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Noisey

¿Es para tanto "The life of Pablo"?

Escuchamos el nuevo disco de Kanye West sin poder sacarnos de la cabeza lo loco que está.
16.2.16

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Kanye West es un tipo ridículo capaz de ensuciar su innegable genialidad clamando la inocencia de un violador confeso como Bill Crosby, insultando a cualquier artista que se le ponga en medio, menospreciando a mujeres como Taylor Swift incluyendo frases en sus canciones como "Creo que Taylor y yo deberíamos tener sexo/ ¿Por qué? Hice famosa a esa puta" OK Kanye, vete a la mierda.

Nada de esto es nuevo, claro. Kanye lleva años perdiendo los papeles por culpa de su megalomanía fuera de control. Un día presenta su disco en chándal en el Madison Square Garden y no puedes evitar quererle mucho, al siguiente se mete en un berenjenal en twitter con cualquiera y te hace pasar un par de horas delante de tu timeline con dolor de barriga. ¿Justifica todo este montón de mierda el hecho de ser uno de los músicos más relevantes del último par de décadas? ¿Está el monstruo mediático que ha creado enterrando su talento? ¿O esa caricatura exagerada forma parte de la genialidad de su discurso? El alud de noticias relacionadas con Kanye West nos empuja a escuchar The life of Pablo con cierta incomodidad y hastío. Incluso el mismo Kanye se burla del personaje que ha creado (Escuchad "I love Kanye") ¿Deberíamos hacer lo mismo y tomarnos sus canciones como una broma?

Sería una pena porque canciones con una letra e intención tan odiosa como "Famous" (la misma donde insulta a Taylor Swift, sí) consiguen algo tan brillante como insuflar épica a una de las canciones más divertidas y vitales del mundo ("Bam bam" de Sister Nancy) sin matarla. Su lenguaje musical traspasa cualquier género (aquí hay samplers desde Mr Fingers a Arthur Russell, pasando por la banda sonora de Street Fighter o hits propios como "Good morning"), haciendo que confluyan en ese espacio propio en el que también nace su ego desmedido. Claro que luego volvemos a escuchar "No more parties in LA" dando un manotazo a nuestros principios, pero no es suficiente.

Tampoco es suficiente añadir un coro góspel a una canción tan normal como "Ultralight beam" para insuflarle esa buscada espiritualidad, de la misma manera que no es suficiente cantar que "estamos rodeados de lobos" (en la más bien ramplona "Wolves") para que sintamos ningún tipo de lástima o empatía con él. También es justo destacar que el disco incluye genialidades como "Low lights" donde inventa algo parecido a un góspel obrero para el siglo XXI, o la fantasmal y sentida "Real friends" con Ty Dolla $ign, pero nada más acabar el disco abriremos twitter y leeremos sobre la deuda de 53 millones de dólares de Kanye con una mueca mientras sobrevuela sobre nuestras cabezas el fantasma de R Kelly, otro tipo genial pero indefendible que acabó entregándose a su ego para publicar locuras como su ópera rap "Trapped in the closet". Es posible que incluso lo deseemos un poco, la verdad.