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Música

Domestica Records: Pasados corpóreos en presentes inmateriales

¿La respuesta española a "Cold waves and minimal electronics"?
25.1.12

Vam Cyborg

Por mucho que inventores y fabricantes nos lo vendieran en su momento como un formato de duración ilimitada, el tiempo ha acabado demostrando que al disco compacto, pasados unos años, le acaban saliendo hongos. Como a los pies si no se lavan. Mala cosa. Un CD fungoso no suena. Ni siquiera se le pueden arrancar bonitos destellos. Y el MP3, ventajoso como es en muchos aspectos, no tiene sustancia física. Existe en un espacio inmaterial poco satisfactorio para aquellos que, como yo, en más de una ocasión han estrellado un disco contra la pared en pleno arranque de furia ante la desfachatez de algunos grupos. Así las cosas, ¿qué queda? Pues lo de siempre. El vinilo.

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“El vinilo es un formato agradecido, no solo por las opciones que te da a nivel gráfico sino por lo que significa escuchar un vinilo”, me explica Jordi Serrano, cincuenta por ciento del sello sabadellense Doméstica Records. “No es lo mismo meter y sacar un pequeño CD de su cajita que sacar un vinilo de su funda, ver los surcos, poner la aguja y mirar cómo gira”. Lo que se dice una liturgia, ¿no? “Exacto. Es algo casi místico”.

Jordi Serrano y Carlos Paneque de Domestica Records

Doméstica, que empezó a nadar en las aguas de la edición y la distribución hace apenas tres o cuatro años, se anuncia como un sello que ofrece “discos para gente que ama los discos”. Una postura romántica en una época en la que prima lo intangible y la afición por la música se mide por la cantidad de discos que te descargas. Una apuesta contracorriente. Pero eso es lo que se supone que hacen los románticos. “La filosofía de nuestro sello se basa en ofrecer todo lo contrario. Sacamos discos para gente que aprecia lo físico, lo que existe, lo que es real”, dice el otro cincuenta por ciento de Doméstica, Carlos Paneque. “El MP3 tiene ventajas, pero también desventajas. Por lo general no ofrece garantía de calidad a menos que sea el mismo grupo el que ofrece que te lo bajes. No da garantía de buen audio, se pierden frecuencias, no sabes quién lo ha grabado o quién no… Y, sobre todo, no existe. Puedes tener un disco duro con mogollón de MP3 y, en realidad, ¿qué tienes? ¿Qué conoces?” Jordi añade: “Aunque a una escala mucho menor, lo físico nunca va a morir”.

La preocupación de los chicos de Doméstica por lo imperecedero se extiende al material publicado. A las dos referencias publicadas hasta ahora (Circuit Lights, recopilación de canciones grabadas en cassette por los ingleses Modern Art entre 1982 y 1986, y Relaxed in Upstate Rain, recopilación de temas inéditos de mediados de los 80 a cargo de los también ingleses Red Violet Red) se une ahora Non Plus Ultra 1980-1987, otra recopilación, esta vez de grupos sintéticos españoles que, en su mayoría, eran tan conocidos en aquellos tiempos como lo son ahora. ¿Recuerdan ustedes proyectos techno-industriales o new wave como Todo Todo, Kalashnikov, La caída de la casa Usher o Autoplex? Si la respuesta es sí, una de dos: o son más viejos de lo que aparentan o es que tienen vocación de prospectores. En el caso de Jordi y Carles, se trata claramente de lo segundo.

Carles: “La idea de este disco surgió hace tres años, cuando empezamos a conocer a estas bandas. Muchas apenas existían en formato alguno, a excepción de alguna cassette de la que se hicieron muy pocas copias. Aquí no había nadie apostando por esto. En otros países, sellos como Genetic Music, Minimal Wave o Manikin sí estaban recuperando cosas, pero aquí había un vacío. Y aquí se hicieron cosas muy particulares, muy peculiares, que estaban en un punto muerto”. Descubrir, investigar, cribar, contactar, convencer: una cosa fue llevando a la otra. Los dos primeros pasos son un proceso lógico que internet ahorra tener que dar revisando fanzines ya un poco amarillentos. Jordi ahonda en el tercero. “Había que sintetizar, sacar poco pero bueno. Y lo que sacáramos nos tenía que gustar. Aquí se hizo mucha experimentación, mucha textura sonora… Lo que más costaba encontrar dentro de ese sonido independiente de los 80 quizá fueran cosas más rítmicas, más melódicas; más, entre comillas, comerciales. No se tiraba tanto a lo que pudieran hacer DAF o Liaisons Dangereuses”.

Los equivalentes aquí los encontramos, además de los citados arriba, en gente como U.H.P., Vam Cyborg, M.A.D., Fernando Gallego, Línea Vienesa y los todavía en activo Aviador DRO. “Synth pop, algo de industrial… El hilo que une todo es el sintetizador”, dice Carles. “No nos planteamos establecer divisiones. El hilo común sería la electrónica, aunque sin irnos a cosas muy experimentales. Aunque aquí había una movida industrial muy potente, quisimos coger sólo algo representativo. Y hacer una selección que abarcara toda España, porque a veces parecía que todo se hiciera en los mismos sitios y fuera de allí no se hiciera nada”. Jordi da una pista sobre el futuro inmediato: “El siguiente proyecto, que esperamos empezar dentro de poco, es un segundo volumen en la misma línea dedicado a bandas de Barcelona. Ya tenemos un tracklist muy bonito y se podría hacer”.

Problemas de índole práctico en un proyecto de estas características no faltaron: desde gente ya un poco descreída con los años (“Mejor no decimos quién, porque le estamos intentando convencer para sacar un elepé completo que grabó en la época pero quedó inédito”), a material inencontrable incluso por sus propios autores (“Vam Cyborg nos tuvo que enviar la bobina original para que la masterizáramos aquí, y alguno nos dijo que no guardaba ni la copia original, que se le había roto hacía años”). Ninguno de esos contratiempos tiene peso ya y sí el vinilo, que es de los de 180 gramos y portada hecha a mano. Fisicidad. Y se presenta este sábado en Barcelona, en la sala Miscelánea, con actuaciones de Fernando Gallego, aka Funeraria Vergara, y Roman Skirts.