecta. Solo quería que se entendiera lo básico: "Yo. Apartamento. Querer. Pasta. Cuánta.". Las demás veces han sido para buscar la traducción de alguna chorrada a algún idioma peregrino que me permitiera desconcertar a mis amigos de Facebook (lo sé, soy medio mongola).

Cuando salió, Google Translate era un maldito desastre, ¿qué pensasteis vosotros?

Rosa: La verdad es que creo que antes de trabajar aquí (hace dos años) nunca lo había utilizado, soy muy desconfiada y me suelo fiar más de mis traducciones que las de los demás, sobre todo si estos demás son una máquina.

Mario: Pues fue un alivio. Pensé que tenía el trabajo asegurado durante unas cuantas décadas más. Nunca ha supuesto una amenaza por sus tremendas limitaciones, pero reconozco que puede ser de utilidad para ciertas situaciones.

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Hector: Era mucho más divertido que ahora. Ahora es fascinante a nivel tecnológico, pero ya no traduce cosas como "Perdón por no cogerte el teléfono" por la gloriosa "Sorry if not fuck you", por ejemplo.

Eva: Yo no pensé nada, la verdad, porque ni siquiera se me ocurrió probarlo. Si me dices que al principio era un desastre me lo creo, pero vaya, ni idea. Supongo entonces que cuando salió se producirían un montón de divertidas situaciones cómicas como de vaudeville salpicadas de malentendidos y graciosas caras de "¿Qué coño me está diciendo este tío?" por parte de los receptores de los mensajes, pero jamás se me ocurrió pensar, por ejemplo, que Google Translate fuera a acabar con la profesión de los traductores o alguna cosa ultra-alarmista por el estilo, si es lo que preguntas.

Cada vez las traducciones son más completas y más cuidadas, ¿creéis que algún día podrá sustituiros totalmente?

Rosa: No way, detrás de una traducción hay todo un proceso de documentación que una máquina está lejos de poder hacer, además de que es imposible que estas máquinas puedan abarcar toda la riqueza de un lenguaje, con sus frases hechas, jergas, etc., a menos que los humanos empecemos a hablar realmente mal, creo que los traductores no seremos substituibles en un futuro cercano.

Mario: Es cierto que la traducción automática ha mejorado muchísimo y hacen verdaderas virguerías, pero creo que aún queda mucho camino por recorrer para que llegue el día en que nos pueda sustituir. Los idiomas no solo se componen de palabras. También tienen una riqueza semántica increíble y es muy difícil lograr que una máquina la reproduzca. Internet está plagado de carteles, manuales de instrucciones y avisos pésimamente traducidos por Google Translate o alguna solución similar. Es muy gracioso leerlos pero esa es la realidad actual cuando usas la traducción automática sin que nadie la supervise después.

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Hector: Servirá para traducir catálogos e informaciones que no exijan demasiada interpretación, para subtitular y para productos de consumo masivo, como la mayoría de la prensa, libros infantiles, algunas traducciones técnicas, las instrucciones de uso de un preservativo o los prospectos de los medicamentos. Todo eso será sustituido, si no lo ha sido ya. El periodismo de investigación, la traducción literaria, el argot sociológico nunca serán sustituidos del todo.

Eva: Ni de coña. La grandeza de los idiomas —y muchas veces su parte más jodida— es que están repletos de expresiones y giros que se prestan a múltiples interpretaciones, y dudo mucho que alguien pueda hacerlo mejor que un ser humano experimentado, aunque ese alguien sea un ordenador, un programa, una app o un robot, directamente.

Muchas veces, como traductora, me paso un rato largo dándole vueltas a cómo traducir determinada frase o determinado concepto. Me tengo que levantar y hacerme un café o ir a por algo a la nevera para despejarme y poder volver a sentarme con la mente fresca. Y algunas veces la solución pasa por cambiar la frase completamente para que se entienda bien en el idioma de destino, dando un giro idiomático al asunto. No me imagino a Google Translate haciendo eso, la verdad. Ni haciendo giros idiomáticos ni levantándose a prepararse un café.

¿Ha afectado/cambiado mucho vuestra forma de trabajar/vuestro trabajo por su culpa?

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Rosa: Prácticamente solo me hace perder el tiempo cuando intento utilizarlo, porque me encuentro con un texto que igualmente tengo que intentar descifrar y retocar.

Mario: En lo más mínimo. Para mí, es como si nunca hubiera existido. No lo contemplo como ayuda de trabajo en ningún momento, y mucho menos como competidor, al menos por ahora. Eso no quiere decir que esté en contra de la aplicación de las nuevas tecnologías a nuestra labor. Creo que no soy el único al que le daría un tabardillo si tuviera que volver a traducir con voluminosos diccionarios y sin una triste conexión a internet.

Hector: No.

