Todavía no nos hemos dicho 'te quiero': estar confinado con alguien con quien has empezado a salir

“Siento que me han quitado la emoción del periodo de luna de miel y mi independencia”
traducido por Mario Abad
01 Abril 2020, 8:24am
confinamiento relación nueva coronavirus VICE 2020
Foto: Emily Bowler

Como mujer queer y víctima de la crisis inmobiliaria, siento mucha empatía por quienes hayan conocido a alguien en Hinge, hayan decidido que es “la persona” por el corte de pelo que lleva y se hayan embarcado en una cita que, simplemente, no acabó nunca. ¿Quién no se ha ido a vivir con alguien después de dos semanas saliendo porque, joder, tiene un culazo y sabe tocar la batería, y luego ha descubierto que calienta el pollo crudo en el microondas?

Antes, esto de irse a vivir con alguien a quien acababas de conocer solo pasaba ocasionalmente. A veces, la cosa funcionaba, pero otras, no. La pandemia del coronavirus nos ha obligado a todos a estar confinados durante, al menos 15 días, si no más. Ante esto, las parejas recién formadas deben decidir entre no verse durante un periodo indefinido o tirarse a la piscina y pasar la cuarentena juntas.

¿Cómo les está yendo a quienes han escogido esta última opción? Hablamos con varias personas que llevan tres meses o menos saliendo con alguien y que han decidido vivir esto con sus nuevas parejas.

“Comemos mucho queso, bebemos mucho vino tinto y follamos mucho”

Nos conocimos en Tinder a finales de enero. Ninguno de los dos queríamos poner etiquetas a lo nuestro. Simplemente lo estábamos pasando bien. Para poneros en situación, he vivido sola y muy feliz durante casi dos años. También trabajo desde casa y me gusta. Por tanto, para mí era un gran paso que alguien se quedara en casa tres noches.

A finales de febrero, él me dejó claro que la habitación en la que estaba alquilado era horrible y que quería buscar otro sitio para vivir. Me preguntó si podía quedarse conmigo dos o tres semanas y le dije que sí. De repente, en la segunda semana de marzo, empezó la cuarentena, por lo que, obviamente, no podía buscar otra casa. También ha perdido el trabajo por el coronavirus, así que está todo el día en casa sin casi nada que hacer.

Estamos bien juntos. Comemos mucho queso, bebemos mucho vino tinto y follamos mucho. Supongo que esto es mejor que estar sola. Eso sí, siento que me han robado la emoción del periodo de luna de miel y mi (tan preciada) independencia, y debo esforzarme por dejar de lado esas pequeñas cosas que me pondrían de los nervios si no fuera porque somos pareja. Milly, 29 años.

“Todavía no me ha entrado la neura, lo cual es buena señal”

Después de la cuarta o quinta cita, pasé el fin de semana en su casa. Cenamos con sus compañeros de piso y estuvo bien, pero al día siguiente, uno de sus compañeros de piso le mandó un mensaje diciéndole que quizá uno de sus mejores amigos tenía el coronavirus y que iban a ponerse en cuarentena 14 días por si acaso.

En ese momento, yo tenía la opción de irme y no volver o quedarme. Los dos decidimos que era mejor que me quedara. Su compañero de piso también está en casa. Nos pareció lo más responsable, en lugar de irme a mi casa y correr el riesgo de contagiar a alguien. Así que llevamos en este plan unos seis días, que es mucho tiempo cuando no puedes salir de casa.

Hasta ahora no ha estado tan mal. Trabajamos en habitaciones separadas durante el día y por la noche preparamos la cena y vemos películas. Todavía no me ha entrado ninguna “neura”, lo cual es buena señal, y tampoco nos hemos quedado sin temas de conversación. De hecho, creo que ahora me gusta mucho más. Es un poco intenso, pero la situación en sí lo es, no solo nuestra relación. Lily, 24 años.

“Ya he tenido un ataque de pánico delante de él”

Oficialmente, llevamos juntos dos semanas, aunque nos vemos desde hace seis. Se ha venido a vivir a casa (por el coronavirus y porque quiero follar durante el apocalipsis, la verdad). ¡Está yendo genial! Él es mayor que yo y siempre se encarga de cosas como fregar los platos, tirar la basura o preparar comidas decentes. A mi compañera de piso le cae muy bien por esas razones.

