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1 Un lugar en el que me da en la nariz que Shulgin ha compartido psicodélicos con más de un capitoste de la industria. Según un amigo, se le vio una vez ofreciendo al presidente de Boeing, “una nueva forma de volar.”Cuando llegué a su domicilio en Lafayette, California, encontré a Shulgin tranquilamente sentado junto a la mesa de la cocina. Pasé por la puerta corredera de cristal, le saludé y a continuación le di un abrazo, lo cual me produjo una sensación de euforia mayor que la que provoca el MDMA y una dilatación del tiempo más profunda que la de los efectos del 2C-T-4. Nada más separarnos, sin dejar pausa, Shulgin empezó a preguntarme acertijos: “¿Puedes decirme las dos palabras en lengua inglesa que empiezan con dos letras “a” consecutivas?” Lo pensé un momento antes de responder. “Una es ‘aardvark’ [oso hormiguero]…” “Sí, bien, ¿y la otra?” “No sé, no se me ocurre ninguna”. Shulgin agachó un poco la cabeza y susurró: “Aardwolf”. “¿’Aardwolf’?”, pregunté. Shulgin simplemente se levantó de su silla, arrastró los pies hasta el vestíbulo y cogió un enorme diccionario amarillo, que después depositó en la mesa de la cocina y deslizó hacia mí. Sí, en el diccionario había una entrada para esa palabra. Leí la definición en voz alta:

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2 “Fungi”, “fungus” y “funguses”, prestando especial atención a las distintas pronunciaciones de “fungi”: “fun-gee” [fun-yi] y “fun-guy” [fun-gay]. Debo aclarar que estas son cuestiones que provienen de un hombre que en cierta ocasión publicó un editorial de dos páginas en el Journal of Clinical Toxicology acerca de lo fastidioso que resulta que la gente incorrectamente pluralice la palabra “anfetamina.” Así pues, por favor, en el futuro recordad que el Adderall contiene anfetamina, no anfetaminas.

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3 La primera modificación química de Shulgin de la molécula de mescalina consistió en añadir un simple átomo de carbono a la cadena de etilamina, lo cual produjo una anfetamina llamada TMA. A partir de ahí desarrolló una serie que iba de la TMA-2 a la TMA-6; todas, menos la última, drogas psicodélicas de moderado éxito popular en Japón y Estados Unidos. La TMA-6 sigue pendiente de entrar en circulación. Shulgin la ha probado, evidentemente, y dice que “hasta poner una rebanada de pan en la tostadora” le resultó difícil.

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4 Shulgin creó una serie de anfetamina psicodélica con contenido de sulfuro que bautizó con la letra hebrea א. Fiel a su método de mantener cautela con las dosis, la primera que se administró fue de 250 nanogramos. A lo largo de 18 pruebas fue aumentando la dosis hasta llegar a un miligramo. Detonó una bomba de hidrógeno intelectual en su córtex prefrontal.

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5 El 2C-B es el arquetipo de psicodélico de Shulgin. Posee todas las cualidades que ha perseguido durante toda su carrera. El 2C-B es potente, cálido, corpóreo, asociativo, no muestra indicios de toxicidad y sus efectos son de corta duración, lo cual es idóneo en psicoterapia. También es extremedamente “erótico”. Shulgin dijo, “Si alguna vez se descubre algo que demuestre ser un afrodisíaco efectivo, lo más probable es que su estructura se derive de la del 2C-B”. Por desgracia, se declaró ilegal tras un breve período como potenciador sexual distribuido legalmente en todas partes por unos chamanes sudafricanos bajo el nombre de Ubulawu Nomathotholo (una historia increíble que os contaremos otro día).


