Hablamos con Puño, el ilustrador que detuvieron por pintar con tizas en una plaza

En cuanto confirmamos que no se trataba de una noticia de <i>El Mundo Today</i>, nos decidimos a entrevistarle para conocer los detalles de semejante sinsentido.

|
nov. 12 2014, 3:47pm

Fotografía de Pablo Arribas

Si has visto los hashtag #FREEPuño o #entizarmadrid ya sabes que el ilustrador y profesor David Peña 'Puño' fue retenido en Madrid por la Policía cuando realizaba una actividad en la calle con sus alumnos del IED. Pintaron con tizas en el suelo de una plaza y le denunciaron por apropiación privada de un espacio público. En cuanto confirmamos que no se trataba de una noticia de El Mundo Today, nos decidimos a entrevistarle para conocer los detalles de semejante sinsentido. De momento no le ha llegado la multa.

VICE: ¿Por qué os decidisteis a pintar con tizas en una plaza?

Puño: Pues tengo un grupo de alumnos un poco paradillos, con miedo a mancharse, a ser osados, a improvisar... y la clase iba de eso. Fuimos a la plaza María Soledad Torres Acosta -el espacio urbano del centro de Madrid con más yonquis, putas, vagabundos, tarados, suciedad, puestos ambulantes y policías por metro cuadrado- por llamar la atención sobre un lugar tan gris y darle algo de color, tapando la mierda. Momentos antes del incidente les dije "más vale pedir perdón que pedir permiso". Y mira.

¿Y qué pintaron tus alumnos? ¿"Puta policía"?

No, cosas muy tontas: extraterrestres, illuminati, hamburguesas y patatas para tentar a los del gimnasio de los Cines Luna... Creo que algún que otro pene pintaron, pero eso todavía no es delito. Si la Policía intervino es porque alguien que pasaba por allí, un señor ni joven ni viejo al que le molestó lo que estábamos haciendo, se lo reclamó. Eso sí, fue quejarse y salir corriendo. Yo creo que ni era del barrio.

Lo tuvo fácil para denunciaros. La comisaría está en medio de esa plaza.

Sí, mucha gente me ha dicho que cómo se nos ocurrió pintar en la puerta de la comisaría, pero es que no entiendo por qué me tendría que ocultar para hacer uso legítimo de mis derechos. Ahí está el tipo este que hace trampantojos y que tanto gusta a los cuñados. Y todos recordamos a los yonquis pintando cristos con tiza en el Retiro. Pintaban algo realista y bonito con un bote lleno de tizas y usaban otro para pedir. A lo mejor no eran yonquis, pero recuerdo gente delgada y morenita en los ochenta y me sale esa asociación de ideas.

El sentido de usar tiza es precisamente que no es permanente ¿no?

La tiza es polvo y no hace falta ni que llueva ni que se pise para que se borre, es una cosa tan efímera... Al pintar sobre baldosa no agarra muy bien, todo desaparece. También era lo bello de la actividad, ¡si hasta había elegido ese día para hacerla porque anunciaban lluvia! Es más, a las pocas horas de hacerlo llovió copiosamente.

¿Qué os dijeron los agentes? ¿Cómo os abordaron?

Me pidieron autorización y les dije que no es necesaria una autorización para hacer algo que ninguna ordenanza prohíbe o regula. Se pusieron a buscar la ordenanza, pero 30 minutos después reconocieron que no existía. Ellos querían convencerme de que aún no habiendo ley que lo prohibiera o regulara, su autoridad bastaba para impedirnos seguir pintando. Y yo defendía que tenemos unos derechos y pensábamos usarlos. Mientras, un mendigo de la plaza golpeaba todo con un bastón, gritaba y la liaba parda. Le dije a la mujer policía que si era de rigor que estuvieran atentos a los estudiantes en lugar de atender a aquel señor, y se cabrearon.

¿Fue en ese momento cuando te detuvieron?

En realidad me pidieron el DNI e hicieron algo que no pueden: llevárselo a comisaría. Me dijeron "si quieres, vienes a por él". Yo les acompañé y todo fue muy poco oficial. Ni me dejaron entrar en la comisaría, me arrinconaron en una esquina de la entrada y llamaron a un superior. Antes estaban el poli bueno y el poli malo pero ahora están el poli malo y el poli peor. Los dos primeros ya fueron bastante cerrados a la hora de comprender que estaban reventando una labor didáctica y afectando de manera muy negativa a la educación de mis alumnos, y el superior venía encima con la actitud de "yo tenía que haber salido hace 10 minutos y no puedo por tu culpa".

Una gente de lo más agradable, por lo que cuentas.

Supongo que es fruto de tratar a diario con vagabundos y yonquis, que al final vas perdiendo habilidades para relacionarte con personas normales y desarrollas estrategias de intimidación propias de preescolar. Hay funcionarios en Hacienda o en Correos que dan más miedo que ellos. Entonces comenzó un baile de propuestas que yo rebatía.

- "Te vamos a empurar por hacer graffiti".

- "No podéis".

- "Pues por colocar anuncios".

- "No estoy anunciando nada".