Cuando empiezas una relación, lo normal es que pases mucho tiempo con esa persona, así que no hay tanta diferencia. He descubierto que es un tío muy pragmático, no como yo. Ya he tenido un ataque de pánico delante de él y lo ha sabido manejar muy bien. Me atrevería a decir que nos ha unido más. Ha ido muy bien, aunque sé que seguramente tendríamos que haber hecho lo contrario. Gina, 26 años.

“Tiene cosas buenas y malas”

Estoy de confinamiento con mi novio de un mes y medio. Vivimos en una zona rural cerca de Bristol, por lo que para mí es importante tener compañía. Si no, me sentiría muy solo. Sobre todo porque vivo con otra pareja. Esto tiene su lado bueno y malo. Lo bueno es que no paso hambre en el aspecto sexual (ja, ja, ja), él cocina muy bien y nos reímos mucho juntos. Lo malo es que no tenemos casi espacio, lo cual a veces nos pone irritables. A ninguno de los dos nos cuesta decir lo que pensamos, por lo que a veces surgen peleas, algo a lo que no me acostumbro después de solo unas semanas. Oli, 31 años.

"Me habría gustado que viera lo mejor de mi algo más de tiempo"

Esta es la primera semana de confinamiento en su casa después de un mes saliendo. Por el momento, va bien. Aún no nos hemos molestado y ha sido guay conocernos sin otras distracciones, tener tiempo para dedicarnos la una a la otra y ahorrarnos las preocupaciones de mirar el móvil para ver qué ha contestado la otra a un mensaje.

Sí diré que me habría gustado que viera lo mejor de mí durante algo más de tiempo. Cuando empiezas a salir con alguien, es divertido arreglarse y presentarle una versión un poco mejorada de ti misma, pero en confinamiento no se puede. Nos vemos sin maquillaje ni ropa elegante, de la forma más vulnerable y sufriendo por la familia y la sociedad en general. Yo incluso he llorado. Quizá esto nos una más a la larga, pero aún es pronto para saberlo. Grace, 23 años.

“Es curioso que hayamos hecho todo esto sin decirnos un 'te quiero'”

Llevamos juntos casi tres meses, pero de aquella manera. Él había organizado su piso para dejarme espacio para trabajar y había comprado mucha comida. Ayer me puse malísima, así que hemos decidido hacer 14 días de cuarentena. Él es un buenazo y quería ir a trabajar, pero cuando vio que estaba mala, se quedó para cuidarme. Estoy un poco preocupada por cómo se lo va a tomar, porque él quiere hacer cosas y es que ¡no hay nada que hacer!

Es raro, porque vivimos juntos pero la cosa todavía no es tan seria. Aunque imagino que ahora ya sí. Pero estoy contenta de estar aquí, porque vivo en un estudio, por lo que al menos aquí me puedo pasear de una habitación a otra. Además, él tiene un montón de libros, así que guay. No sé, la verdad es que es un amor, el chico. Yo he comprado un montón de juegos de mesa y él me gusta mucho, así que espero que cuando me ponga mejor lo pasemos bien. Leila, 28 años.

“Vemos pelis, cocinamos o simplemente hablamos”

Me eché novio unas dos semanas antes de la cuarentena. Nos conocimos en Tinder y empezamos a salir. Cuando empezó la pandemia, me mudé a su casa para poder pasar más tiempo juntos. Ahora tenemos mucho tiempo para conocernos. Él trabaja desde casa y yo puedo desarrollar habilidades que estando sola en casa me habría sido imposible mejorar. Cuando lo veo trabajar, me entran ganas de hacerlo a mí también. Es muy limpio y por él he empezado a doblar la ropa. Vemos pelis, cocinamos (algo que ninguno de los dos habíamos hecho antes) o simplemente nos sentamos y hablamos. No estoy preocupada, lo veo como una buena oportunidad para conocer a este chico. Marcin, 28 años.

@daisythejones

Este artículo se publicó originalmente en VICE Reino Unido.