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Cultură

Confesiones de un feminista: Rihanna está metiendo la cabeza de nuestros jóvenes en el escusado

Me preocupa lo que dicen sus canciones.

No es fácil ser un hombre que anhela tener un mundo para la mujer. Por eso, cuando VICE me ofreció esta columna, decidí que la tendría que escribir de forma anónima. Espero que eso no haga que me tomes con menor seriedad.

Mis mejores deseos,

Logan Stuart

Rihanna está de vuelta en los periódicos esta semana con su nuevo sencillo "Diamonds", un himno al positivismo que motiva a todos sus aduladores a “brillar como un diamante”. Esto parece sincero, y realmente me imagino a su equipo de producción y escritores componiendo la canción con un verdadero sentimiento de nobleza. Sin embargo, esto no acaba mis otros conflictos con la más grande estrella pop de nuestros tiempos. ¿Rihanna es un buen modelo a seguir para las mujeres modernas? Como padre y feminista que soy, no estoy seguro.

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Su sexualidad está constantemente en estado “sexy”. ¿Pero será que está cayendo de lo sexy en algo que repliega a las mujeres a un esquina, de regreso a esa sombra fálica de la represión masculina?

No me malinterpreten. Enseñar un poco de piel no tienen nada de malo. Yo fui a las Slutwalks. Me vestí de manera provocadora en apoyo y grité con ellas que no dejaríamos que ningún policía en Canadá nos impidiera hacer lo que quisiéramos. Pero este ideal también tiene sus límites. Por ejemplo, si yo me pusiera un pequeño bra de encaje rosa con una falda como ella y entrara a un salón repleto de banqueros alcoholizados, sería como caminar a la guarida del león con gacelas bebé pegadas al cuerpo, ¿cierto?

Me preocupa que haga esto. Y me preocupa todavía más que lo haga con la idea de atraer hombres. No es de sorprender, dirán muchos, que encontrara un hombre tan vil como Chris Brown. Si te vistes como una mujer despreciable, entonces que no te sorprenda si un día terminas haciendo el amor con la clase de hombre que odia a las mujeres. Para darle crédito, Rihanna ha guardado un silencio digno desde el incidente; casi como si entendiera lo estúpida que fue. Lamentablemente, no ha cambiado sus hábitos.

Por supuesto, muchos todavía la idolatran como un símbolo de liberación femenina, una mujer que “hace lo que quiere” y que tomó las riendas de su vida. Está bien. Pero para mí, sería más de la idea de “vive y deja vivir” con Rihanna si no fuera las estrella pop más amada por nuestra juventud. Ese es el peligro. La formación de la imagen comienza desde temprana edad. Y parece inevitable que la generación que alcanzará la mayoría de edad en el 2020 terminará con la cabeza en el escusado por culpa de esta cantante y su barbarie.

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Si Rihanna realmente quisiera hacer una declaración estilo "Diamonds” sobre como todos somos seres igual de válidos, quizá debería empezar hacerlo con una toca blanca, o con unos pantalones para correr, en lugar de todas esas invenciones de spandex que delinean el relieve de cada parte íntima de su cuerpo. Eso permitiría que la gente se concentre en lo que realmente importa: su voz y la música.

Sólo que su música es una fosa séptica de imágenes vulgares y malos mensajes. Es tan feminista como Peter Sutcliffe. "Vamos chico malo / ¿Se te para? / Vamos chico malo / ¿Está suficientemente grande?" ¿Es esta la música que quiero que mi hija escuche en su club de baile extracurricular? Por supuesto que no. Sin embargo la sociedad parece tolerarlo sin más. ¿Por qué?

Antes de que empieces a pensar en alguna especie de Mary Whitehouse pro feminista, permíteme explicarte algo: no soy un mojigato. Ya estuve ahí e hice de “todo”, sexualmente hablando. Y cuando tenga la edad, estoy seguro que tendré que hablar con mi hija sobre lo que implica que a un “chico malo se le pare”, y por supuesto le aconsejaré que no se fije tanto en las dimensiones fálicas para evitar convertirse en una reina del tamaño. Eso es saludable. Eso es normal. Es parte de la vida y todo padre debería “entrar hasta el fondo” cuando se trata de hablar de sexo con sus hijos, por más que nos aterre la idea.

La lista continúa: "Palos y piedras podrán romper mis huesos / Pero los látigos y las cadenas me excitan". La clase de pasividad y dominación masculina que hemos visto tanto, gracias al retrograda libro de 50 Shades. “No todos saben cómo trabajar mi cuerpo / cómo hacer que lo desee / chico, quédate ahí arriba”. Todavía más referencias a ese hambriento pene: Encontramos el amor en un lugar sin esperanza”.Otro retrato negativo de los órganos femeninos como un “lugar sin esperanza”. La lista continúa.

Lo siento, pero invitar a los jóvenes a cantar cosas como ésta es como incitar a tu hámster a jugar con la caja de fusibles. No terminará bien. Y por más teoréticamente abstracto que suene, en la vida real, podría terminar con una niña amarrada en la cajuela de una camioneta sin placas.

Lamentablemente, Gaga no es mucho mejor y, mientras su carrera siga creciendo, estamos atrapados con lo que tenemos. Si tan sólo existiera un mejor modelo a seguir en la escena pop. Hasta donde sé, sólo hay dos mujeres contemporáneas que serían buenos ejemplos para mi hija: Shakira y Adele. Y hasta Adele hace ese atractivo gesto con los labios que nos invita a asumir más de lo que queremos.

La triste realidad es que, a menos de que eduquemos a mujeres como Rihanna, nunca romperemos el ciclo de la música pop antifeminista. Ya le envié algunos artículos por Twitter y algunas reseñas positivas sobre el libro de Naomi Wolf. ¿Su respuesta? Un silencio constante. Un silencio que necesitamos romper.

Anteriormente: Cuando golpeas a una mujer, golpeas una roca