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Cultură

Narcos vs. Soldados, en el recreo de la San Gilmuerto

A los niños de primaria los deslumbra el narco.

El barrio de San Gilberto (La San Gilmuerto) en Santa Catarina, Nuevo León. Podía presumir su gran variedad de malandros: Cholombianos que se hicieron Rapers, que mutaron a Texas y que terminaron en Halcones, Sicarios, Dealers, Narcos o Muertos. Mi amiga –que preferimos dejarlo así, en amiga–. Porque Nuevo León, como dicen: “está caliente” –casi siempre– y me refiero a caliente de narcotráfico con su esquema de miedo–desconfianza–levantón–granadazo–balacera–extorsión–muerte… Todo ya cotidiano. Ella es maestra de primaria, en una escuela de gobierno en San Gilberto; y de lunes a viernes, convive con la inocencia y lo infantil del narcotráfico, con los niños de esas familias que de esa manera se ganan la vida y están a diario en ella, aún en el barrio –pero ahora, un tanto diferente– en camionetones, enormes casas y con la cartera bien llena, para lo que deseen. Platiqué con ella, nos causó risa en algunos momentos –no lo niego–, pero es una risa de incredibilidad y de algo ya común. Porque quien vive en donde hay balazos, se adiestra y termina ganándole la risa de miedo.

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VICE: ¿A qué grado de primaria le das clases?
Maestra: De primero a sexto.

¿Cómo es el comportamiento de tus alumnos?
Hay de todo. Algunos son buenos y obedientes, otros se sienten con el poder para no acatar órdenes. Que son los hijos de las personas que tiene el poder en las calles del barrio. Entonces los demás niños tienen temor por esa situación.

¿De qué colonias y zonas son tus alumnos?
San Gilberto, Lomas del Poniente, Las Sombrillas y Rincón de las Palmas. Todo en Santa Catarina.

Pienso que tú como maestra, nunca tuviste alguna situación similar a la de ahora, con niños que viven de cerca el narcotráfico. ¿Cómo fue ese cambio?
Desde que llegué a la escuela, sus familias han estado involucradas en el narcotráfico y esos asuntos la verdad.

¿Por la situación que viven, cómo es el entorno que llevas con ellos?
Evado esos temas para no estar involucrada. Como maestra, no se sabe qué riesgo se puede correr. Entonces sólo te limitas, haces tu trabajo y tratas de apoyarlos hasta donde uno puede.

¿Crees que sean niños con un buen futuro?
Realmente pienso que las expectativas de ellos, va en la misma dirección que tienen sus padres y familiares. Cuando llegué a la escuela, descubrí que varios alumnos qe habían estado ahí, han muerto, otros están huyendo o desaparecidos. Hablo de niños de 14 a 15 años.

¿Te han dicho qué quisieran ser de grandes?
Es triste, quieren ser narcos. Dicen que así se gana mucho dinero y no se tiene que estudiar tanto.

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¿Cómo es el trato hacia ellos, es diferente por su estilo de vida?
No, el trato es igual para todos. Como maestra, nada más hago como si no supiera nada de la situación familiar de ellos.

¿Tratas con sus papas en juntas o algo así?
No mucho. En realidad es muy poco el trato que tengo con ellos. No les interesa lo que uno les quiere decir; así que a mi ver, son niños muy descuidados.

¿Es difícil trabajar con ellos en un ambiente así, donde tú sabes cómo es, y que al mismo tiempo no puedes hacer mucho?
Sí, es muy difícil. Hay momentos en los que es tan complicado, que sientes impotencia, quisieras hacer algo más, pero sabes que no puedes. Sólo les puedes brindar educación, que creo no les servirá por cómo son sus vidas.

Pregunto eso, porque recuerdo un día en la casa de ustedes, donde invitaste a algunos de tus alumnos a ver películas y comer pizza ¿Por qué lo haces?
Porque son niños que necesitan sentirse amados y que cuenten con alguien.

¿Los niños te han llegado a platicar algo que hayan visto, sobre asuntos de narcotráfico y eso?
Sí, pero la verdad cuando quieren hablar de esos temas, les cambio la plática.

Por último: si pudieras contarnos algunas anécdotas que has tenido con tus alumnos.
-Una día, el intendente fue a los salones a avisar que nadie saliera, porque había camionetas cerca de la escuela y no sabíamos si ocurriría una balacera, pero gracias a Dios no paso nada, sólo estuvieron ahí como media hora y se fueron.

-En recreo, llegó un carro con tres personas armadas que se pararon en la esquina de la escuela. Entonces, adentro de la escuela hicieron sonar el timbre para que todos regresaran a sus salones por si algo ocurría afuera.

-Un grupo de cuarto grado presenció un levantón. Un alumno vio por la ventana, y los demás se asomaban y gritaban que se los llevaran a ellos, porque querían trabajar con ellos y detalles así… Se logró controlar al grupo, pero tuvimos miedo, no sabíamos cómo reaccionarían esas personas con los gritos. Gracias a Dios se retiraron y los niños tuvieron que irse temprano.

-Otra ocasión llegaron mamás corriendo y llorando, porque pensaban que se llevarían a sus niños. Ya que andaban soldados y personas armadas muy cerca de la escuela. Ellas aseguraban que habría balacera, y en verdad sí hubo, pero fue lejos de la escuela. Todo eso pasa porque ya es mucho el miedo y la paranoia que se tiene.