Eva: Pues ya te digo que nada de nada. Es que insisto en que me sale urticaria solo de pensar en utilizarlo para el trabajo, habiendo como hay herramientas, glosarios y diccionarios tan completos en la red que facilitan la labor de los traductores. Si a mí algún traductor profesional me dice que utiliza Google Translate para su trabajo automáticamente pierde toda credibilidad. Ha sonado un poco radical, pero es lo que pienso. Quizá menos radical sería decir que si me entero de que lo usa voy a su casa con un mazo y le reviento el PC. Sí, mucho mejor así.

Yo he hecho más de una traducción más o menos buena gracias al Translate, ¿qué pensáis de esto? ¿Creéis que cualquier capullo puede convertirse en un pseudotraductor por su culpa?

Rosa: No, a menos que los cretinos como tú empiecen a acostumbrarse y conformarse con esas porquerías de textos traducidos y nuestro lenguaje vaya perdiendo toda la riqueza y matices que se pierden con esas traducciones.

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Mario: Eso depende del grado de exigencia que tengas. Obviamente, si lo que quieres es simplemente una traducción para salir del paso, para entender o hacer entender a alguien de qué trata un texto a título privado, vale. Pero creo que utilizar un texto traducido con Google Translate para, por ejemplo, defender una tesis doctoral, presentar tu sitio web de literatura o publicar un artículo de VICE, estoy seguro de que la calidad va a dejar mucho que desear y los lectores lo van a notar.

En serio, gente, no escatiméis en traductores porque a la larga puede saliros cara, la cosa.

Hector: Si es constante y le dedica horas se podría convertir en un excelente traductor de instrucciones de uso para catálogos de muñecas hinchables. Y si es ambicioso e hijoputa, seguro que podría teminar trabajando en política o en una agencia de publicidad.

Eva: Lo triste es que ya hay mucho capullo traduciendo cosas sin ser profesional, porque ¿para qué vamos a contratar a un traductor si el sobrino de mi cuñao el Paco estuvo un mes en Londres y esto nos lo hace con la punta de la polla? Pero permíteme que no llame ni siquiera pseudotraductores a semejantes personajes. Se me nota quemadilla con el intrusismo profesional, ¿eh? Pero es lo que hay. Es mi profesión y me cabreo con quien quiero.

¿Cómo creéis que será Google Translate de aquí a diez años? ¿Y el mundo de la traducción en general?

Rosa: Creo que Google Translate continuará ampliando sus fronteras y creará Google Editor, una herramienta con la que introduciendo unos cuantos términos clave el chisme te creará un artículo sobre ese tema, se podrá utilizar incluso para cosas cotidianas, como redactar un e-mail de ruptura con tu novio o incluso hacer un trabajo de tesis sobre la existencia de los unicornios, la gente se acostumbrará a leer y hablar de esa forma, pensando igual que una máquina, desaparecerán todo tipo de frases hechas, juegos de palabras y otros chistes que se puedan hacer con el lenguaje, los traductores y editores se irán extinguiendo lentamente y los programadores dominarán el planeta.

Mario: Por lo que veo, poco a poco van afinando más las traducciones y se acercan con más o menos arte a cómo lo haría un ser humano. Pero como digo, les queda mucho. Cuando Google Translate sea capaz de traducir al inglés y con sentido frases como "Que te la pique un pollo", "Dábale arroz a la zorra el abad" o "Se va a liar gorda", entonces volvemos a hablar y me voy buscando otro curro.

De lo que sí estoy convencido es que dentro de unos años, los traductores dispondremos de herramientas cada vez más sofisticadas para asistirnos, algo así como inteligencias artificiales que te sugieran alternativas a tu traducción o te proporcionen automáticamente distintos ejemplos de contexto para una palabra determinada. Aunque debo reconocer que no me importaría llegar a ver cómo se crea un robot rollo C3PO, capaz de traducir a la perfección más de "seis millones de formas de comunicación".

Hector: Imagino que entonces ya será capaz de traducirte el pensamiento al mongol. Podrás hablar con un ruso a tiempo real y hacer negocios en Tailandia sin necesidad de un intérprete. El mundo de la traducción se convertirá en algo parecido al mercado de vinilos de segunda mano. Siempre habrá quien prefiera la calidad analógica del ser humano

Eva: Supongo que dentro de diez años Google Translate será una especie de ente ectoplásmico que nos acompañará a todas partes y nos irá traduciendo al oído todo aquello que no entendamos, mientras montamos en nuestros monopatines voladores y sorteamos coches flotantes enfundados en nuestros trajes espaciales hechos de papel de aluminio. No, en serio, ni idea. Supongo que lo irán mejorando cada vez más y todo eso, pero no pienso que vaya a sustituir a los traductores de carne y hueso. Es un poco como pasa con el mundo del libro en papel, que todos creían que acabaría por extinguirse por culpa de los libros electrónicos y de eso nada. En cuanto al mundo de la traducción dentro de diez años, yendo como van las cosas, me imagino que las empresas pagarán cada vez menos por un trabajo bien hecho, como viene siendo tendencia en los últimos años. El trabajo de los traductores está muy infravalorado, el público en general no suele valorar el esfuerzo y el tiempo invertidos. Como puedes ver, aparte de traductora también soy una quejica profesional.