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Comida

El cereal que desayunas puede ayudar a limpiar los derrames radioactivos

Las plantaciones de avena podrían eliminar contaminantes tóxicos de la tierra después de un accidente nuclear.
16.2.15
Foto del usuario de Flickr veganfeast.

Los científicos podrían tener una nueva y poderosa herramienta a la hora de limpiar un accidente radioactivo: las hojuelas de avena.

El cereal preferido al desayuno podría jugar un papel clave absorbiendo contaminantes de la tierra en áreas en donde ha habido derramamiento nuclear. Fueron los investigadores de la Universidad del Instituto de agricultura de Australia occidental quienes hicieron este gran descubrimiento. En un nuevo estudio publicado en el International Journal of Phytoremediation, un grupo de científicos de IOA, de China y de Suiza, probaron 26 variedades de avena, trigo y cebada, plantadas en tierra gravemente contaminada con estroncio, un subproducto de la fisión nuclear que se encuentra en los residuos de los reactores nucleares. En todas las variedades de plantas que se probaron en el desperdicio de los reactores nucleares, una especie de avena llamada "desnuda" fue la más efectiva al absorber el metal pesado, potencialmente causante de cáncer, de la tierra en la que se sembró.

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Como el nombre de la revista indica, el proceso realizado por las plantas de avena se llama fitoremediación. Las plantas toman los contaminantes desde sus raíces y las almacenan en sus hojas y brotes. Cuando las plantas se remueven, la tierra queda significativamente pura y en el caso del estroncio, se vuelve menos peligroso.

El componente químico del estroncio es muy similar al calcio, y el cuerpo lo procesa de manera muy similar. Es mejor conocido como "buscador de huesos", porque una vez que se consumen plantas que han sido cultivadas en tierra contaminada, viaja hasta la médula y puede causar cáncer de hueso.

"La comida es la vía más probable por la que el estroncio entre al cuerpo, y altas dosis de estroncio aumentan el riesgo de desarrollar cáncer o pueden inducir anormalidades esqueléticas". Mencionó el profesor de IOA Kadambot Siddique al diario Western Australia Today. "Las plantas podrían ser utilizadas para limpiar la tierra que fue contaminada con metales pesados. Podrían absorber contaminantes y almacenarlos en sus brotes . Luego las plantas deberían eliminarse de manera segura".

La limpieza del derrame tóxico de manera tradicional es muy costosa. En Fukushima se instalaron recientemente poderosos filtros para controlar la fuga de contaminantes hacia el aire y cemento para tratar de contener la fuga de esos contaminantes hacia el mar. El proceso de descontaminación y desmantelamiento puede durar mínimo treinta años, y la cuenta saldría por más o menos 105.000 millones de dólares. Sembrar avena y luego deshacerse de ella es un proceso menos costoso que al menos ayudará a purificar una zanja de drenaje cerca al reactor en donde hay 300 toneladas de agua saturada de estroncio extremadamente tóxico. Y con el cambio climático, que se pronostica incrementará eventos como el tsumani responsable del desastre de Fukushima, las investigaciones sobre limpieza eficaz de suelos se han vuelto más urgentes.

El hecho de que la avena pueda ayudar a proteger a las personas de las radiaciones tóxicas, podría recorrer un largo camino para revertir su reputación anterior, cuando se creía que hacía exactamente lo contrario. Entre 1946 y 1953 los directivos de avena Quaker se reunieron con personas del MIT para conducir un experimento en donde más de 100 niños en edad escolar con discapacidad mental fueron alimentados con hierro radiactivo y avena con calcio, con la intención de averiguar cómo viajaba la avena por el cuerpo (Las familias de los participantes creían que los iban a alimentar con una dieta alta en nutrientes). Aunque muchos de ellos fueron mal diagnosticados con retraso mental, y ninguno se enfermó por este estúpido estudio, en 1998 Quaker y MIT le dieron a cada uno 1.85 millones.

Esta vez, sin embargo, la siembra de avena podría ser bastante buena.