Qué pereza.

Acabó explicándome que me lo decía como el ciudadano que yo no le permitía ser (por no dejarle salir a su hora): no le gustábamos nosotros ni lo que hacíamos. Yo le dije que su opinión como ciudadano, no me importaba, que yo también tenía la mía y no andaba molestando. Que me devolviera el DNI y me iba. Fue ahí cuando me dijeron que me denunciarían por apropiación indebida del espacio público para uso privado.

Por dar clase en la calle.

Ya. Me lo dijo todo de memoria, porque por más que consultaban el manual o lo que fuera que llevaban en el móvil, no encontraban nada. Es más, yo les dije que en todo caso era uso público de un espacio público, pero no lo entendían. Pensé que su denuncia era imposible, pero por no perder más tiempo de clase cogí el DNI y me fui. Me dijeron esa frase manida que dice "tu libertad acaba donde empieza la de los demás". Yo contesté "¿cómo la libertad de los demás se ve afectada porque pintemos con tiza?". Y su respuesta fue "porque no me gusta verlo".

"No es lo mismo libertad que libertinaje".

Sí, sí, muy de ese rollo. Ese es el concepto de libertad individual que manejan estos señores: "tú no haces esto porque no me gusta". Con 15 años tocaba la flauta con los amigos en un parque y venían a decirnos que no la tocáramos. Pero la diferencia es que te decían tenían que venir porque habían llamado los vecinos y estaban mirando desde su ventana. Ya luego añadían que tú hicieras lo que te diera la gana, que ellos sólo cumplían con su deber.

¿Ahora ya no son tan empáticos?

No. Hace poco un fotógrafo quiso colocar una tela blanca en un parque para hacer retratos a la gente y la policía se la hizo quitar. O unas de un cumpleaños, que tuvieron que quitar las guirnaldas y recoger el cumple e irse a su casa. Pero oigan, ¿de quién es ese parque? Porque cuando los abuelos de todo el mundo nacieron, ya estaba aquí. O sea, que la calle es de todos, aunque hayan llegado unos y se hayan erigido como sus dueños. Los que se creen dueños de la calle son los dueños de todo lo demás: de las playas, de los campos, de los parques naturales, del patrimonio nacional... y la gente lo va aceptando.

Dueños de los espacios públicos.

Claro. Yo siempre he sido muy de usar el espacio público. Antes todo se hacía en la calle. Se nos olvida que esto antes no era un gran centro comercial, hacíamos lo que queríamos sin molestar a nadie. Ahora a una pianista le piden siete años de prisión por ensayar en casa y las excavadoras del Ayuntamiento ​arrasan un club de fútbol. Todo esto en el actual clima de impunidad, que puedes robar millones o sobornar políticos o que el Senado te pague los viajes para ir a follar a Canarias y no pasa nada. Pero no toques el piano, no pintes con tiza el suelo o juegues al fútbol.

Tampoco se puede ir en bici municipal por Montera con un café en la mano. Comprobado.

¡En Montera! Donde puedes explotar sexualmente a mujeres traídas de forma ilegal, pero no puedes beber un café o tocar la guitarra. Eso es lo que me jode, que tampoco somos trogloditas antisistema, que usamos sus bicis y seguimos sus normas y tragamos sus mierdas y aún así no es suficiente.

Cuando saltó la noticia hubo una catarata de apoyo a tu causa. #FREEpuño.

Demasiado para mi gusto. La gente es así, le gusta la sangre. A mí me gustaría que en la hemeroteca quedaran los premios y las inauguraciones, pero al final parece que solo saltan a la palestra los conflictos. Pero ojo, me siento de lo más agradecido. Me han enviado imágenes de gente pintando con tiza, carteles y viñetas de #FREEpuño desde Ámsterdam, Chicago, Hamburgo o Argentina. Imagino que estamos ávidos de un mártir o de un héroe. Menos mal que de esta me he librado (de momento).

No te ha llegado ninguna multa.

No. Y espero que siga siendo así. Si no, la recurriré, claro. Y daré guerra.

Algunos compañeros dibujantes ya han anunciado "guerra".

Este fin de semana es el ​GRAF en Madrid, por lo que hay posibilidades de que surja algo, con tanto dibujante junto. La clave es seguir el hashtag #entizarmadrid. Algo se está cociendo, pero me he querido apartar. No quiero darle a las autoridades más herramientas para elaborar una denuncia. Eso sí, me apuntaré a todo lo que se haga. Me vavenir de perlas para hablarle a mis alumnos de lo de ser osados, de no pedir permiso. Si no puedo enseñarles a dibujar, que al menos todo esto me sirva para enseñarles a ser más libres.

Para cambiar un poco las cosas.

Tengo muchas ganas de que cambien las cosas en Madrid. Que vuelvan los conciertos, el teatro y la música en la calle. Que vuelvan los árboles y los cines, que vuelvan los teatros a programar cosas bellas y no obras de Lina Morgan. Que los bares vuelvan a brillar, que pongan más columpios y más bancos, que sea más cálida con los que no tienen casa... son muchas cosas.

Más VICE
Canales de VICE